sábado, 1 de octubre de 2011

NOVEDADES


Bueno, pues ya lo tenemos aquí. Ha pasado mucho tiempo, quizás demasiado desde aquel “The Blackening” que cerró muchas bocas acerca de la capacidad de Robb Flynn y sus muchachos de revolucionar el metal más extremo (aunque ya habían avisado de algo de eso con “Through The Ashes To Empires”).

            “The Blackening” era el álbum, el summum en la carrera de Machine Head. El listón estaba muy, muy alto. Pero… ¿serían capaces de superar eso? Y más, cuando han pasado cuatro años desde aquel monumental álbum. Definitivamente, no.

            “Unto The Locust” es un gran álbum, con muchísimas reminiscencias de “The Blackening”, pero se nota que han bajado el voltaje. Si, de acuerdo, temas como el de apertura “I Am Hell” o el mismo “The Locust” no habrían desentonado para nada en su obra magna, pero otros como “Darkness Within” sobran. Como se suele decir, el Sr. Flynn debería hacer los experimentos solo con gaseosa, y dedicarse a patear culos, que es lo suyo.

            Pero, vayamos por partes.

I AM HELL – Impresionante apertura del disco. Un coro siniestro pidiendo sangre, seguido de un ritmo pesado y denso, (que a mi me recuerda mucho a Godflesh, no sé si una de las muchas influencias de Flynn), dan paso a un tema 100 % Blackening, sobre todo al final, que recuerda mucho al de “Clenching The Fists Of Descent”. De lo mejorcito del álbum.

BE STILL AND KNOW – Tambores de guerra para comenzar, aunque luego nos encontramos con un tema más melódico, señal de lo que nos espera en el resto del disco.

LOCUST – La canción del álbum. Intro suave pero amenazadora, El señor Dave McClain, a lo suyo: aporrear la batería con una habilidad y potencia como pocos baterías de metal saben hacerlo (aún no me explico como este hombre no aparece en los ránkings de mejor batería entre los cinco primeros). Un tema que no hubiera desentonado nada junto a “Davidian” o “Ten Ton Hammer”.

THIS IS THE END – Una breve intro acústica, y de nuevo a bajar la montaña rusa thrasher. Con los típicos cambios de ritmo marca de la casa.

DARKNESS WITHIN – El tema de la polémica. Como diría Mourinho: ¿por qué? Flynn no tiene ninguna necesidad de sonar a grupos como Trivium y demás bandas de metal adolescente. Pero así suena. Hacia la mitad del tema intenta arrancar, pero no, no cuela. Esta canción baja la nota media del álbum de forma considerable.

PEARLS BEFORE THE SWINE – Metal de la vieja escuela pasado por la trituradora Machina Head. Eficaz.

WHO WE ARE – Otro tema polémico. Coro de niños… ¿para qué? ¿Qué es esto? ¿Los Floyd de “Another Brick…”?. El tema es correcto, pero esos coros infantiles lo machacan. Otra cagada.

            Para los que se hagan con la versión extendida, tenemos tres temas adicionales: “The Sentinel”, un tema clásico de Judas Priest, que hace sonar a los Machine Head como una banda de rock de esas de carretera. O sea, raros. “Witch Hunt”, una versión de Rush, grupo por el que Flynn siempre ha demostrado admiración, y, para terminar… una versión acústica de “Darkness Within” ¡!!!!!!!! Como si Flynn no se hubiera quedado a gusto machacandonos con la versión del disco.

            Resumiendo: un disco oscuro, a veces melancólico, a veces furioso, y melódico, más de lo deseable… un buen disco. Pero no, estos cuatro años le deberían haber servido a estos chicos para darse cuenta de lo bien que lo hicieron la última vez que grabaron y, por lo menos, seguir ese mismo camino a pies juntillas. Para experimentar, ya están otros. Aunque, en su descargo, repito que el listón estaba demasiado alto.

            A ver cómo defienden estos temas en directo, que esa es otra historia….


Ritchie Moreno "Ritchie"


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