miércoles, 9 de noviembre de 2011

MIRADA RETROSPECTIVA



Mediados de los ochenta. Unos años en los que nadie recuerda términos como “prog rock”, “rock sinfónico”, y mucho menos bandas como Génesis, Yes, King Crimson…. ¿nadie?.

Unos adolescentes británicos deciden montar una banda, Silmarillon, para rendir homenaje a una de los pilares inconfundibles de la música rock de los 70: Génesis. Problemas con el nombre: Silmarillion es un nombre registrado por los herederos de J.R. Tolkien, y deciden acortarlo: ha nacido Marillion.

No son los únicos que se dan cuenta de que no solo hay que recordar a los viejos dinosaurios como se merecen, sino que es necesario un “revival” de este estilo, adaptado a los viejos tiempos. Surgen gente como Pendragon, Pallas, IQ… bandas, cada una con su estilo propio, pero que auguran un renacimiento del prog-rock. El término “neo-prog” empieza a estar en boca del mundo rockero y las revistas especializadas.

Marillion sacan su primero trabajo oficial, un EP con “Market Square Heroes” y “Grendel” una suite de casi diez minutos que recuerda todo lo bueno que bandas como Génesis o Yes nos dieron mucho antes.

En vista del éxito obtenido, que les permitió salir de gira incluso antes de tener un trabajo de largo duración en el mercado, su discográfica se da cuenta del potencial de los chicos, y les hace debutar con un trabajo soberbio: “Script For A Jester’s Tear”.

 

Si no hubieran existido gente como Génesis y álbumes como “Selling England By The Pound” o “The Lamb Lies Down On Broadway”, estaríamos hablando hoy de unos genios que revolucionaron el género rock. Pero no, estos muchachos se dieron un hartón en este disco de reminiscencias de Gabriel y Cía. Sus detractores lo tuvieron a huevo para la crítica: sonido 100 % Génesis, un cantante que no se molestaba en absoluto en disimular su admiración por Gabriel, solos “made in Hackett” por todas partes… dio lo mismo, el disco fue un bombazo en las islas, y posteriormente, en todo el continente.

A ello contribuyeron los temas del mismo, con un dramatismo que quizá los álbumes de Génesis no tengan. Letras forjadas en la desesperación, la soledad y el fracaso. Cambios de atmósferas (Mark Kelly y su batería de teclados son los principales responsables), acústicas melancólicas, susurros, gritos… un disco nada aconsejable para momentos de depresión.

Letras como la de “Chelsea Monday”, que narra la triste historia de una estrella olvidada que aún se cree en la cima (atención al tremendo y dramático solo de Steve Rothery, que aun me pone los pelos de punta). “Forgotten Sons”, con el recuerdo a todos aquellos que murieron en una guerra no declarada como la de Irlanda del Norte. El tono irónico de “Garden party”, quizá la única canción que no rezuma un insano ambiente a frustración. “He Knows You Know”, el primer single, con ese ritmo hipnótico…

Uno de los mejores discos de debut que he escuchado, y que a día de hoy, aunque a muchos detractores del prog les suene añejo y poco original, ha aguantado y aguantará el paso del tiempo con ese peso específico que las grandes obras tienen. Y repito, una pena que unos tales Génesis se les hubieran adelantado unos años antes.

Lo que vino después, son otros cantares…

Ricardo Moreno "RITCHIE"



1 comentario:

  1. q grandes,los adoro,estos discos con Fish se han convertido en una pasion para mi y de paso me han hecho abrirme a este estilo q siempre habia dejado de lado,lástima no haber presenciado el brutal directo q esta formación de la banda tenia,menos mal q estan los discos y dvds

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