jueves, 7 de marzo de 2013

HAREM SCAREM "Voice of reason" MIRADA RETROSPECTIVA

-->
Si “Mood swings” supuso un giro a un sonido más hard rockero y personal que el del debut, la tercera obra de los canadienses Harem Scarem demostró que Hess y Lesperance no son la clase de músicos cerrados a lo que les rodea ni de los que se conforman con repetir la misma fórmula, algo de lo que han hecho gala a lo largo de su carrera. 

haremportada.hardrockmonsters013Con un giro arriesgado e innegablemente influidos por una época en la que predominaba un sonido tan oscuro y gris como la portada de su nueva entrega, “Voice of reason” fue el disco que provocó un cisma entre los fans, y es que si bien siempre se ha asociado el rechazo a cualquier indicio de cambio al público netamente metalero, el panorama melódico puede llegar a ser igual de intransigente. 

El caso es que, polémicas aparte, “Voice of reason” es un disco extraordinario, en el cual Lesperance se volcó por completo y firmó su trabajo más intenso, rico y espectacular a la guitarra y Harry Hess, aparte de su solvencia habitual a la voz, firmó unas letras inspiradas como nunca. 

El tema título, cuyo ritmo inicial casi podríamos decir que tiene una estructura progresiva, desemboca en un riff de cariz oscuro y pesado pero a su vez ofrece una luz cálida en estribillo y puente que precede a uno de los grandes solos que nos deja Lesperance. Se puede decir que es la tónica que sigue el disco.

 “Blue”, el elegido como single y del que se grabó un video clip también diferente a lo habitual, con una elegante intro a capella puede que fuera el tema con más posibilidades comerciales, gracias sobre todo al enfoque vocal por parte de Hess y otro de los solos para enmarcar de Pete.


fotoharembanda.hardrockmonsters013
  En general es un disco homogéneo, de los que da gusto escuchar de principio a fin, pero podemos destacar perlas como “Warning a frozen rose” con un piano lírico como apertura y una de las letras más inspiradas que nunca haya firmado Harry Hess sobre una relación dañada sin remedio y dos partes que se resisten a verlo; “Breathing sand” cuyo título ya habla por sí mismo y en el que parte de los coros pueden traer fácilmente recuerdos de Queen (ese “Love-hate affair”); la atmósfera pesada y casi opresiva de “Candle”, que da un giro en un estribillo melódico magnífico (como curiosidad, la versión acústica incluida en la edición japonesa no desmerece a la eléctrica); “Untouched”, vuelve a sacar lo mejor de la pluma de Hess y musicalmente está dominado por completo por el wah de Lesperance y un luminoso estribillo arropado por unos arreglos acústicos de fondo de los que enriquecen y embellecen.

 Y en cuanto al terreno de las baladas, tampoco tenemos cortes al uso: “Let it go” parte de un inicio en el que Lesperance utiliza un sonido poco habitual en la guitarra como si de un teclado melancólico se tratara y acompaña al tema a modo de arreglo durante todo su desarrollo, y para cerrar “Necessary evil”, un perfecto broche del que siempre he admirado ese pequeño arreglo de piano al fondo. 

Es difícil plasmar las sensaciones que transmite este disco con simples palabras, los matices y arreglos que tiene se van apreciando conforme más escuchas se le da y es de los que, si te agarra, jamás te soltará sin importar cuantas veces acudas a él.

Albytor







No hay comentarios:

Publicar un comentario