jueves, 16 de mayo de 2013

MIRADA RETROSPECTIVA: BLACK CROWES- By Your Side


Recuerdo perfectamente cuando los "Cuervos Negros" publicaron este trabajo. Fue recibido con disparidad de opiniones por la crítica y muy bien por los fans de la banda.


Habían pasado tres años desde su último disco y el grupo aparecía en la portada con un cambio de "Look" total en comparación con sus anteriores trabajos.

Los ropajes blancos sustituían al atuendo negro y tirando a lúgubre de sus dos primeros discos. "En "Three Snakes & One Charm", y concretamente en aquella gira Chris Robinson lucia una barba más profunda que la de John Lennon en los primeros setenta.

Ahora el ropaje blanco inmaculado de la banda sobre un luminoso azul, la pulcritud que lucían los hermanos y la banda, y la producción de Kevin Shirley buscaba un giro importante para los Crowes tras dos discos introspectivos como "Amorica" y "Three Snakes & One Charm"...

Pues si, algo cambió. La banda volvía al sonido más directo, al de su primer trabajo. Las canciones todas estaban copuladas por los hermanos Robinson, de la primera a la última.


Johnny Colt hacía tiempo que era historia y Sven Pipien intentaba hacerse un hueco en el seno del grupo arrancando notas a su viejo bajo.


Steve Gorman seguía siendo el metrónomo con sabor a clásico que los Crowes mantenían  a las baquetas, mientras que el teclado era otra vez para Eddie Harsch, el tío que nos hacía mover algo más que los pies en "Remedy" o "Sitin´Me".

"By Your Side" era un álbum que no podía empezar de mejor forma que con "Go Faster". Inmediata y agresiva, con la pasión y fuerza de los singles triunfadores de sus dos primeros trabajos, Robinson soplaba su armónica con gracia entre los riffs y punteos de su hermano cantando con un feelin tremendo, como los grandes, Chris ya estaba a la altura de otras leyendas a las que solo unos pocos años antes tenía pegadas en su pared.

"Go Faster" terminaba ganando por KO técnico, pero perdiendo a los puntos con su predecesora, la matadora e inmortal "Kickin´My Heart Around". El tema patea algo más que el corazón del que lo escucha. Los Crowes más fiesteros y feroces en un comienzo de disco desde el "Southern Armony & Musical Companion". Habíamos tenido que esperar siete largos años y la espera había merecido la pena.

"By your side", el tema que titula el disco rebaja la tensión buscando un  "Jealous Again" que casi conseguía, era y es un temazo.

Los Crowes con apetito más "Soul" y los guitarrazos que despachaban en "Amorica" pican a la puerta en "Horsehead", trayéndose con con ellos las extraordinarias voces de las coristas Cindy Mizelle, Tawatha Agee, Brenda White King y Vanees Thomas, que repiten su pasión "Soul" en la comercial y resultona "Only A Fool", que en las listas rockeras americanas llegaría al número siete, y al tres en Canadá.




Solo un año después los Black Crowes girarían con Jimmy Page en una serie de conciertos que quedarían plasmados en varios vinilos, oficiales y no oficiales.

Para él, o por él parece compuesta la excitante "Heavy", otro temazo repleto de riffs pesados, contagiosa letra y memorable estribillo.

"Welcome To The Goodtimes" muestra a unos "Stonianos" Crowes con vientos acompañando la melodía, y anticipa esta canción lo que escucharemos con claridad en el siguiente disco en estudio "Lions".

El rock pesado era convocado por los cuervos en "Go Tell The Congregation", mientras que en "Diamond Rings" volvían a caminar por la pasarela musical creada por los Faces unas décadas atrás.

Quizás "Then She Said My Name" y "Virtue & Vice" desvirtuaban y deslucían los blancos ropajes que los Crowes se gastaban en este disco, pero sin llegar a desteñir, cerrando un trabajo impoluto y que daba carpetazo a una grandísima década. En el año 90 los Crowes eran unos perfectos desconocidos y diez años después ya eran clásicos del rock and roll.

Caído en Little Big Horn










jueves, 9 de mayo de 2013

NOVEDADES: TOM KEIFER "The Way Life Goes"

De verdad que echaba de menos a este tío. Hace muchos años que llevaba jurando que tenía un montón de canciones y que cuando llegase el momento las grabaría.


La verdad es que Tom Keifer llevaba haciéndose de rogar casi 20 años, al menos en hacer acto de presencia con nuevo material.

Atrás parecen haber quedado sus casi eternos problemas de cuerdas vocales, y los conflictos con la industria discográfica. 
No se el motivo del porqué Keifer ha renunciado a Cinderella, sobre todo cuando en los últimos años lo hemos visto girar con el grupo de su vida (Todavía recuerdo la memorable noche madrileña de hace tres años).

Pero deberíamos recordar que el 90 % de Cinderella es Tom Keifer.


Pues el carismático vocalista (Un tío que ha puesto su voz a "Long Cold Winter" y "Heartbreaker Station" merece ese calificativo) debuta en solitario con catorce canciones y casi una hora de música.

Desde luego que después de tantos años de sequía se merecía un buen chapuzón con éste "The Way Life Goes". Y es que el disco amigos míos empieza en la misma estación en la que se apearon los Cinderella y que ilustraba la carpeta del mágico "Heartbreaker Station". Y "Solid Ground" es una memorable manera de recordarnos como se las gastaban los de Philadelphia en aquel trabajo...Do you remember???...

En cuanto suena el riff arpegiado seguido del alarido de Keifer nos damos de bruces contra un muro de puro Hard Rock & Roll americano, emocionante y con unas melodías grandiosas desorbitadas por un gran estribillo pintarrajeado lujosamente gracias a unas voces féminas que ya disfrutamos en el glorioso pasado de "Shelter Me".


A continuación "A Different Light" nos perfuma con sus aromas de balada-medio tiempo de corte moderno, olor a alquitrán de carretera americana y estribillo AOR ochentero. Otro tema muy bueno.



"It's Not Enough" nos vuelve a llevar a los Cinderella , quizás a los de su último trabajo, el infravalorado "Still Climbing". Otro tema adictivo.

Seguramente si Cinderella hubiesen grabado un álbum post-"Still Climbing"poseería alguna canción del tipo "Cold Day in Hell".

 Puro Rock & Roll Stoniano altamente comercial y con un toque Blues Rock fenomenalmente cantado por Keifer que además sopla la armónica con bastante gracia.

Las primeras baladas llegan muy pronto y por partida doble, sobretodo por que no hace tanto del primer tema lento. "Thick & Thin" y "Ask me Yesterday" satisfarán a los fans de Cinderella que todavía sienten algo al escuchar "Don't Know What you Got (Til'Its Gone)".

Aerosmith siempre han sido una referencia para la música de Cinderella. Tom Keifer nunca lo había plasmado con tanta pasión y claridad como lo hace en este disco.

La primera que se deja escuchar es la efectiva "Fools Paradise", que tiene un esquema similar al de "Livin' on the Edge" de los Aerosmith comerciales del "Get a Grip".

Habrá muestras más adelante de la influencia de los "Toxic-Twins" en los dedos y en la garganta de Keifer...



...Llega el turno de "The Flower Song", una "Road Movie" rockera con ritmo pausado, super elegante ella. Sus arreglos de piano "Wurlitzer", slide y acústicas compiten con la garganta de Keifer a ver quien se lleva el gato al agua.


Volviendo a la banda de Boston,  la vena más Aerosmith del solista de Cinderella la muestra en tres ases  de picas incontestables. "Mood Elevator" huele a "Rock in a Hard Place", aquel buen disco en el que Jimmy Crespo nos hacía olvidar (parece mentira) a Joe Perry.

"You Showed Me" es un bonito medio tiempo que te quema como lo hacían las canciones a medio tiempo del fenomenal "Pump"; y "The Way Life Goes" es tan claramente Cinderella como deudora del mejor "Permanent Vacation" vs "Toys In the Attic".

Tampoco nos olvidemos de tres canciones más. La Funk Rockera de alma Soul "Ain't That a Bitch", la "Sleazy" "Welcome to my Mind", un Rock cantado con mucho brío que me recuerda un poco al tenebroso sonido de la Alice Cooper Band, y la final "Babylon", un carnaval Stoniano que mezcla el "Bitch" del "Sticky Fingers" y el "Star me Up" regado por los riffs y la voz de un gran Tom Keifer, que ha tardado lo suyo en volver y que sigue demostrando que su música para Cinderella no fue una casualidad del momento, era y es la música de un gran músico.

Caído en Little Big Horn



miércoles, 1 de mayo de 2013

BLACK N BLUE- "EN LA SERIE B DEL ROCK ANGELINO"




Perdidos en la rueda del tiempo durante mucho aquí tenemos a una de las bandas pioneras del "Metal USA" justo cuando la "NWOBHM" desembarcaba con sus hordas en tierras americanas.
Fueron promesas y en eso se quedaron, aunque firmaron cuatro buenos discos en los 80 y un "Comeback" hace un par de años más que digno.

Ahora son más famosos por Tommy Thayer que por otra cosa. Yo siempre les recordaré por volarme la tapa de los sesos cuando tenía quince años con "Hold On to 18" y "12 O'Clock High".

De Portland a Los Ángeles, y de ahí puede que a ningún sitio...con todos ustedes un extraño caso dentro del Rock Duro ochentero, la historia de un querer y no poder, la historia contada por Carlos Destroyer y el Hijo de Ron Keel, la historia de Black N Blue...!



Aun recuerdo gratamente como me llegó el primer disco de esta banda de Portland, Oregón a mis manos, y como se convirtió en uno de, todavía después de tantos años mis grupos favoritos. También hay que decir que los descubrí de rebote (una en un recopilatorio y otra por la devolución de un disco defectuoso de otro grupo).

Si hacemos un poco de historia, los chicos del actual guitarrista de KISS, Tommy Thayer, se van a probar fortuna a la cuna del rock duro y de las llamadas "Hair metal bands". Fue una avalancha de bandas que tuvieron su oportunidad gracias al éxito de MÖTLEY CRÜE, y el "US Festival". Hollywood era la meca en aquel entonces.

Los Blue, enseguida hacen buenas migas con gente de locales, y encuentran un eficiente manager que hace que Don Dokken realizara su primera demo y este le pasaría la cinta al barbudo caza talentos de "Geffen records", John Kalodner.


Eran días de Gloria o comienzos con futuro para estas bandas.

Las revistas americanas, concretamente "Cream" hace un especial sobre esta hornada de bandas, desde "Bitch", pasando por Ratt, los Steeler de Ron Keel y Malmsteen, Armored Saint etc.

A su vez, el capitan de la nave "Metal blade", Brian Slagel", inicia la serie de recopilaciones titulada "Metal Massacre" y donde se empiezan a editar cortes de bandas como Malice, Ratt, Metallica, etc y en el que los Blue tendrán su hueco en el segundo volumen con el tema "Chains around heaven".

El sueño de fichar por una discográfica se hace realidad, y "Geffen" los ficha.
Se ponen todos los medios posibles para que rompan con un gran debut.

Fascinados por bandas de Europa como DEF LEPPARD etc, "Geffen" lleva a los Blue a Alemania por recomendación de Don Dokken, que ya había trabajado en su primer disco allí, y el elegido fue Dieter Dirks que había plasmado una impresionante producción en el "Blackout" de Scorpions".

El resultado es excelente y no me quedo corto afirmando que sigue siendo el mejor álbum de su carrera, aun a pesar de no contar con los apoyos artísticos que bien recibirán en los siguientes discos.

Pero el primer trabajo lleva desde el primero al último tema los mejores himnos de la banda, abriendo con un estruendo con ese sonido "Pyroleppardiano" que buscaban, "The strong will rock", unos coros melodiosos y a su vez fuertes en "Chain around heaven", "School of hardnocks", y el estupendo hit, "Hold on to 18", con un maravilloso Jaime St. James, y que sería llevado a la MTV en formato de vídeo.




En este álbum se hace hincapié en resaltar el potente dúo rítmico que forman Pete Homes a la batería y Patrick Young al bajo. 

Se incluye una versión del clásico de THE SWEET, "Action".

El éxito estaba asegurado y esto hace que teloneen a AEROSMITH en la gira americana, compañeros de discográfica.

Unos meses más tarde darían el salto al mercado nipón, de ahí que se filmara el  concierto de Tokyo en vivo que tardaría en ver comercialmente la luz.

No sería hasta 2005 dentro de una limitada caja recopilatoria con sus primeros cuatro discos.
La rueda estaba en marcha, un año más tarde tendrían que ratificar el éxito obtenido con su segundo disco "Without love".

Carlos Destroyer.






En "Without Love" empieza a notarse más las intenciones del sello "Geffen", o lo que es lo mismo, un sonido más comercial para la radio y tv, una imagen más visual.

Geffen pone todas las armas para ello, encabezadas por Bruce Faibairn a la producción, Bob Rock, Mmick Fraser y George Marino.

Se invitan también a algunos músicos de la talla de Mike Reno (Loverboy), Steve Porcaro (Toto) o el trotamundos Adam Bomb.

Completa el team el genial Jim Vallance que co-escribiría con St.James el tema que da título al álbum, "Without Love" y "Miss mistery".

El sonido de los Blue se comercializa y pierde ese toque anglosajón que nos dejaba con buen sabor de boca en su primer disco. Fairbairn venía de terminar los trabajos del 84 de Loverboy, Blue Oyter Cult, e intentar de introducir en el mercado USA a Krokus con "The Blitz".

La ídea era clara: adaptar a los Blue al más puro rock radio americano, pero realmente este disco no cuajó tanto como el primero, aun a pesar de ser el segundo trabajo más vendido de la banda, perdieron a sus fans más metaleros.

Los  temas eran buenos, melódicos contundentes pero no llegan al sonido del primer trabajo. Una sobresaliente cara A con los mejores cortes, "Rocking on Heavens Door", "Without Love", Stop the Lightning", o la baladita "Miss Mistery" que contrasta con la mediocre cara B en la que sólo destaca "We got the Fire".

Se incluyó en el formato cd una versión del "Same Old and Song Dance de Aerosmith. 
Un segundo disco pasto del marketing y que merecía la continuación del sonido de su predecesor.

Después de su lanzamiento vuelven a girar con Aerosmith y más tarde en el tour "Asylum" de Kiss, donde Gene Simmons se cuela en su carrera musical.

Carlos Destroyer











Con un buen "Look", dos guitarrístas y un vocalita solventes, una base rítmica potable y un sello como "Geffen" con John Kalodner apoyando tus discos, el éxito parece cosa segura.

No siempre amigos míos. Black N Blue tenían todo eso pero ni por esas.

Con dos discos repletos de hímnos del mejor "Pasteleo duro L.A." ("Hold on to 18", "Rocking On Heavens Door", "Without Love"...) Tommy Tahyer , St James y demás jamás lograrían abandonar las ligas secundarias, esas en las que abres para los grandes como Kiss o Aerosmith. Una banda utilizada para caldear el ambiente antes de la salida del monstruo de turno y poco más.

Después de descolocar a sus fans con el super comercial "Without Love", Black N Blue, o su sello, deciden volver al Hard-Heavy de influencia anglosajona de su primer disco. La ídea era volver a aquella contundencia pero reservando el sonido más potente de su segundo aĺbum.

Pero en esta ocasión Geffen no repite la costosa experiencia del primer disco (Grabado en Alemania con Dieter Dierks) y la banda pide que Gene Simmons les produzca su tercer trabajo.

Gene estaba haciendo sus pinitos en Hollywood y como productor de discos (Keel, Wendy O Williams) y había hecho muy buenas migas con la banda de Portland emigrada a L.A. cuando Kiss se los llevaron de gira en el "Assylum" tour.
El buen rollo era tal que Gene Simmons participa en tres de las nueve canciones de "Nasty Nasty". "Nasty Nasty", "I Want it all, I Want it Now" y la fresca y mega Kiss "Does She or Doesn't She". Tres hímnos pegajosos, más heavy el primero y pastel los otros dos, que imprimirían cierto caracter al comienzo de este tercer álbum.

No nos engañemos, Black N Blue habían dejado toda su originalidad en su debut, pero eran un buen grupo. Tenían buenas canciones, iguales o mejores que las de muchos de sus contemporáneos, pero la suerte no estaba alineada con su causa.

 Y eso que en lo musical aportaron cuatro buenos trabajos en aquella década de grandes cardados y riffs con sabor a rimmel barato.

Lo que tenía "Nasty Nasty" por encima de todas las cosas eran buenas canciones como "Kiss of Death", que tiene un excelente poso a los Dokken más cañeros.

El resto de canciones no son para nada deschables, todo lo contrario.



¿Quieres diversión y Heavy Rock americano a raudales? Ahí tienes "12 O'Clock High" y "Do you Wanna to do". Ambas canciones cortadas del mismo centro a cuchillo fino...Potentes, muy potentes y pegadizas. Estos eran los temas por los que Black N Blue deverían de haber apostado...Pero prefirieron jugársela con "I ll Be there for You", una empalagosa balada escrita por el Journey Jonathan Cain que como single y video para la MTV funcionó más bien poco.

El tema en cuestión no era un desastre, pero estaba claro que las baladas no eran el punto fuerte de la banda. Black N Blue eran un grupo para divertirse, melódicos pero también rockeros.

Tommy Thayer demostraba que era un buen guitarrista en los solos de "12 O'Clock High"o "Nasty Nasty", y Jeff Woop Warner lo secundaba a la perfección. La banda se las apañaba bien con temas tipo "Rules" que iban a la caza del sonido de su debut, o de "Best in the West", en la que colaboran Ron Keel, Marc Ferrari y Peter Criss. Esa clase de temas vacilones que bandas como Ratt, Great White o los propios Black N Blue chuleaban petulantemente en discos como este "Nasty Nasty".

Disco con el que ocurriría más bien poco, menos ventas que sus dos antecesores. Luego llegaría una nueva gira con Kiss y otra nueva oportunidad por parte de John Kalodner, que sería la última: "In Heat"...

El Hijo de Ron Keel










 
 ...E “In Heat” sería la última bala que les quedaría a Black N Blue con el sello “Geffen” para alcanzar el éxito. Llegar al millón de copias es a lo que la banda volvía a aspirar, una cantidad altísima hoy en día pero que no lo era tanto en aquella época. 

Bandas como Keel primero, o Britny Fox después lo lograrían, pero los Blue tuvieron que contentarse con el cuarto de millón de copias, más o menos las mísmas que habían vendido con sus tres anteriores trabajos, aunque a la baja disco a disco. Estas son cifras por las que matarían los grupos de Rock actuales.

Pero “Geffen” en 1988 estaba más preocupada de Guns N Roses y de la tropa de clones que atestaban Hollywood, que del cuarto trabajo de unos semi fracasados “Hair rockeros” a los que no acababan de lograr colocar en el mercado como John Kalodner había ansiado cuando los ficho para su sello en el 84.

La apuesta de “Geffen” era tan a la baja por los Blue que pese a seguir contando con Gene Simmons de productor, no les filmó ni un video clip para que lo exhibiesen en la MTV, y sin single ni video la cosa se complica bastante más.

Una pena, caciones como “Rock On” o “Live it Up” quizás podrían haber funcionado...”In Heat” era un buen disco de Rock duro americano. La banda no se decantó por el rollo “Sleazy”, aunque la estética se volvió más callejera, ataviándose St. James y los suyos de ropa vaquera rota y el cuero negro que ya habían lucido en “Nasty Nasty”.



El sonido se comercializó un poco respecto al anterior álbum. El año anterior al lanzamiento de “In Heat” (1987) Def Leppard habían volado los “Charts” americanos con “Hysteria”, producido por John “Mutt” Lange, que a su vez había producido “Back in Black” de ACDC en 1980.

Ambos discos más las influencias de Kiss que Simmons había implantado en los Blue con sus colaboraciones y producción, más algún compositor a sueldo como el colega de Brian Adams Jim Wallace, fueron cogidos para dar la forma a las nuevas canciones de “In Heat”.

Y aunque el resultado no era muy personal si que volvieron a grabar un disco más que digno.
De un lado los temas más contundentes y rockeros: “Heat it up burn it out”, la “Sleazy” “The Snake”, la ACDC “Get wise to the rise” y “Great guns of fire”, tema éste que bien podía haber estado en el anterior disco de la banda “Nasty Nasty”.

Del otro lado los temas más comerciales tipo “Sight for sore eyes”, la Kiss ochentera “Gimme your love”, o la Def Leppardiana “Suspicious”. Dentro de esta última habría que colocar también a la inicial “Rock On”.

“Live it up” o la correcta balada “Stanger” tenían que ver más con el sonido propio de la banda.

Todo sonaba más que correcto en “In Heat”, los muchachos volvían a estar solventes con cada uno de sus instrumentos, y posiblemente St. James cantase su mejor trabajo, pero la cosa siguió sin funcionar.

Así que tras una infructuosa gira con Yngwee Malmsteen, a finales del 89 cada uno se fue para su casa, y durante mucho años Black N Blue fueron historia.

Caído en Little Big Horn




LAS MAQUETAS

Este CD recopila el primer material de la banda. Desde 1981, cuando todavía estaban en Portland y grabaron sus dos primeras canciones que estarían en el primer LP tres años más tarde.

"Chain around heaven" y "I'm the king" suenan bien para ser una grabación amateur de una de las todavía promesas del 80'S Metal USA.

Obviamente, Portland se les queda pequeño y emigran a Los Ángeles, donde esté el epicentro de la explosión "Glam-Metalera", y además el sitio en el que grabarían junto a Don Dokken y Michael Waganer sus primeras maquetas realmente profesionales.

En esta antología también están algunas canciones que la banda nunca llegaría a publicar en disco. Llama la atención sobretodo, que la super heavy "Violent Kid", y la Hard rockera "Squeeze Me" den la espantada. Parece que fue una decisión de John Kalodner que no confiaba en ambas canciones, sobretodo "Violent Kid", un tema demasiado Heavy para el capo del sello "Geffen".

El sonido del CD es bueno fallando la presentación, que peca de cutre. Vital para fans de la banda.

Caído en Litttle Big Horn






EL ÚLTIMO HURRA!!!!!


..Y pasó casi toda una década sin noticias de la banda. Obviamente si en los 80 no rompieron moldes, hacerlo en los 90 (década "Territorio Comanche" para las "Hair Bands") era poco más que imposible, y una banda de "Party Metal" con dos dedos de frente se lo pensaba dos veces antes de hacerlo (Aunque ST JAMES lo intentó con los "Freight Train Jane).

A finales de los 90 el "Line-up" clásico de la banda se reúne en Portland para un concierto en una noche de Halloween y publican el concierto registrado.

Thayer formaba parte de Kiss pero St James a comienzos de la década pasada quiere reactivar la carrera discográfica de los BNB (Pero antes graba un disco en solitario de lo más intrascendente titulado "American Man").

Se empieza a hablar de "Hell Yeah" y del sello "Z records", que lo pondría a la venta a comienzos del 2003...Finalmente pasan ocho años y "Voilà"!!! Frontiers records publican "Hell Yeah" con cuatro de los BNB originales y un guitarrista desconocido.

Entre medias St. James había grabado un cañonero disco de Hard Rock con los Warrant ("Born Again").
"Hell Yeah" es un revival de la banda más que aceptable. Seguramente que es su disco más flojo pero entretiene desde el primer riff. Intentan mezclar en este disco el sonido de su debut y del "Nasty Nasty" y son unas cuantas canciones las que funcionan.

Hay temas puramente BNBy otras que recuerdan a Kiss, Cheap Trick e incluso Mötley Crüe, dando como resultado  un trabajo tan entretenido como irrelevante, que sirve para que los viejos fans les recuerden y colar alguna de las nuevas canciones entre sus clásicos en sus actuaciones en vivo.

Caído en Little Big Horn









jueves, 25 de abril de 2013

NOVEDADES: SPOCK'S BEARD "Brief Nocturnes & Dreamless Sleep"

El de Spock’s Beard es otro de esos casos que dan una idea clara del estado en el que se encuentra la música actualmente: Nick D’Virgilio, que en su día saliera del puesto de batería para suplir a Neal Morse como frontman, decide dejar el grupo para, simple y llanamente, asegurar a su familia un sustento más estable trabajando para el Cirque Du Soleil, ya que como el mismo explicaba, ninguno de los miembros de la banda puede vivir únicamente de la actividad con la misma.

 Vamos, que a día de hoy o estás en un grupo grande, o intentas compaginarlo con un trabajo estable, cosa bastante complicada sobre todo a la hora de girar.  

Lejos de arrojar la toalla, Alan Morse, Ryo Okumoto y Dave Meros deciden tirar del carro una vez más, fichar a Ted Leonard (Enchant) como nuevo vocalista y hacer fijo en plantilla a su habitual batería en directo, Jimmy Keegan. Y desde luego no podrían haberlo hecho mejor. 

Leonard ha entrado en el grupo no sólo para ser su cantante, sino que le han concedido galones a la hora de componer y el disco se abre con un corte firmado por él, “Hiding out”, en el que tras una dulce introducción de piano el resto del grupo hace acto de presencia dándole Leonard con su voz un gusto melódico diferente pero encajando a la perfección en el sonido de la banda.

 Merece la pena destacar la parte del solo, donde Alan Morse juega a intercambiar su guitarra en ambos canales, dando paso a Okumoto y mientras tanto Meros y Keegan despliegan una impecable base rítmica. Curiosa la inclusión del otro tema firmado por Leonard en solitario, “Submerged”, ya que aparecía en su disco en solitario, “Way home”, y aquí sale ganando con unos  pequeños nuevos arreglos que le hacen encajar a la perfección en el conjunto de la obra.

Respecto a Jimmy Keegan, su primera presencia en estudio no podría haber salido mejor, demuestra ser un batería con una gran técnica que no va reñida con buen gusto, creativo, inquieto y que también ha dado nuevas energías a la base rítmica que conforma con Dave Meros.


Es un disco muy homogéneo y se puede destacar algo de cada tema, como en “Something very strange”, con su profusión de teclados, arreglos de mellotron, estribillo pegadizo e intercambios entre Morse, Okumoto y alguna incursión de Meros deleitando a los paladares más exigentes.

Pero volviendo al tema de las novedades, no podemos dejar de mencionar la reaparición del hijo pródigo, el que fuera líder del grupo: Neal Morse, quien deja su firma junto a su hermano y Ted Leonard en “Afterthoughts”, seguramente el tema con sonido más Spock’s Beard clásico con las influencias presentes de Yes y Genesis y en el que no faltan los juegos vocales a capella que tan bien dominan y dan personalidad al sonido del combo. 

Morse (Neal) también deja su impronta en “Waiting for me”, compuesto a medias con su hermano y que es una de las dos piezas más imprescindibles del disco, doce minutos de puro goce que se abren con una épica parte inicial (que también cerrará el tema) antes de que Dave Meros marque un ritmo al que sigue una melódica, vitalista y brillante parte en la que la acústica, el piano y la voz de Leonard son los triunfadores durante la misma y el estribillo.

 Alan Morse deja un emotivo solo, de esos que se nota que salen de dentro, lleno de inspiración y posiblemente el mejor del disco. Un tema que es el cruce perfecto entre el pasado y el presente del grupo, en los que se puede prestar atención a cada uno de sus arreglos de manera individual en cada escucha y paladearlo de diferentes maneras. 

Y cuando hablaba de dos piezas imprescindibles, la otra es “A treasure abandoned”, otro corte largo, de ocho minutos, cuyo majestuoso inicio nos trae de nuevo aromas de los grandes clásicos del prog de los setenta desarrollándose con un delicioso gusto melódico en el que vuelve a influir de manera total el Sr.Leonard y su interpretación durante el estribillo.  

Creo que este disco supone un nuevo e importante capítulo en la historia de Spock’s Beard y debería convertirse desde ya en uno de sus clásicos de referencia a la hora de hablar de ellos. Bravo por no tirar la toalla y, especialmente, por haber sacado lo mejor de si mismos para ello.

Albytor



jueves, 18 de abril de 2013

MIRADA RETROSPECTIVA: THE CULT "Electric"

Confieso que no me fié ni un pelo cuando vi este disco en las estanterías por primera vez… ¿The Cult? ¿Estos tíos vestidos de cuero, con cinturones de balas y aspecto de duros hard-rockeros, son los mismos de “Love”? ¿Otros que se apuntan al carro a ver si suena la flauta? ¿Rick Rubin a los mandos? Uuuuuummmmm…. era sospechoso cuando menos.

Pero me arriesgué, y cuando la aguja empezó a desgranar los sincopados acedecedianos acordes de “Wild Flower”, empecé a pensar que ésto no era ninguna broma… y cuando entró esa batería, absolutamente simple pero absolutamente contundente, las dudas empezaron a despejarse del todo. Pensé: “Dioooooossss, que no sea el típico disco con un tema para engancharte y el resto una colada de relleno….”.


“Peace Dog” aumentó mi confianza. Duffy y su riff monumental, en un tema aún más hard que el anterior, nos confirma que esta gente también ha mamado de fuentes mucho más rockeras de lo que nos imaginábamos. El único pero, si es que se puede poner alguno, son esos coros que deslucen el quizá mejor solo de guitarra del disco.

El disco empieza a ser una oda al macarrismo más absoluto.

Y llega “Lil’ Devil”. Un tema casi perfecto: sin perder un ápice de fuerza con respecto a los anteriores, se nos muestra una canción comercial, pegadiza, ideal para las FM americanas mientras conducimos nuestra Harley o nuestro Chevrolet Camaro. Que no pare, por favor, que no pare ésto….

Y no para. El siguiente puñetazo es, a mi juicio, uno de los mejores números del disco: el impresionante “Aphrodisiac Jacket”. Con Astbury y su repertorio de alaridos y gritos campando a sus anchas. Con Duffy haciendo de las suyas también con otro riff para enmarcar, y otro solo, como los del resto del disco, corto, corto, pero contundente. Y la pegada de un tal Les Warner (por cierto… ¿qué habrá sido de este hombre?), eficacísima y perfecta para un disco como éste…. sin floritutas… solo pegada.
En “Electric Ocean”, y aún noqueados por la demostración de fuerza anterior, rebajamos un poco el voltaje. Ojo… que no es un tema que nos relaje precisamente, volvemos a recordar a los hermanos Young en su versión más Scott, aunque los dichosos coros nos sigan rechinando un poco.

Con la velocidad de “Bad Fun” vuelven las ganas de coger la moto y largarnos hasta donde dé el depósito…. la sección rítmica de Stewart y Warner toma aquí el mando, y deja a Duffy más liberado para hacer de las suyas con la solista.

La segunda cara…. ah, perdón… estaba pensando en esos buenos tiempos donde el vinilo gobernaba el mundo…. empezaba con “King Contrary Man”, un tema canalla y tabernero, que sirve de perfecto preámbulo para el numerazo del disco… el que no mueva el culo con “Love Removal Machine”, señoras y señores, está muerto. Muerto y enterrado. Una de esas canciones que te anima el día. En serio… igual que empiezas el día con un buen tazón de lo que sea, que lo amenice un artefacto como éste, te da la batería necesaria para comerse al que sea. Las cosas no se ven igual después de haberte metido esta dosis en forma de riff perfecto. Y… ¿qué me dicen de la apoteosis final, con el tema absolutamente desbocado, Duffy soltando notas a diestro y siniestro, Astbury chillando como un poseso… ? No hay palabras, amigos, descubranlo (si no lo han hecho ya) por sí mismos.

Nos levantamos del suelo, después de habernos revolcado un rato con el numerazo anterior, y nos encontramos con un clásico. El particular homenaje de los ingleses a Steppenwolf, ese grupo que, sin ser de los grandes, acuñó en su día el término “heavy metal” con este “Born To Be Wild”. He de confesaros que tengo una especial manía a esta canción. Las pocas, poquísimas veces que me he dejado caer por esos engendros de local llamados “karaokes” (supongo que absolutamente borracho,… si no, de qué, moreno…) siempre ha habido algún retrasado mental destrozando la canción. Esta versión de The Cult, afortunadamente, me reconcilia con ella.


“Outlaw” nos golpea cerca del final del disco, como si un desfile de Hell Angels estuviera cruzando el salón de tu casa. Es, efectivamente, un tema perfecto para “outlaws”.

Y, amigos, el final llega con “Memphis Hip Shake”, que no es precisamente el mejor tema del disco, pero que tampoco le pierde la cara a todas las demostraciones de fuerza anteriores.

Señores… la vida no fue lo mismo después de haber oído este pepinazo. Adiós (aunque solo fuera de momento) a los Cult refinados, con tantas reminiscencias ochenta, y cercanos al pop o al gótico.

 A partir de ese momento, nos descubrimos ante dos pesos pesados del hard rock como son el tándem Duffy-Astbury. Y esto no había hecho sino empezar. Lo que seguiría después, esa otra obra de arte que es “Sonic Temple”, nos devolvería el puñetazo multiplicado por diez. Lástima que, a partir de ahí, se parara la progresión (recuperada levemente con “Beyond Good And Evil”, para mí, el cenit de esta gente), para caer ya en experimentos que mejor podrían haber hecho con gaseosa.

De todas formas, y aunque solo sea por este trabajo que este humilde servidor se atreve a comentar, Astbury y Duffy ya tienen su palco de honor en el Infierno.


“Ritchie” Moreno



jueves, 11 de abril de 2013

NOVEDADES: HELLSINGLAND UNDERGROUND "Evil will prevail"




Hay algunas bandas en el norte de Europa que para los rockeros de buen paladar se están convirtiendo en el clavo ardiendo al que agarrarse cuando de nuevos discos toca hablar. Y ya no es de ahora, el fenómeno viene ocurriendo desde hace más de una década, y lo que otrora venía de Los Ángeles, Nueva York o Tejas, ahora viene de Malmo, Copenhague o Helsinki.


Da igual el estilo, bien sea "Garage Rock", "Metal", "Sleazy" o "Punk Rock"...Lo que nunca pensé es que el "Rock Sureño" fuese a florecer en medio de la tundra escandinava...Pues si colegas, y de que forma!

Y es que Hellsingland Undergroud ahora mismo son la "Creme de la creme" dentro de ese estilo.

Con "Evil will prevail" ya van por su tercer trabajo, y vaya disco que se han marcado este sexteto; que tú ves sus pintas y piensas que se lavan la garganta con agua de fuego de Jacksonville City, o que se van a comer carne a la parrilla al mismo garito donde lo hacen los Blackberry Smoke...Pues no amigos, de la boreal Suecia vienen contándonos diez historias de amor, o desamor, que de todo hay, más pausado que cañero pero con una claridad de ideas directamente proporcional a lo sobrio de sus melodías vocales e instumentales, que son tan sobresalientes como en su anterior disco del 2010 "Madness & Grace".




Charlie Grangberg, armónica y voz vuelve a estar soberbio, mientras que los otros cinco no le van a la zaga. Las diez canciones son perfectas, aunque destacaría las ocho primeras por ser todavía más redondas que el resto.


Empezando por "The lost river band" que podría ser el mejor tributo que una banda "Southern" le puede brindar a Phil Linnot y a los Thin Lizzy. Solo por su último minuto de punteos cruzados ya merece la pena.

El tema que titula el álbum es un hermoso "Lunch" del mejor Rock americano vía Eagles/Bob Seger..."Black clouds on the horizon" nos conquista con sus melodías psicodélicas, y "Singing while the world dies" lo hace por todo lo que un amante de Rock suspira cuando va a poner su disco de rock favorito.

"You shine the dark away" es otro de los "Grandes éxitos" que ésta banda se merecería tener, una canción que parece compuesta por los Wilco del excelente "AM" o para los Whiskeytown de Ryan Adams. 

Pero "Evill will prevail" es un disco sin concesiones. Lo mismo te encoje el corazón con la turbia "King of nothing" como te pone al borde de una arritmia con la marchosa "Midsummer's wreath meltdown".

Eagles, Bob Seger, Ozark Country Daredavils, Charlie Daniels Band, Neil Young, Drive by Truckers, The Jayhawks o los injustamente ignorados Whiskeytown son algunos de los testigos mudos de 46 minutos de grandeza, la de unos Hellsingland Underground que se pimplan hasta las cejas de todos ellos, eso si, sin copiar, con enorme talento y unas canciones adimensionales.

Caído en Little Big Horn



jueves, 4 de abril de 2013

MIRADA RETROSPECTIVA- KING'S X "Gretchen goes to Nebraska" + "Faith Hope Love"




Si hiciéramos una encuesta entre los fans de King’s X, seguramente el segundo disco del grupo, “Gretchen goes to Nebraska”, sería el  que más votos se llevaría.

 La importancia de este disco en la carrera del grupo (para bien y, desgraciadamente, para mal) y el perfeccionamiento de lo que ofrecieran en su debut, marcó su carrera.

Todavía a día de hoy es complicado definir la propuesta del trío americano, en el año 1989 era imposible. No eran hard rock, ni heavy metal, ni rock progresivo…eran “simplemente”, King’s X.  

Es “Gretchen goes to Nebraska” uno de esos discos que se escuchan con gusto de principio a fin, en el que todos los temas aportan y suman al conjunto.

 “Out of the silent planet” (nombre que llevaba el que fuera su disco debut) abre el disco con unos arreglos iniciales de sitar que dan paso al personal sonido de Pinnick marcando con su bajo la mística melodía que replica el no menos inconfundible e inimitable Ty Tabor con su guitarra, sumamos la sólida base que añade Gaskill con su batería y el juego que dan las voces de Pinnick (negra, profunda, soul ) y de Tabor (melódica, llena de ecos Beatles) y nos da  la esencia básica del trío.

 Algunos de los temas aquí presentes han pasado a ser parte de sus conciertos obligatoriamente, y es que es imposible resistirse al netamente rockero y directo “Over my head” y tararear ese mágico “Music, music, I hear music…” o rendirse a la delicadeza de la preciosa “Summerland”, que en un mundo normal habría rendido a todos a sus pies y no sólo a músicos como Dimebag Darrell.

La frescura e imaginación de Tabor fluyen con una naturalidad sorprendente en “I’ll never be the same” asombrándonos con un desarrollo guitarrero atípico tanto en los riffs como en el solo, con un Pinnick dejándose la piel a la voz y unos coros como sólo ellos saben hacer, al igual que “Don’t believe it” en donde sacan todo el jugo posible a los juegos vocales entre los tres componentes (Gaskill es un apoyo básico en los coros).

 Otro de los momentos cumbre es “Pleiades”, con Tabor a la voz sumergiéndonos en una canción que abre con una lenta línea melódica que va intercalando con un riff potente hasta que llega la parte final con un hipnótico pasaje de esos que te hacen soñar.  

Uno de los aspectos que más debate 

generaron al principio de la carrera del grupo es el de sus creencias religiosas, el llamado rock cristiano siempre intentó captarles para su causa, ya que hay  un claro tono espiritual en algunas de sus letras, caso de “Mission”(otro de los grandes temas del disco) o la ya mencionada “Over my head”, si bien Pinnick siempre ha aprovechado este tema en directo para hablar más sobre la importancia del amor sobre los sentimientos religiosos de los que trata en la letra y que se basa en su relación con su abuela, una mujer profundamente religiosa. 

Pese a que la propuesta de King’s X era algo realmente diferente y con una calidad incuestionable, no había como venderlo y la falta de un público concreto a quien dirigir su música provocó que las ventas no fueran las esperadas y el grupo nunca consiguiera despegar pese a haber facturado un disco que marcó a muchos músicos que hablaban, y hablan, maravillas de ellos.

 El destino les condenó a ser un grupo de culto con un seguimiento tristemente minoritario, pero pese a todo han conseguido seguir adelante hasta día de hoy publicando casi siempre discos de gran nivel.

Albytor





EL APUNTE

La inclasificable gracia del trío de Springfield es precisamente esa, que no hay coño donde meterles o como se suele decir etiquetarles ¡Que se jodan los críticos! Y si, se les ha metido en el saco del metal alternativo...What coño is it??????, o el del progresivo...sinceramente Ty Tabor, Doug Pinnick y ese genio de las baquetas llamado Jerry Gaskill son mucho más que eso.

La música de la banda y sus discos están muy por encima de las etiquetas que a todos nos gusta poner, en este caso lo importante es disfrutar de jodidos discazos de Rock con mayúsculas, como en es el caso del tercer trabajo de la banda "Faith Hope Love" del año 90.

Aquí lo que realmente importa es la calidad de las canciones, y disfrutar cada vez que pinchas este puñetero artefacto de increíbles melodías (¿"Six Broken Soldiers" te parece poco?) que lo mismo parecen deudoras de los Beatles (Ese maravilloso "Mr Wilson"), como ponen la directa hasta el infierno y más allá con la cañera "Moanjam".

Temas hipnóticos a cual más genial ¿O no lo son "I cant help it o la alucinante "Faith Hope Love"?. 
Desde luego que no podría decantarme por una sola canción de éste mi álbum favorito de la banda, un disco en el que canciones como "We are finding who we are" o "Talk to you" marcan la pauta. 

Caído en Little Big Horn