viernes, 1 de marzo de 2013

NOVEDADES-STEVEN WILSON "The raven that refused the light"







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Bueno... algunos ya sabeis de qué va este tío… o no. Al despiste, como siempre. Este culo inquieto siempre nos depara sorpresas. Y, esta vez, toca volver a los orígenes. Si, amigos, este señor se ha marcado un disco 70’s por los cuatro costados. Nos alejamos de la experimentación, de los minimalismos y de otras zarandajas que, la verdad, a veces empezaban a aburrir. Echa mano de sus influencias… de esas influencias que le adornaron en sus primeros tiempos, y se da un homenaje setentero. Muy agradecidos, Sr, Wilson, algunos empezabamos a abusar de obras maestras como “Selling England By The Pound”, “Close To The Edge” o “Wish You Were Here” por su culpa. Y el abuso no es bueno. Ahora, gracias a trabajos como éste, hay alternativas.

Wilson, que es alumno aventajado en muchos aspectos, no solo musicales, sino técnicos y, además, un tío modesto, se ha echado un socio de lujo para perfilar esta pequeña maravilla que comentamos… un tal Alan Parsons. Seguro que a algunos solo les suena del hipermachacado “Eye In The Sky”, pero a otros, más técnicos como el Sr. Wilson, les sonará, y nunca mejor dicho, de otros menesteres. Es el ingeniero de sonido de este disco.

Y otros colaboradores de lujo: Marco Minneman, un sujeto que a punto estuvo de ser el recambio de Portnoy en Dream Theater…. Theo Travis, un habitual colaborador de Wilson: saxofones, flautas y demás instrumentos de viento… Jakko Jakszyk, un hombre que ha sacado hace poco uno de los mejores álbumes progresivos de los últimos tiempos, junto con Robert Fripp… en fin, un elenco de artistas, si señor.



Vamos a desgranar lo que nos depara esta caja de sorpresas:

LUMINOL – Un tema típicamente prog-70’s, con una fuerte presencia de la sección rítmica, sobre todo el bajo. Por momentos, sobre todo el principio, recuerda a canciones de los Tree de hace algunos años, como esa “Tinto Brass”, instrumental, que casi cerraba su magnífico “Stupid Dream”, aunque a mitad del tema el octanaje baja y, con la voz de Steven ya adornando, nos encontramos con algo distinto… más reposado y cercano a sus últimos trabajos. A destacar esas aportaciones de flauta (Theo Travis) y piano y, acercándonos al final del tema, ese mellotron omnipresente, un artefacto que nos recuerda con qué jugaban los grandes de esto del prog.

DRIVE HOME – Un acercamiento a los Tree más clásicos… si amigos, a esos que a todos nos gustan. La melancolía con un mellotron de fondo se lleva mucho mejor. Siete minutos y medio para apagar la luz y acordarte de éso que pudo ser y no fue….

THE HOLY DRINKER – Un poco de prog-jazz-jam para empezar, virtuosismo (joer, cómo las gasta el Travis aquí)… un tema que dará mucho juego en directo, porque es para lucirse. Y ojito con el ramalazo hard del final del tema, ramalazos que Wilson tampoco pierde de vista.

THE PIN DROP – Reminiscencias de los mejores Génesis, casi parece que la guitarra de Hackett vaya a recordarnos sus afiladas notas, y que Banks ande por allí también… o Rutherford con su doce cuerdas. Si Gabriel se encargara de la parte vocal de este tema, amigos, no podríamos pedir más.

THE WATCHMAKER – Y si de Génesis hablábamos en el anterior tema, éste ya es de manual. Me recuerda a cosas como la inmensa “The Musical Box”, o discos como “A Trick Of The Tail”, donde Gabriel ya no estaba, pero su espíritu sobrevolaba los surcos (esa flauta….). Doce minutos de dulces sueños. Para mí, sin duda, el mejor tema de un disco que pone el listón muy, muy alto.

THE RAVEN THAT REFUSED TO SING – El tema que da título al álbum, y con el que se cierra, bien podría haber formado parte de ese proyecto que Wilson tiene con Mikael Akerfeldt, Storm Corrosion. Es más, el vídeo que ilustra la canción es muy similar al de “Drag Ropes”, del disco de Corrosion: una historia oscura, invernal, triste… un final muy adecuado para un disco soberbio.

En general, me parece más un álbum de Porcupine Tree que de Wilson… qué coño, ESTE es el álbum que los Tree tendrían que sacar. Y si lo hubieran sacado en 1972, no sé de qué estaríamos hablando...seguramente, de un clásico. Mucho de los grandes de los 70. Mataría a quien fuera porque Wilson hubiera convencido a Gabriel para ocuparse de la parte vocal. Si lo hizo, con Parsons… por qué no con el Maestro ?

Quizá algún día…


Ritchie Moreno






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