viernes, 7 de noviembre de 2014

WAYSTED ROCKPORTAJE: BREGADORES DEL ROCK DURO

WAYSTED EP 1984
Waysted... qué gran banda. Y qué poca suerte, para los mimbres que manejaban. Un proyecto traído casi de los pelos, después de esa turbia historia que su líder, Pete Way, mantuvo junto a Eddie “Fast” Clarke (Motorhead) en ese supergrupo, que al final no lo fue tanto, llamado Fastway. El entrañable Pete no estaba por la labor de quedarse en el paro, después de su también turbia salida de UFO, y de este gran superproyecto, y después de una temporada cubriendo las espaldas de nada menos que Ozzy Osbourne, decidió que ya era hora de tomar la responsabilidad de liderar una banda a la altura de sus inquietudes e influencias musicales.

Para su primer trabajo, “Vices”, se rodeó, en su mayoría, de conocidos músicos de sesión (Frank Noon, Ronnie Kayfield), viejos compinches (Paul Raymond), y nuevas sorpresas, como la incorporación de un galés de voz rasposa, Fin More, un vocalista que iba a dar mucho que hablar al lado de Way. El resultado: un disco de rock clásico, que bebía mucho más de influencias como Faces que de la banda madre, UFO. Un disco correcto, pero sin el “punch” suficiente para colarse en las listas, en parte, por la mediocre producción a la que se vio sometido.

Tras este trabajo, y tras la renuncia de un peso pesado como Raymond a continuar en el proyecto, Way se vio en la tesitura de volver a empezar de cero, prácticamente, y conservando únicamente a Fin como vocalista, dio entrada a otro viejo amigo, Andy Parker, a los parches, y a otro nuevo fichaje, el jovencísimo Neil Shepherd, a las seis cuerdas. Un tipo joven, pero ampliamente influenciado por sonidos como los que Schenker o Chapman solían abastecer en UFO.

Y así surgió la idea de este EP. Un trabajo corto, pero muy intenso, de buen rock’n’roll, esta vez sí, muy influenciado por la banda madre, UFO.

Y no se puede empezar mejor un disco. El puñetazo inicial que es “Won’t Get Out Alive”, y sus apenas tres minutos de cera de la buena, te hacen sospechar que esto es un trabajo muy serio. Recuerdo haber despertado a una compañía entera, durante mi Servicio Militar, a las ocho de la mañana, con esta canción a toda mecha. Pocas veces me he sentido más satisfecho de mi faceta rockera. Velocidad y ferocidad a partes iguales para empezar el viaje, no está nada mal. Y el solo de Shepherd nos convence de que este chico es un fuera de serie.

Con “Price You Pay”, nos empezamos a sumergir en la gran influencia de UFO en este trabajo. Más que de UFO, de un tema suyo en concreto: “Too Hot To Handle”, un de los clásicos. Si, amigos, ese tema al que Way tenía un cariño especial. Tanto es así que, cuenta la leyenda, hubo que sacarle del escenario en un concierto de la banda británica, después de que el resto del grupo, y gran parte del público, se hubieran marchado ya. Way, borracho perdido, seguía desgranando las notas de esa canción él solo, en el escenario. Hubo que convencerle de que era hora de irse a casa. Grande, Pete.

WAY AL MANDO!!

Pues sí, cualquiera que conozca esta canción, comprobará que su tempo es exactamente el mismo que el de “Price You Pay”. No seré yo quien critique eso. Aquí, me van a perdonar, Parker es el rey. El sonido de su golpeo sigue siendo de los más contundentes que se puedan encontrar en el universo rockero. Y Shepherd, a lo suyo. Un solo final apoteósico, de revolcón guitarrero, mientras Fin aúlla y grita como un poseso. Temazo orgiástico.

Con “Rock Steady” pasa casi lo mismo que con el anterior tema: base “Too Hot…”, pero con otro formato, Una canción más standard, de himno y puño en alto, con un riff muy definido.

La segunda parte del disco ya comienza a ser otra cosa. Nos trasladamos a un terreno más acústico, con “Hurt So Good”, una delicia de canción de principio a fin. En este tema, Fin More se hace con el protagonismo, y aunque su voz no pasará a la historia como una de las más técnicas y melodiosas, creo que, para esta canción, es la perfección en forma de vocalista. Nadie podría cantar ese tema como él.

Y, para finalizar, el tema más ambicioso del disco: “Cinderella Boys”. Un tempo bluesy, para comenzar, en el que el atronador bajo de Way marca el ritmo, y que se transforma, hacia la mitad de la canción, en un tema más dinámico, en el que cualquiera podría jurar que es Paul Chapman el que se encarga del solo. La historia de unos chavales barriobajeros, influenciados por los duros de las películas de Hollywood para sobrevivir en las calles. Way quizá sepa mucho del asunto. Un fin de fiesta espectacular.

Casi veinticinco minutos (ese es el único “pero” de este trabajo, su escasa duración), de una banda que, en ese momento, podría haber sido una superpotencia, si se le hubiera prestado la suficiente atención. Giras con gigantes del tamaño de Iron Maiden intentaron aupar a los chicos a la primera división, pero el invento seguía sin cuajar del todo. Way tendría que dejar de beber, por un momento, y pararse a pensar, de nuevo, en como hacer de este grupo algo grande, como merecían.



        Ritchie Moreno



1985
Vuelta a empezar para Pete Way. Este hombre estaba condenado a reinventarse en sus proyectos. Tras el relativo éxito del EP anterior, “Waysted”, que a muchos, entre los que me incluyo, nos hizo frotarnos las manos con una reencarnación de los mejores UFO, vino otra vez la debacle. Andy Parker abandonó el proyecto, y Neil Shepherd, cuyos solos nos habían deslumbrado en ese trabajo, decidió tomar caminos más metálicos, y unirse a una nueva edición de los Tygers Of Pan Tang. De nuevo, Way en solitario pero, eso sí, acompañado de su fiel escudero, el vocalista Fin.

Way, en un momento de lucidez, se diría en un momento: “para qué voy a buscar sucedáneos, si puedo tener al original”. Y… voilá… consiguió para su enésimo proyecto la colaboración de su viejo amigo de fechorías y compinche en UFO, otro borrachín como él: el viejo zorro de Paul Chapman. No sé si conoceis la historia del su apelativo, “Tonka”. “Tonka” era la marca de unos coches y camiones de juguete, de los años 70, conocidos también como los “indestructibles”. 

Pues bien, Paul “Tonka” Chapman era también eso, indestructible… pero bebiendo. No me puedo imaginar una gira de UFO en los primeros 80 con tres personajes de la calaña de Way, Chapman y Mogg, dejando sin existencias las licorerías de las ciudades donde tocaban. Impresionantes estos tres forajidos.

Pues, con la baza de Chapman ya asegurada, era cuestión a agenciarse un golpeador a la altura de las circunstancias. Y vaya si se consiguió: nada menos que Jerry Shirley, el viejo bateador de bandas como Humble Pie, y que ya había tocado con Pete Way en ese intento de superproyecto que fue Fastway, con Eddie “Fast” Clarke, de Motorhead. El problema fue que Shirley no pudo ser acreditado en este disco como miembro oficial del grupo, por temas contractuales, justo lo que le ocurrió a Way con Fastway en su día.

foto de los waysted

Pero… vayamos a la música. Este disco no es tan crudo como lo fue el anterior trabajo. Y tampoco está tan influenciado por los UFO más clásicos. Lo está, y no en todos los temas, por los UFO de la época de Chapman. La inicial “Hang’em’High” así nos lo avisa, o temas como “Land That’s Lost The Love” o “Manuel”.

También ya va habiendo concesiones a cierta comercialidad, como “Heaven Tonight”, un tema que funcionó tan bien, que existe una revisión del mismo, no tan cruda, en el posterior, y más AOR trabajo de la banda, “Save Your Prayers”, con Danny Vaughn a las voces. “Hi Ho My Baby” también da muestras de esa comercialidad, con un riff potente, pero muy arropado por teclados, que hacen su aparición en este disco para quedarse, definitivamente. “Rolling Out Of The Dice” es del mismo estilo.

Incluso nos vamos a encontrar con temas de rock’n’roll clásico, vieja escuela, de manual, como “Dead On Your Legs”, o esa deliciosa revisión, y homenaje, a Chuck Berry, llamada “Around and Around”, que cierra este disco.

Un trabajo que pretendía ser ambicioso, con más medios, pero que volvió a fallar comercialmente. Había aún que pulir muchas cosas para conseguir el éxito en los medios, y ello pasaba por renegar, en gran parte, del sonido crudo y duro que a Way le gustaba, ese deje tan claramente UFO, y un paso por la peluquería, como esa época demandaba en muchos músicos. Empezaba a deshacerse el mito de una banda que, para algunos de nosotros, son algo más que de culto. Eran los últimos de la resistencia de un estilo que había predominado en el hard rock y el metal durante una década.


       Ritchie Moreno





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