domingo, 28 de diciembre de 2014

YES PROGPORTAJE: "GOING FOR THE ONE" Y "AT THE BRISTOL HIPPODROME 2014"


goingfortheone.portada.blogdecaido.2014
1977
Finales de los 70. Tras casi una década facturando alguno de los mejores trabajos del mal llamado “rock sinfónico” (yo prefiero el término “progresivo”, lo de sinfónico me parece un poco carca y mucho más serio de lo que el género realmente es), la banda liderada por Jon Anderson y Chris Squire, había entrado en un ligero bache compositivo, que se reflejó en un álbum un tanto, o bastante irregular como “Relayer”.

 Los excesos y autocomplacencias de la época de “Tales From Topographic Oceans” se habían dejado notar y, tras la huída de uno de los pilares básicos del grupo, como Rick Wakeman, y su sustitución por el discreto Patrick Moraz, no habían alcanzado, ni mucho menos, el nivel de épocas pasadas.

Así que el grupo tuvo que replantearse la jugada y, tras convencer de que volviera al anárquico y siempre espectacular, para bien y para mal, Wakeman, era hora de comenzar el fin de la década con un golpe de autoridad. A Wakeman no hubo que insistirle mucho, el tipo estaba como loco en volver a subir a la nave.

Así que cogemos los bártulos, nos vamos a un lugar tan idílico como el lago Leman, a los pies de los Alpes, en Suiza, a ver sin podemos arreglar ésto antes de que se nos vaya definitivamente de las manos. Vamos a relajar también el nivel de complejidad, ya que los tiempos no están para suites de 20 o 26 minutos, y la gente empieza a demandar temas más directos y asequibles. Aunque éso parece ser que con Wakeman no va. 

El sigue a lo suyo, con su grandilocuencia, su pomposidad, sus excesos tecladísticos, y sus puestas en escenas barrocas y un tanto anacrónicas. Un tipo que complica discos que no deberían ser tan complicados. Por eso, y por alguna cosa más, algunos somos tan “die-hard” fans de rubio teclista, jejejeje.

“Going For The One” consta tan solo de cinco temas (menos mal que iba a ser un disco más directo, jejejeje), pero se empiezan a notar ciertas concesiones a la comercialidad que, hacía unos años, ni se nos pasaban por la imaginación.


El inicial y homónimo tema ya nos da una idea de que algo cambia. Howe se permite el lujo de meter hasta slides, un elemento absolutamente desconocido en los temas de la banda. Eso sí, las increíbles armonías vocales, marca de la casa, siguen ahí, pero en otro registro más amable. Una canción dinámica, que contrasta con la “bajona” que proporciona el siguiente tema, “Turn Of The Century”, una canción increíblemente tranquila, sosegada, invernal y melancólica, supongo que una consecuencia de los alucinantes parajes en los que el grupo se sumergió para grabar el disco. Bellísima.


Cuando ya casi nos quedamos dormidos con el anterior tema, la alegría y el bullicio de “Parallels” nos despierta de golpe, para sumergirnos en oleadas y oleadas de teclados, cortesía del bueno de Rick. Teclados en los que predomina un órgano sublime, atronador, que lo inunda todo. Todo menos los incesantes fraseos de Howe, otro que va
a lo suyo. Lo dicho, un tema alegre, de esos que proporciona el bueno rollo suficiente para enfrentarse al a veces jodido día a día.

La tranquilidad y el sosiego vuelven con “Wonderous Stories”, el tema más corto del álbum con sus casi 4 minutos de duración, en los que Anderson toma el mando de las operaciones. Para mi gusto, también, el tema más flojo del disco.

Y, para el final, toda una delicatessen, esta vez, en plan clásico. Los Yes más clásicos reaparecen para firmar una de las canciones más emblemáticas, para este humilde redactor, de su carrera. La sublime “Awaken”. Toda una experiencia onírica, en las que todos, absolutamente todos, los miembros de la banda dan todo lo mejor de su experiencia.

 El grado de tecnicismo y las atmósferas de un tipo como Rick Wakeman se hacen sentir aquí más que nunca. La parte central de esta suite, en la que dejan solo al rubio teclista, es toda una montaña rusa de sensaciones, desde la tranquilidad más absoluta, al agobio más terrorífico, todo ello separado por unos pocos minutos. Espectacular.

 A partir de ese momento, esta canción pasa a ser todo un “must” en sus conciertos. Anderson alcanza con su voz niveles absolutamente angelicales, y las armonías vocales alcanzan cotas de delirio. Toda una experiencia mística, como solo un grupo como Yes saben proporcionar.
Me gusta pensar que este fue el último gran disco de los Yes clásicos. Un disco con el que, si se hubieran retirado, hubieran puesto fin a la carrera de un grupo mítico, irrepetible.

Decidieron prolongar esta carrera mucho más tiempo, afortunadamente, pero las sensaciones ya no han sido las mismas desde entonces.
Mención aparte para la portada del disco que, aunque confeccionada por todo unos profesionales como Hipgnosis, nos hace echar de menos aquellas maravillas con las que el increíble Roger Dean nos obsequiaba en cada entrega del grupo.

Un clásico entre clásicos.

Ritchie Moreno







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Los viejos YES vuelven a la carga con un nuevo trabajo en directo. En esta ocasión no se trata de una gira con las canciones de su último trabajo (el decepcionante "Heaven & Earth"), se trata de dos de sus discos mas emblemáticos, "Going for the One" (1977) y "The Yes Album" (1971) los que la banda británica ofrece a su público.

Alrededor de noventa y cinco minutos donde observar como les ha sentado el tiempo a estos veteranos clásicos; canciones y músicos.

Pues ante lo visto en el dvd (también existe la versión Blue ray)  que acompaña al doble cd y a otras actuaciones que la banda ha ofrecido este Verano y que se pueden visionar en internet, la banda disfruta de una exquisita madurez-vejez, y es que aunque Steve Howe parece mas mayor de lo que es, su destreza con todo tipo de guitarras nos sigue mostrando que hay músico para rato.

Esa "Slide" en "Going for the One" tocada con absoluta maestria, ese baño de multitudes que se pega con la acústica en "The Clap", está solamente reservada para unos pocos elegidos, tipos como Jimmy Page o él mismo.

El otro miembro mas longevo de la banda, y que es el único superviviente desde el primer álbum es Chris Squire. "Fish", como se le conoce, ha engordado lo suyo en los últimos años, y debajo de sus enormes manos y dedos, su bajo parece el juguete de un niño. Pero las notas que fluyen de ese bajo y que son tan características dentro de la música de Yes siguen apareciendo a día de hoy; al igual que el carisma del mítico músico londinense.

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Alan White es el otro superviviente desde los años setenta. El que fuera batería de la banda de John Lennon y que debutase con Yes en el monolítico "Tales From Topographic Oceans" sigue impartiendo clases magistrales de batería como quien masca chicle. Es posiblemente el batería con mas naturalidad del mundo que he visto tocando su instrumento. Obviamente en directo borda todo "Going for the One", disco en el que ya participó, y adapta a su estilo "The Yes Album", un disco que grabó Bill Bruford, un batería con una forma de tocar muy diferente de la de Alan White.

Geoff Downes es el que menos me convence de estos Yes actuales. El teclista de Asia es un músico muy bueno, pero yo sigo echando de menos a Rick Wakeman...

El tema del vocalista parece resuelto a corto-medio plazo. Con Jon Anderson y Benoít David fuera, la banda se ha reforzado con un cantante americano con muchas tablas dentro del Rock progresivo.
John Davison, vocalista de los Prog-Rockeros americanos Glass Hammer, rescata parte del tesoro que la banda poseía con Anderson como cantante.

Davison es un buen vocalista que canta muy muy parecido a John Anderson, y su presencia en directo mas que una copia la veo como un homenaje que el público también parece entender así.

La verdad es que este "Yes at the Bristol Hippodrome" es un directo muy disfrutable, siendo una suerte poder ver y oír como suenan en directo y del tirón algunas de las mejores canciones de la historia del Rock de los setenta, que van desde "Parallels" a "Starship Troopers", con "Going for the One", "You're is no Disgrace", "Perpetual Change", "Awaken"...

Caído en Little Big Horn



viernes, 19 de diciembre de 2014

MICHAEL SCHENKER GROUP: "SANTANDER 2014"

Una vez más y van … la capital cántabra nos ofrecía la posibilidad de poder disfrutar de unos legendarios músicos.
En esta ocasión -no como en las precedentes- existía un “pequeño inconveniente” el evento estaba programado para un viernes. Ese inconveniente tenía la competencia de la ilusión, ante la cual tenía todo a perder, como así fue finalmente.

En este tipo de situaciones vale más coger la manta y liártela a la cabeza, pensando única y exclusivamente en lo que uno puede disfrutar y no estar dispuesto a perdérselo. Así qué, carretera y manta ahora que la conexión astur-cantabra esta más cerca, o es la cantabra-astur la que se acercó?  Sea como fuere, la comunicación entre ambas ha mejorado, pero dejémonos de conjeturas absurdas y vayamos a lo verdaderamente que nos interesa.


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Llegados a lugar correspondiente con tiempo prudencial antes de comenzar el evento, ya solo quedaba dejar que las manecillas del reloj fueran acercándose a la hora señalada por la organización.

La hora indicada  hacía sobre nuestros relojes, y la confusión sobre la misma se instalaba en nuestras cabezas. Mientras las entradas marcaban la actuación de dos grupos anteriores a los alemanes, por el escenario no aparecía nadie. Con lo qué dilucidamos que los llamados Maxxwell se caerían finalmente del cartel.
Ese era el verdadero motivo del retraso sobre la actuación de Fyre!  Previsto para las 21:30 dio comienzo a las 22 h.

Fyre! Es la banda encabezada por la argentina Alejandra Burgos, bien secundada por dos ex Metalium, Tolo Grimalt (guitarra) y Lars Ratz (bajo) y un joven baterista, Tomás Vidal.
Fueron la banda elegida para abrir la velada, y aprovecharon -como no- para presentarnos su disco debut “ Missy Powerful”.

Una buena puesta en escena gracias a la garra, entrega y pasión por parte de la front woman argentina, que se mete al público en el bolsillo gracias a su saber hacer y a su simpatía. Ella, con sus movimientos se gusta, con sus contoneos, se deja gustar y acaba atrapándonos. Tanto es así que el respetable les ovaciono al despedirse e incluso les pidió un último bis final. Para la ocasión interpretaron, lo que para un servidor fue un deslucido “Stairway to heaven”. Personalmente, aparte de la entrega de Alejandra es un grupo que no me transmite nada musicalmente hablando. Una banda para calentar el ambiente en conciertos de esta índole y poco más.


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Después de este pre-calientamiento, un tiempo para otear el ambiente que se respira en los aledaños y comprobar que había más románticos que juventud entre los asistentes. A escasos minutos del comienzo aún comprobábamos como seguía llegando gente  para dar a la sala el aspecto que verdaderamente se merecía la ocasión. Con la sala  prácticamente llena,  no demore más para  buscarme una buena ubicación para poder ver in situ al genio alemán a menos de diez metros.
Las luces se apagaron y la ansiedad se apoderaba del ambiente. Esa ansiedad no tuvo mejor medicina que la ofrecida por el “Doctor, Doctor”. Que mejor carta de presentación que uno de los mayores temas compuestos por el mago alemán. Nadie en sus cabales hubiese apostado ni un misero céntimo por este comienzo tan aplastante. Apoteósico.

Where the wild winds blow” de su, hasta la fecha último álbum “ Bridge the gap” hace las veces de preludio ante temas clásicos de las distintas formaciones de los integrantes del grupo. “Armed and Ready” “Natural thing” “Victim of Illusion”  hacen que los paladares más exigentes se relamen. Que felicidad!. Ver una banda de estas dimensiones disfrutar encima de un escenario. Clase, elegancia, y una superioridad acorde con lo que en su día han sido y siguen siendo.

Parece que han hecho un pacto con el diablo para rejuvenecer cuanto menos unos quince años. Una actitud encomiable desde el comienzo que no se puede más que agradecer.
Lovedrive” y un colosal “Coast to Coast” son el primer guiño hacia los Scorpions más clásicos, dan paso para volver a la etapa más actual y nos ofrecen ese tema en honor al  inmortal Ronnie James Dio “Before the devil knows you’re dead” con el que  Doggie White insta al público a acompañarle en el ritual gesto de la “mano cornuta”.

 “Lord of the lost and lonely” la que un servidor considera mejor canción del disco “Bridge the gap” con esas melodías propias marca de la casa Schenker, hicieron bajar por momentos  la intensidad del show como  no podría ser de otra manera. Tal vez ante el desconocimiento de la mayor parte del público anclado en su etapa más clásica y otros perdidos ante el maremágnum de discos editados.


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Sea como fuere la situación se reconduce con tres clásicos más a modo de grandes éxitos. “Let it roll” “Shoot, shoot” e “Into the arena” ese tema instrumental, con el cual Michael demuestra toda su ya conocida maestría y destreza a las seis cuerdas. Pero sobre todo deja en evidencia que no hace falta ser el mayor de los virtuosos corremastiles para ser un guitarrista de otro planeta. Único, en cuanto a las melodías de sus solos, es ahí donde se muestra insuperable pasen los años que pasen.

Vigilante man” nos descubren un adelanto de lo que será un nuevo disco de este proyecto- por el que pocos aventuraban tanto tiempo entre nosotros- muy en línea de lo que han grabado con anterioridad... “To hot to handle” pone a prueba nuestras gargantas bastante machacadas de corear tantos clásicos durante lo que llevamos de concierto. “Rock you like a hurricane” no hace más que constatar que en los temas de Scorpions es donde White sufre más. Y es que Meine es mucho Klaus.

 “Rock Bottom” esa canción. Esa canción, que cualquier rockero que se precie debe tener entre sus elegidas como mejor canción de la historia del rock. “Lights Out” forma el primer bis, momento de flaqueza de Doggie, para el que parece que en la sala no tiene el suficiente oxigeno. Posteriormente se repone y nos ofrece un tema a la altura del concierto. Segundo y último bis, “Blackout” que no hace más reafirmarnos los problemas de Doggie para llegar a ciertos tonos. De todas maneras y después de lo visto y ofrecido son más que disculpables.
Las luces del escenario se apagan y dan paso a la luz blanca de la sala  lo que permite ver los rostros de satisfacción, emoción y el sudor compartido después de tal tamaño concierto que para muchos quedara  guardado de por vida en la “retina mental”.

Una banda que vive una nueva juventud  que desprende ganas y humildad con un repertorio aplastante, una apuesta ganadora 100% que hace las delicias de los más exigentes. Si bien, alguien podría oponerse diciendo que van a lo fácil y que no arriesgan. Pero su grandeza es tan grande ….. que a estas alturas pocos músicos coetáneos suyos pueden llegar a emocionarte como ellos lo consiguen.


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Doggie White cumple su papel incluso mejor de lo que un servidor se esperaba, como decía antes sufre en los temas de Scorpions y es en los de UFO donde más cómodo se le ve. Francis Bucholz y Herman Rarebell, base rítmica de los Scorpions más clásicos están en una forma envidiable para su edad, y dispuestos a aprovechar esta nueva oportunidad que el rock les ha dado.

 En los temas de Scorpions parecen dar un paso al frente como haciéndolos suyos - en cierta manera lo son-  obviemos la estética de Herman con esa camiseta de deporte como el que va a jugar un partido de solteros contra casados. Wayne Findlay, el escudero de lujo a los teclados y guitarras rítmicas, excepto en los temas de Scorpions en los que el propio Michael le cede el honor de todo el protagonismo, muy sobrio durante toda la actuación.

Hablar de Michael a estas alturas me parece una incongruencia. De todos es sabido que si su estado físico y mental confluyen en el mismo punto es uno de los más grandes, por no decir el mejor guitarrista que hay en la actualidad. Con este proyecto parece que ha echado el freno de mano a su particular montaña rusa, se ha asentado y ese punto confluye. 

Es otro Michael, que ha rejuvenecido como una veintena de años y se le ve disfrutar encima de un escenario y no deja de tener una sonrisa de oreja a oreja. No le estorba ni su gorro inseparable después de más de hora y media de actuación.
Su efigie con la Gibson flying V es inmortal. Un músico de otro planeta.
 
Mientras muchos de sus contemporáneos se arrastran sobre los escenarios, el volátil alemán borra sus malos momentos y no hace más que acrecentar su leyenda.
Después de  una clase magistral de rock, el trayecto de vuelta a casa se hace incluso más corto- como si hubiesen acabado el tramo de autovía que falta para nuestra disposición- la falta de horas de descanso al día siguiente son insignificantes, una mera anécdota. Ya se sabe, sarna con gusto no pica y este tipo de sarna me encanta! Quiero otra ración, Santander.  

Días después la emoción aún me embarga y mi veneración y devoción hacía el pequeño de los Schenker es aún mayor si cabe.
 
 Michel Couz Fdz



lunes, 15 de diciembre de 2014

THIN LIZZY: "JOHNNY THE FOX"

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MIRADA RETROSPECTIVA
…Y después de parir una obra maestra llega ese momento “cabrón” para cualquier banda que lo haya logrado, el de satisfacer a las tres partes más implicadas con la misma (discográfica, crítica y público) obsequiándoles con un nuevo disco que esté a la altura.

“Jailbreak” fue ese momento mágico que logró ese triple objetivo. Un disco al que no le sobraba ni una coma y que encima había dejado al menos tres clásicos para la posteridad.

El clásico pandillero por decreto con carta blanca para el éxito comercial en “The Boys are Back in Town”, el clásico macarra Heavy Rockero de “Jailbreak”, y el clásico para forajidos solitarios con aroma sureño al que apestaba “Cowboy Song”.

Así que tan solo un año más tarde las guitarras gemelas debían de estar perfectamente afinadas y en sintonía para un nuevo disco. Pero antes de que “Johny the Fox” saliese a patear culos rockeros, el lider de la banda pasaría por un mal momento en lo personal.

Una hepatitis dejará a la banda en el dique seco, algo que aprovechará el enfermo, que no era otro que Phil Lynott, para componer el material que debía dar réplica al tremendo “Jailbreak”; y hay que señalar que la banda lo lograría al menos en un 75 % del material, pariendo un trabajo inferior a su formidable antecesor, pero con una calidad fuera de toda duda, aunque luego quedaría un tanto eclipsado por el siguiente álbum de la banda, el ya publicado como trío “Bad Reputation”.

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“Johnny The Fox” no puede empezar de mejor manera, aunque comparándolo con el arranque de “Jailbreak” los nuevos temas resultan menos convincentes en una primera toma de contacto.

Aún así, no se le pueden poner demasiados peros a un temazo del calibre de “Johnny”, o a otro como “Borderline”, donde las guitarras gemelas vuelven a hacer de las suyas y en el que Lynott acierta de pleno nuevamente con sus brillantes téxtos.

Además, Thin Lizzy en este nuevo disco, saben como conducir al oyente hacía nuevos terrenos en los que explota el filón Pop dentro del Rock Duro ( en la esencial “Don't Believe in a World”) o el de la música Funky tan de moda en aquella época dentro de la chuleta “Johnny the Fox Meets Jimmy the Weed”.

Que caigan en el autoplagio en “Boogie Woogie Dance” es “Peccata minuta” cuando luego firman dos burradas del tamaño de “Rocky” o “Massacre”. La primera es otro himno “Kinki” callejero de esos a los que Lynott saca siempre lo mejor de sí, y la segunda es un cañero Proto-Heavy-Rock volcado en aspectos puramente irlandeses, en los que la religión es la que manda.

Ambos temas, son dos clásicos del repertorio de la banda desde el día en que “Johnny the Fox” salió al mercado (16 de Octubre de 1976).

Como suele ser habitual en él, Lynott nos regala uno de esos momentos romanticos que suele plasmar a la perfección sin caer en lo cursi o lo pedante, “Sweet Marie” es una maravilla en toda regla, otro temazo en el que abusa como cantante, músico y compositor; algo que volverá a lograr en menor medida en el siguiente “Bad Reputation” o más adelante con el sobresaliente “Black Rose”.

Pero “Johnny the Fox” es un álbum que no decae nunca, con excelente Rock como el de “Fools Gold” o “Old Firm”, canciones que no son tan famosas dentro del repertorio de la banda, pero que tienen un sonido único y característico dentro del Rock Duro que se publicaba a mediados de los 70 y que ayudaron a cimentar la leyenda de este gigante irlandés.


Caído en Little Big Horn




THE MILESTONES: "HIGHER MOUNTAIN, CLOSER SUN"

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NOVEDADES 2014
Estos finlandeses os van a gustar a gente que conecte con bandas como AC/DC o Lynyrd Skynyrd, que no somos pocos.
Desde el gélido clima cercano al ártico, estos tipos tienen mucho más que ver con ambientes sudorosos, con olor a tabaco y whisky, y pendencieros, que con cosas como HIM o bandas de death metal nórdico.

Su carta de presentación en este disco es la contundente “Walking Trouble”, con ese cortante riff directamente importado de Australia y de los hermanos Young. Difícil no volver a mirar el disco para ver si esta gente es realmente de Finlandia.

Otros hermanos, los Robinson, y sus cuervos son en parte causantes de temas como “Shalalalovers”: la armónica y el pegadizo estribillo nos recuerdan a los Robinson de “By Your Side”. Y la siguiente, “Drivin’ Wheel” a los primeros y mejores Crowes. Rock festivo, muy de Faces, como debe ser. Un tema para disfrutar un sabado por la noche.

Nos vamos al lado más hard-blues, si cabe, con “Oh My Soul”. ¿Whitesnake anda por allí? Eso me pareció la primera vez que oi este tema, que hubiera quedado muy bien en manos de los mejores Coverdale y Cía. No será el único, “It’s All Right” pisa los mismos territorios. Y alguna más.

Algo que no me termina de convencer en este disco es la profusión de estribillos facilones. Ablandan canciones que, sin ellos, serían mucho más contundentes.


Como vereis, la variedad de estilos dentro de este disco, dentro del hard rock, es amplia. Algo que continúa con “Grateful”, una delicia acústica, con cierto regustillo Stones.

“Sweet Sounds” vuelve con la vena de la Serpiente Blanca. O, si me apurais un poco, a lo Bad. Co. Uno de los mejores temas del disco. Puro hard clásico y un tempo de lo más canalla.

“You” tiene un ritmo muy vacilón, con unos coros muy efectivos en este caso, y unas guitarras ya un poco más ligeritas. Por ahí andan los Skynyrd pululando. Igual que en la siguiente, “Looking Back For Yesterday”, y su ululante slide protagonista.

Después de este interludio sureño, subimos el volumen de las guitarras… y recordamos a otros hermanos, esta vez, más tóxicos… Tyler y Perry, que podrían haber firmado esta “Damn”. Esta canción me sonaría también muy bien en manos de Eddie Van Halen y su viejo compinche Roth, a que sí ¿??

Y, como no, toda buena banda que se precie tiene que rendir su tributo, grande o menos grande, a los más grandes: Zeppelín. “Fool Me” es ese tributo y homenaje, con el que se cierra este trabajo. A ratos, cierto regusto a Allman Brothers.

Han mamado de buenas fuentes estos nórdicos, y eso se refleja en el resultado final de este disco, un trabajo muy entretenido y eficaz. Sería interesante ver a estos tipos en directo con un par de cervezas encima.


Ritchie Moreno






lunes, 8 de diciembre de 2014

THE JOE PERRY PROJECT: "LET THE MUSIC DO THE TALKING 1980"

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MIRADA RETROSPECTIVA
Si en la actualidad los Aerosmith sacasen un disco con la dignidad de cualquiera de los trabajos del proyecto de Joe Perry en solitario en los 80, un servidor daría palmas con las orejas.

Perry, un tío con carisma y talento, un extraordinario guitarrista que puso hierro candente a muchas de las mejores canciones del Rock Duro americano de la década de los 70, y que influenció y de que manera a tipos como Slash o Tom Keifer ¡Casi nada! ¿Verdad???

Cierto es que sin Tyler o el resto de los Aerosmith aquellas canciones no serían lo que son, pero Perry es esencial en la existencia de joyas de riffs duros como pueden ser "Back in the Saddle" , "Rats in the Cellar" o "Sweet Emotion" por citar tres que me han venido a la cabeza, podía haber citado otras tres u otras tres más...

El caso es que en las postrimerías de la década de los setenta, Aerosmith eran un puto polvorín con varios de sus miembros encima de los mismísimos barriles de pólvora con la mecha prendida. Tyler y Perry eran los que más colgados estaban y parte de la fortuna que ambos se habían ganado durante aquella época era pasto de los camellos de medio mundo.

Pese a todo los muy cabrones habían logrado grabar sendos discazos, a saber "Draw the Line" y "Nights in the Ruts".
Hay tipos por ahí que dicen que son discos mediocres...¡Una mierda! ¿Como coño van a ser mediocres dos discos en los que hay temas como "Draw the Line" o "No Surprize??? Que mala es la envidia joder.

A lo que iba, los Aerosmith apunto de tirarse por un barranco y Joe Perry presto y dispuesto a publicar su primer disco en solitario. Era el año 79 y Columbia, compañía de los de Boston será la encargada de lanzar el disco que publique el guitarrista tóxico con dobles intenciones: Sacar tajada si el álbum funciona bien, y tener cerca a Perry de sus ex compinches por si en el futuro la cosa volvía a funcionar.

Pero para esta nueva "adventure", Perry se rodea de músicos bastante menos conocidos que sus compañeros habituales de fatigas, siendo el bajista David Hull (músico ligado a Ted Nugent o Joe Cocker) el más conocido. Ralph Morman es el elegido para cantar los temas de Perry haciéndolo más que correctamente, incluso bien en vario de los temas del disco. La batería caerá en manos de Ronnie Stewart, un músico de sesión del que poco se sabe aparte de los dos discos grabados con la banda de Joe Perry.


joeperrycontraportada blogdecaidoY si amigos, "Let the Music do the Talking" es un disco feliz que hace feliz gracias a un vibrante Rock endurecido y que comparte su mala leche con otros estilos puramente americanos como el Blues Rock o el Funk en menor cuantía. 

Los dos grandes temas de este debut de Joe son los dos primeros de cada cara. La homónima "Let the Music do the Talking" es la mejor. El tema lo conozco desde hace muchos años. Recuerdo que un colega tenía un LP de bandas del sello "CBS" que aquí lo mal llamaron "La Movida Heavy" en el que venía este temazo junto a otros de bandas tan poco heavies como "The Romantics" o los "Cheap Trick"...pese al título, era un discazo...

La canción que empieza con una machacona linea de bajo, entra a matar con los riffs rockanroleros de Perry y desemboca en un estribillo de tomo y lomo. Que tema tan cojonudo y fiestero. Desde luego que  ya no encontraremos nada igual en todo el álbum, pero no importa, el disco sigue siendo cojonudo.

La cara B comienza con "Rockin' Train", un "Soul-Funk- Rock" Hardrocker patea culos que une a James Brown, Aerosmith, Ted Nugent y a los Grand Funk. En este tema Perry vuelve a estar enorme, aunque la sección rítmica es volcánica y Funky, y Ralph Morman esputa feeling a mansalva. Un temazo vaya.

Pero el disco no solo son estos dos temas, que si, estos son los sobresalientes, luego los tenemos muy buenos y buenos. Del notable no bajamos en sus 36 minutos y medio de duración...ya podéis hacerme caso y pinchar "The Mist is Risising" para recuperar a los decadentes Aerosmith de finales de la década de los setenta. Los riffs de Perry lo hacen inconfundible amiguitos...

El disco lo produce Jack Douglas. O sea que tenemos asegurado buen sonido y arreglos de puta madre. No en vano estamos hablando del productor de los Aerosmith y el de los mejores discos de los Cheap Trick.

"Let the Music do the Talking" salió al mercado un 6 de Marzo de 1980 y despachó 250000 copias en USA, lo que no estaba nada mal para el debut en solitario de una estrella que después de estrellarse entre sus miserias trataba de levantar cabeza con un disco mejor que alguno de los discos posteriores que grabaría con su banda de toda la vida.

El Hijo de Ron Keel






THE MUSICAL BOX "LA RIVIERA 2014" MADRID

A las 21 horas y un minuto, ni uno más, ni uno menos. Con una puntualidad casi tan "British" como la banda a la que tributan, THE MUSICAL BOX comenzaban su recital en La Riviera madrileña.

Fueron 118 minutos exactos en los que el tiempo se detuvo para los allí presentes como si estuviésemos en alguna de las fechas de la gira del "Selling England By The Pound" allá por el año 73.

En semi oscuridad, con el melotrón flotando en el ambiente y la banda en penumbra atacaban y de que forma con "Watcher of the Skies", el tema que abre el simpar "Foxtrot" comenzaba una noche de éxtasis Prog-Rockero para un público que afluyó en buen número, y que se entregó de principio a fin, presa de unas canciones que se sabían de memoria y de una puesta en escena y un sonido sensacionales.

themusicalbox en la Riviera
THE MUSICAL BOX Foto: Albytor
La banda excelente, acompañando al maravilloso clon de Peter Gabriel y llevándolo en volandas en la mítica "Dancing with the Moonlit Knight" o en la preciosa "The Cinema Show" que fue una de las más coreadas (si es que hubo alguna que no lo fuera).

El sonido seguía siendo estupendo, y daba gusto ver esos teclados y melotrones vetustos y que sonaban a Gloria, o aquellos atuendos de los músicos del grupo que pertenecieron alguno de ellos a los mismísimos miembros de los Genesis originales...

Los minutos pasaban lentamente para gozo de los que anonadados disfrutábamos de "I Know what i Like (In Your Wardrobe)" o de "Firth of Fifth", con su demoledor piano eléctrico o su espectacular solo de guitarra.

musicalbox en la riviera
Watcher of the skies...Foto: Ritchie Moreno
Seguían cayendo temas del "Selling England" como "The Battle of Epping Forest" hasta llegar a unos de los momentos clave de la noche...
"The Musical Box", el mágico tema que abre "Nursery Crime" hacía acto de presencia en escena y durante los más de diez minutos de exhibición nadie se atrevió a respirar hasta que el clón vestido de viejo emulaba un coito poseído por ese final tan épico y tan cargado de sinfonismo.

Ahí "La Riviera" se entregó al cuchillo y se vino abajo, las palmas echaban humo, más de un cincuentón se pellizcaba ante lo que acababa de ver, los Genesis del 73 para todos ellos en Madrid en el año 2014!!

Pero con los canadienses "The Musical Box" ese sueño se hacía realidad y "Horizons" primero y  la celebradísima "Super's Ready"(con sus más de 20 minutos de carnaval y música) después ponían el colofón a una noche de pura magia que se vio aumentada con el único "Encore" de la noche, la Hard-Rockera "The Knife", que venía en el olvidado "Trespass" y que cerraba una velada inolvidable para todos los que medio llenamos la madrileña "Riviera".

Caído en Little Big Horn

miércoles, 3 de diciembre de 2014

VIRGIL & THE ACCELERATORS "ARMY OF THREE"


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NOVEDADES 2014
Así da gusto. En una época en las que los chavales más jóvenes no es que tengan muchas oportunidades de demostrar talento que digamos, cosas como ésta te dan cierto halo de esperanza.

Tipos como éstos, con un par de pelotas, se meten, como power trío, a emular y recordarnos cosas que harían sonreír a Cream, Rory Gallagher, Thin Lizzy, y un sinfín de bandas veteranas. Reivindicaciones con las que apetece rascarse el bolsillo.

Con actuaciones en la península aún muy recientes (en algunos lugares, como Madrid, ante no mucho más de cuarenta personas. Qué vergüenza ¡!!), los tres jovencísimos músicos han venido a defender un trabajo más que soberbio en su concepción y ejecución.

“Army Of Three” es su tercer trabajo, segundo en estudio. Un disco de buen blues rock, arropado con una descarado trabajo instrumental por parte de los tres miembros. Un sonido potente, una voz rota pero que se ajusta como un guante a las composiciones ásperas y macizas de los hermanos McMahon.

Un disco que se abre con todo un puñetazo, “Take Me Higher”. Reminiscencias de Whitesnake o Bad Company, y de grupos también veteranos como Thunder. En la línea del mejor hard británico. Qué bien pinta la cosa.

La absoluta cabeza visible, obviamente, Virgil McMahon, un chaval que en 2013 fue nombrado mejor guitarrista de los British Blues Awards. Ahí es nada. Solos de vieja escuela británica, rítmicas solventes y con cierto sabor a muro de sonido. Con el apoyo de una base rítmica absolutamente eficaz: su hermano Gabriel, todo un entusiasta a los parches, y Jack Alexander Timmis, todo un fiel escudero a las cuatro cuerdas, empastando el sonido de la banda.

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La primera parte es arrolladora, con el mencionado “Take Me Higher” como detonador, y los dos trallazos que le siguen, “Blow To The Head” (Hendrix en chupitos), o “All Night Long” (banda sonora ideal para una noche de juerga).

Y temas absolutamente deliciosos, que nos sosiegan un poco de tanta tralla, como la inmensa “Love Agression”, o “Through The Night”, donde reinan el buen gusto y la sencillez.

“Give It Up” e “It Burns” continúan con la tradición del mejor rock británico. O “Stand Up” y su contundente riff.

“Anymore” y su sosegado tempo nos recuerda que estos chicos también han mamado del mejor blues de las islas.

El final viene también a ser tranquilo, con la a ratos folkie “Free” y su convincente apoyo de teclados.

Un disco con un magnífico equilibrio, sobre todo teniendo en cuenta que lo ejecutan tres chavales que hasta hace poco seguramente pateaban balones en alguna ciudad inglesa. Unos adultos ya para este difícil negocio de la música, donde bandas jóvenes como ésta hacen que imaginemos que igual en un futuro no tan lejano estemos ante unos grandes que han basado esa grandeza en reivindicar a sus mayores.

Gustazo de disco.


Ritchie Moreno