jueves, 15 de noviembre de 2012

T&N: "Slave to the Empire"


NOVEDADES
La de Dokken es una de tantas historias rockeras de egos y personalidades enfrentadas que suelen darse entre cantantes y guitarristas y que, también en este caso, acabaron con uno de los grandes grupos de los ochenta por las luchas entre Don Dokken y George Lynch. 

Tras su separación y posterior vuelta las cosas no cambiaron y, una vez fracasado un nuevo intento en los últimos años, ahora tenemos a tres cuartos de la formación clásica (vamos, el grupo completo sin Don) en un nuevo proyecto originalmente llamado Tooth & Nail que por problemas legales han tenido que cambiar a T&N.

 Cuentan Lynch y Pilson que esta nueva colaboración (recordemos que ya grabaron un buen pero poco valorado disco, “Wicked underground”) nació tras estar trabajando ambos en ideas para un disco de Lynch Mob, pero que el resultado no se adaptaba al sonido del grupo y así nació Tooth & Nail.

 Brian Tichy (que también toca en Mob) sugirió la idea de llamar al hasta hace poco batería de Dokken, Mick Brown, y añadir unos cuantos clásicos regrabados, una idea que no hubiera estado mal si hubiera tenido otro enfoque (el de añadirlos como un cd adicional a modo de bonus). 


En cuanto a lo que es estrictamente el material nuevo, el equilibrio entre las raíces clásicas y el toque actual está perfectamente conseguido. El disco se abre con el tema que le da nombre, “Slave to the empire”, una canción que no hubiera desentonado en un hipotético disco de los Dokken clásicos reunidos, un buen riff de Lynch, una base rítmica potente y unas buenas melodías.

 Después se abre paso un tema de aire más actual, “Sweet unknown”, con un gran trabajo de guitarra a lo largo de toda la canción y un Pilson que pese a no ser un vocalista con todas las de la ley cumple con su trabajo. Otro tema de sabor más clásico es el medio tiempo “Rhythm of the soul”, un tema que termina siendo contagioso en cuanto a su riff principal le acompaña el estribillo.


 Y sin duda uno de los mejores momentos del disco es el oscuro y por momentos progresivo “When eagles die”, que se abre con unas acústicas que agregan una chispa de misticismo y que siguen arropando casi todo su desarrollo, asimismo Lynch ofrece todo lo mejor de su catálogo con un riff agresivo al principio, partes más melódicas y la guinda con un buen solo. La tónica general de los otros tres temas nuevos sigue por la misma senda y en conjunto ofrecen un trabajo bastante homogéneo y disfrutable que deja con ganas de más, pero para ello habrá que esperar a un segundo volumen que parece que está en camino junto con otra tanda de regrabaciones. 

Y volviendo al tema de los clásicos, aunque en general se adapta el sonido a los tiempos actuales sin perder la esencia que los hizo grandes, no aportan grandes novedades, destacando “Alone again” que recibe un buen tratamiento por Sebastian Bach, y el siempre genial “Tooth and nail” al que Doug Pinnick da un toque diferente. El que sale peor parado en el apartado vocal es “Kiss of death” ya que la voz de Ripper Owens no sirve para un tema de estas características aunque se haya buscado un enfoque más agresivo.

En definitiva, un buen disco que sabe actualizar lo que en sus buenos y grandes tiempos ofrecieron Lynch, Pilson y Brown y que hubiera sido todavía más redondo si se hubieran añadido más temas nuevos y dejado la regrabaciones como regalo para una edición limitada.

Albytor




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