miércoles, 4 de abril de 2012

30 AÑOS SIN RANDY



Todas las fotos o casi todas son famosas. Sus posturas, poses y más aun su archifamoso modelo de guitarra...cualquiera de ellas vale para ilustrar esta página en la que podréis leer una retrospectiva apasionada de Alvaro Kintana y una reseña a vista de pájaro de El Hijo de Ron Keel sobre el álbum "Tribute" y el segundo disco de los Quiet Riot.
Va por ti Randy...! Allí donde te encuentres...

Caído en Little Big Horn



¿Qué mejor manera que rendir un sentido homenaje a un amigo del alma, que además es músico y un gran guitarrista, que en forma de disco en directo para que el resto del mundo pueda disfrutar de su maestría con las seis cuerdas y así poder demostrarnos a todos lo grande que era con su instrumento?
A mi no se me ocurre otra mejor, y lo mismo debió pensar Ozzy cuando quiso demostrar a todo el mundo la adoración que sentía hacia su amigo Randy Rhoads fallecido en un accidente de aviación unos años antes. Un accidente de aviación con muchas incógnitas a su alrededor todavía sin resolver a día de hoy.

Debió ser duro y doloroso para Ozzy el echo de plantearse un tributo de estas características ya que no fue hasta 1987 que el disco fue editado y se puso a la venta. Cinco años de amargura y dolor ahogados en litros y litros de alcohol que finalmente vieron la luz del día y que sirvieron al cantante como desahogo ante tanto y tanto dolor acumulado con los años.

El disco en sí es una joya de su tiempo en el que podemos disfrutar de unos músicos en su mejor momento, incluso hasta el mismísimo Ozzy canta bien. Un disco en el que podemos disfrutar de un hacha de las seis cuerdas que dota a los temas de una intensidad y un dinamismo de la que adolecen esos mismos temas en las versiones de estudio. Y eso queda demostrado desde el primer momento que termina la introducción de "Carmina Burana", obra del compositor Carl Orff, y empiezan a sonar los primeros acordes de "I Don't Know".

Sin abusar de su condición de guitar hero, en su justa medida, Randy Rhoads sabe sacarle todo su jugo a su guitarra en unos temas que en estudio quedó un tanto apagada y sin brillar como debería. Da a los temas otra dimensión diferente, e incluso a los temas de BLACK SABBATH  les da su toque personal haciéndolos suyos y llevándolos a su propio terreno.

Que Randy Rohads era un genial guitarrista nos los demuestra en el solo que interpreta seguido al  tema "Suicide Solution" en el que nos da una genial demostración de clase y buen gusto con su instrumento y sin la necesidad de correr como un diablo por el mástil de su guitarra. Un solo que en ningún momento se hace aburrido y que está interpretado con una sensibilidad magistral como sólo sabe hacerlo un maestro.


En el disco no falta ninguno de los clásicos de Ozzy de aquellos años y de gran parte de su carrera en solitario, están todos, "I Don't Know" seguida de una versión brutal de uno de los mejores temas del cantante de toda su carrera que no es otro que "Crazy Train".

Cómo no también vamos a poder disfrutar de "Mr. Crowley" en una versión en directo muy superior a la de estudio, "Flying High Again" de su segundo disco, "Suicide Solution" adornada por un solo magistral de Rhoads como ya he comentado antes o la balada "Goobye To Romance".

Quizás se echa de menos algún tema más de su segundo disco ya que era la gira de presentación de dicho álbum y no hubiera estado de más incluir un tema como "Over The Mountain" por ejemplo, y que estoy seguro que lo interpretaban en directo y que en las manos de Randy Rhoads habría sonado bestial y como todos los temas incluidos en este disco superior a la versión de estudio.

Para terminar el disco está el tema "Dee" en el que nos podemos encontrar a un Randy Rhoads jugando en el estudio con una guitarra acústica en un tema que deja entrever una melodía maravillosa pero que parece que al genial guitarrista se le atraganta un poco. Y es que hasta los genios son humanos como queda demostrado en esta pieza.


"Tribute" cierra un capítulo en la carrera de Ozzy Osbourne y es una manera magistral de rendir un sentido homenaje a una de las personas más importantes en la vida del cantante, y a los demás nos sirve para poder disfrutar de uno de los guitarristas más talentosos y con mejor futuro que nos a dado esta música.
Lástima que nos dejase tan pronto.

Alvaro Kintana Urrastarazu




Antes de dar el salto a la primera fila del Rock duro de la mano de un Ozzy en horas bajas, el pequeño y rubio "super guitar hero" Randy Rhoads había probado suerte en las filas de los Californianos Quiet Riot.
Años más tarde, cuando Randy había cruzado el puente guitarra en mano, Quiet Riot lograron auparse al número 1 de las listas americanas con el álbum "Metal Health", el primer disco de Heavy americano en llegar a la cumbre y aguantar un asalto de una semana con el mismísmo Michael Jackson.

Era 1983 y una versión metalizada del "Cum On Feel The Noize" de los galeses Slade les glorificó durante unos meses. Los justos dieciseis meses para que regresasen con "Conditional Critical" repitiendo la misma formula con otro tema de Slade, "Ma Weer All Crazee Now", aunque en esta ocasión los temas que lo acompañaban no estaban a la altura de lo mejor del "Metal Health".

En medias de esto, Quiet Riot giraban por Europa y USA participando en festivales tan brutales como el US Festival 83 junto a noveles como los Crüe y veteranos curtidos de la talla de Triumph o los Van Halen. Ese mismo año, la banda graba su propio tributo a Randy Rhoads, la emotiva balada "Thunderbird Cry".

Años atrás Randy había grabado los dos primeros trabajos de Quiet Riot, un par de correctos discos de Hard rock setentero que solamente fueron publicados en Japón. Resulta curioso que ninguno de los dos redondos haya sido reeditado, siendo dos piezas para fans irredentos de Quiet Riot o fetichistas del propio Randy.

El segundo trabajo de Quiet Riot fue publicado en Diciembre de 1978. Junto a Randy Rhoads se encontraban en la banda un joven Rudy Sarzo al bajo, Drew Forsyth a la batería y el gran "frontman" Kevin Dubrow, desaparecido desgraciadamente hace algunos años.


Quiet Riot II es un disco que se avitualla de "Glam rock", Rock clásico británico y Rock duro americano, dando como resultado una especie de monstuito que se jala por igual a Humble Pie, The Sweet o Slade, pero en una versión casera y cutrilla, a la que lastra un poco una producción modesta (En el disco debut de un año antes ya había ocurrido lo mismo).

Obviamente el señuelo del disco en la actualidad está en Randy, sus riffs y punteos. Dentro de la corrección que ofrece este "QR II" destacaría "Trouble", "Eye For An Eye" y una potable versión del "Afterglow (Of Your Love)" de los Small Faces, elegida por Kevin Dubrow que era un fanático total de Steve Marriot.

Lo más parecido a los QR de "Metal Health" responde al título de "Killer Girls", con afilados riffs y punteos de Rhoads y una primeriza y esquelética versión de "Slick Black Cadillac".

El resto de canciones sirven para escuchar las primeras evoluciones de dos artistas malogrados pero que siempre contarán con el cariño y el reconocimiento de la parroquia rockera: Randy y Kevin.

El Hijo de Ron Keel





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