jueves, 27 de junio de 2013

NOVEDADES: SCREAMING EAGLES "FROM THE FLAMES" + THE WYNERY DOGS "THE WYNERY DOGS"





Irlanda del Norte es un país pequeño, y Lisburn la tercera ciudad más grande del país. Situada al sudeste de Belfast, su orgullo local es el modesto Distillery F.C. y los habitantes de la villa se vanaglorian de ser gentes acogedoras. 

Screaming Eagles son un cuarteto de Rock Duro de esa localidad que se ha echo fuerte en los clubs de Belfast. 

De la capital Nor-Irlandesa son The Answer, el cuarteto más internacional de aquel país en este momento (Parece que vuelven en Septiembre con nuevo disco) y motor de impulsión propagandística para bandas que como Screaming Eagles quieren hacerse un hueco fuera de sus fronteras.

Y "From the Flames" llega a nuestras manos siempre ávidas y ansiosas de buen Rock And Roll, con diez cortes y treinta y ocho minutos; tiempo suficiente, satisfacción garantizada.

Y así es...Screaming Eagles nos ofrecen lo mismo que The Answer, Million Dolar Reload o los clásicos ACDC o Krokus...Pero de otra manera.

Al final en esto del Rock potente, conciso y al grano se suele recurrir a las mismas artimañas, y aunque hay riffs y punteos que llevan a Angus Young; voces, estrofas y estribillos que recuerdan a Buckcherry o a los australianos Koritny, estos Screaming Eagles tienen madera de buena banda.

Me ha sorprendido la base rítmica que forman Ryan Lilly y Kyle Cruisehank, algo que para mi no acaba de funcionar en The Answer al cien por cien aquí suena super contundente, especialmente la batería, que me recuerda a Simon Wright de los AC/DC ochenteros.

Como ya dije, el parecido a Buckcherry queda reflejado en alguna canción, sobretodo porque Chris Fry tiene una voz similar a la de Josh Todd.

Pero no es menos cierto que "From the Flames" engancha bastante más que la última y deslucida aparición discográfica de los Buckcherry. Ok, en este disco no encontraremos ningún tema tan adictivo como aquel "Lit Up", pero me parece imposible que los americanos grabasen ahora mismo un temazo como "Fight the Fire", el mejor tema de un debut dinámico, potente y muy entretenido.

Caído en Little Big Horn



THE WINERY DOGS 

Menudo power-trío, señores: Richie Kotzen, Billy Sheehan y Mike Portnoy se van a tomar unas cervezas juntos, y deciden regalarnos este pepinaco. Un pepinaco fuertemente influenciado por bandas de ésas que a todos nos gustan (Zeppelin, Whitesnake, etc…) con bastante aderezo cortesía del Sr. Kotzen.

 Podemos notar su impronta en casi todos los temas, incluso en algunos momentos podría pasar por un disco en solitario de los suyos, si no fuera por esa superpotencia de base rítmica que lleva detrás.
Temas espectaculares. Con pegada, y pegadizos. Como esos dos trallazos iniciales que son “Elevate” y “Desire”, donde la voz de Kotzen, ligeramente rasgada, se adapta perfectamente a unas canciones que, en el caso de la segunda, mantienen cierto aire bluesy y setentero a la vez , que a muchos nos encanta.
 Por otro lado, Sheehan y Portnoy y su “wall of sound” empiezan a dejarnos ya con la boca abierta, en especial Sheehan, que no se corta a la hora marcarse solos de bajo como el que friega una taza después de tomar un café.

Nos encontraremos también temas más relajados, donde la pirotecnia descansa, como “I’m No Angel” o “You Saved Me”, y donde podemos disfrutar más de la voz de Kotzen sin estar pendientes de la siguiente diablura que se les ocurra a sus dos compinches.

Influencias, muchas. Desde Foreigner, en “Damaged”, hasta Whitesnake en “Criminal” (atentos a la voz a lo Coverdale de Kotzen, o los coros a lo Marsden en este tema) o Zeppelin/Purple en “The Dying”… Hasta podemos imaginarnos a unos Skynyrd en “One More Time”.
El disco se cierra con “Regret”, pura melancolía de garito a última hora.

Este trabajo, inicialmente, ha salido ya en Japón, y tiene previsto lanzarse en el resto del mundo el próximo mes de Julio. La banda tiene previsto hacer una gira que, afortunadamente, pasará por este bendito país, si nada lo impide, el próximo mes de Septiembre.

Haceos un favor, y compraos este artefacto que, para el verano y los calores que nos acechan, va a refrescaros, y mucho.


       Ritchie Moreno

jueves, 20 de junio de 2013

MIRADA RETROSPECTIVA: REDD KROSS "PHASESHIFTER" 1993


"Phaseshifter" o la biblia del "Power pop" contemporáneo...De Punk rockers adolescentes a maduritos que se saben las reglas del juego del Pop y del Rock de P a Pa.

Así son los hermanos McDonald, creadores de uno de los mejores trabajos que ha dado el Pop trallero. Como se suele decir, Redd Kross en un mundo justo hubiesen vendido millones de copias de este trabajo.

Con el disco anterior a "Phaseshifter" titulado "Third Eye" y publicado en 1990, la banda ya inyectó sabía Pop de la buena en varias canciones, temas nacidos para reventar charts..."Annies Gonne", "1976"...eran la combinación perfecta entre Pop energético y Rock glamuroso.

Desde Cheap Trick y quizás el debut de Enuff Z Nuff no se había visto nada igual.

Pero la perfección se alcanzó cuatro años más tarde con la edición de "Phaseshifter", un megalítico y robusto álbum demasiado duro para ser Pop y un pelo más blando de lo que debería ser el Rock duro., aunque temas como "Huge Wonder" tenían más riffs potentes que muchos discos de Hard Rock melódico de comienzos de los noventa.

Encasillar a Redd Kross siempre ha sido difícil. Quitando su Punk Rock de instituto en el debut "Born Innocent", discos como "Neurotica" o "Third Eye" paseaban por los estantes de las tiendas de discos sin saber muy bien donde colocarlos.



Musicalmente Redd Kross eran una banda bastante enigmática. En el 94 con el "Grunge" y el Rock alternativo copando las listas de éxitos y la "MTv", un trabajo como "Phaseshifter" parece encontrar su sitio.

El sonido de canciones como la genial "Jimmy's Fantasy" puede tener un poco de ambos géneros musicales o de ninguno.

Lo bueno es que a la banda le ha importado un comino el estilo musical predominante. Así ocurrió en los ochenta y en los noventa...

Pero con este disco en la época en la que REM y Nirvana reinaban, los McDonald seguían sacando temazos como si de una churrería se tratase, pero Redd Kross seguían siendo una banda de culto.

"Lady in the Front Row" con sus melodías evocadoras de los mejores Beatles y de los escoceses Teenage Fanclub, sus guitarras a lo Big Star mega amplificadas, ya merecían sacarlos del "Status" del culto, pero desgraciadamente continuaron (continúan) siendo uno de los secretos mejor guardados del Rock And Roll.


"Monolith" era y es al power pop lo que "2001 Una Odisea en el Espacio" al cine ¡Y no solo por el título! La grandeza de esta canción, sus voces y guitarras, más su "Crescendo" final, conducen al tema hacía la cima del género del Pop duro.

"Phaseshifter" es el trabajo donde guitarras y melodías empatan. El que gana es el oyente que disfruta viendo desfilar ante sí "Visionary", "Miss Linda Evans" o "Saragon", tema este que parece cantado por Lennon, McCartney o Harrison. Quizás sea esta la canción más Pop de un trabajo en el cual hasta el mismo Pop se siente envilecido por la fuerza bruta de los riffs de guitarra ("Pay for Love").

"After School Special" es la vuelta a la bronca. No sabemos muy bien si estamos ante Garaje Rock, Punk con ramalazos "Hardcoretas" o metálicos...solo sabemos que es una jodida locura, pero una locura maravillosa.

"Phaseshifter", el disco, un disco que creó escuela ya que fueron muchas las bandas que se inspiraron en él para formar un grupo como ellos.

Caído en Little Big Horn




jueves, 13 de junio de 2013

NOVEDADES: RUSH "EUROPEAN TOUR 2013" AMSTERDAM



La experiencia de ver a Rush en directo para los que somos especialmente devotos es algo para lo que las palabras se quedan cortas, ya que vivimos su música y sus letras de una manera, por pedante que pueda resultar decirlo, casi espiritual.

 No hay concierto al que uno vaya a ver al genial trío canadiense en el que durante el día anterior o la mañana previa al espectáculo no se encuentre con otros fans por la calle que por el simple hecho de llevar una camiseta del grupo te saluden con complicidad como si formaras parte de una hermandad especial (por no hablar de las charlas en los momentos previos al concierto ya en el propio recinto).

Dicho esto, y con la imposible tarea de dejar un poco de lado la pasión que menciono, lo visto en el Ziggo Dome de Amsterdam, un pabellón de reciente construcción y que como pudimos comprobar es un lugar idóneo para grandes conciertos, con una acústica de primera y de fácil acceso, fue un espectáculo sobresaliente para todo tipo de fans o asistentes casuales. 

La euforia que se dispara al apagarse las luces y ver el primer video cómico en el que nuestros héroes aparecen siendo ensamblados como las máquinas de precisión que luego demuestran ser en el escenario, no es nada comparable a lo que se vive cuando Geddy Lee ataca la intro de teclados de “Subdivisions”, un himno en toda regla que nos pone la piel de gallina y nos hace cantar a pleno pulmón una de las geniales letras de Peart con las que todos aquellos que le hemos prestado atención nos hemos sentido identificados.


Para esta gira han decidido rescatar varios temas de su etapa de los ochenta más dominada por los sintetizadores, haciendo especial hincapié en “Power Windows” del que sonaron en la primera parte del set “The big money”, “Grand designs” y “Territories”, ganando en potencia sobre todo merced a un Lifeson que endurece los riffs, especialmente en “Force ten” de “Hold your fire”.

Pese a que en su anterior gira desgranaron por completo “Moving pictures”, en algunos de los conciertos rescatan “Limelight” (por primera vez en mucho tiempo no están girando con un setlist único, sino que intercalan algún cambio entre fecha y fecha), del que poco podemos decir a estas alturas, sonó a gloria.  Lo mismo para uno de esos clásicos menos recurrentes como “The analog kid”, otro de los momentos álgidos de “Signals” (un disco especial para muchos fans y que supuso un giro importante en la carrera del grupo). “Bravado” de “Roll the bones” ponía el primer toque emotivo y la instrumental “Where’s my thing?”, 

 del mismo disco, fue presentada esta vez con una improvisación de Lee mientras Lifeson marcaba insistentemente el ritmo inicial, apareciendo Peart a la mitad con la primera novedad de la noche: en esta ocasión dividió su habitual solo en una parte acústica durante este tema y otra con el kit electrónico más avanzada la velada precediendo al clásico de “Grade under pressure”, “Red Sector A”. Tras “Far cry”, donde hacían aparición los primeros fuegos de artificio, se cerraba el primer set. 


Después de un descanso de quince minutos, llegaba la parte realmente nueva del show, algo histórico en la carrera del grupo ya que hasta ahora siempre habían actuado sólo como trío: La presencia de una sección de cuerda integrada por ocho músicos para dar vida a los arreglos de su última obra, “Clockwork angels”, por la que apostaron fuerte en la segunda parte del concierto con la inclusión de nada menos que nueve de los doce temas que lo componen (algo similar a lo que hicieron con “Snakes & arrows”). Para quitarse el sombrero ante un grupo cuyo debut está a punto de cumplir cuarenta años y podría vivir sólo de sus grandes éxitos.

El repaso comenzaba con “Caravan”, uno de los dos temas nuevos que salieron en el single de adelanto que ya tocaron en su anterior gira y en el que unas enormes columnas de fuego daban comienzo a la parte más visual. El tema título fue sin duda uno de los momento álgidos, tanto en lo musical como en la parte espectacular de pirotecnia y luces.

 Una tras otra fueron sonando con fuerza y convicción temas como “The anarchist”, “Carnies”, la melódica y comercial “The wreckers”, la brutal y de ecos clásicos “Headlong flight” (con su auto homenaje a “Bastille day”) ovacionada especialmente por el público y en la que el grupo echaba toda la carne en el asador.


 Y como colofón, el momento más mágico de la noche, la deliciosa, emotiva y presentada como una de sus favoritas por Lee, “The garden”, con un inicio que era imposible que no emocionara a todos los allí presentes y en la que brillaron como en ningún otro tema los arreglos de cuerda, Lee impecable al bajo, y Lifeson haciendo los arreglos de teclados previos a su emotivo y maravilloso solo, todo aderezado con las proyecciones de la pantalla gigante tras Peart y otras diez que se descolgaban como si de las ramas de un árbol se tratara entre los grandes juegos de luces…lo dicho, pura magia y uno de esos temas que quedaran grabados en los oídos y retinas de todo aquel que lo haya vivido.

Y aprovechando la presencia de la sección de cuerda y una vez cerrado el capítulo del último disco, nada mejor que volver de nuevo a “Power windows” y rescatar “Manhattan Project” cuya versión en estudio tenía arreglos orquestales, épico.

 Tocaba la segunda parte del solo de Peart con el kit eléctrico que daba paso a “Red sector A” y después dos clásicos con mayúsculas en forma del deleite instrumental de “YYZ” y el discurso siempre vigente de ” The spirit of radio”.

Para los bises no podía faltar la imprescindible y fija “Tom Sawyer” con la que una vez más acompañamos a Peart en su preciso baqueteo haciendo “air-drumming” (si es que tal expresión existe) y para rematar la velada las dos primeras y la última parte de “2112” donde todo el mundo se dejaba los puños en el aire como si la vida les fuera en ello coreando los “Eh!” que nos marcaba Lee.

Y así, con una imborrable sonrisa de satisfacción, sabiéndonos testigos de algo que no olvidaríamos y un último sketch con nuestros héroes haciendo el gamberro en pantalla, enfilamos hacía la zona de merchandising para dejarnos con gusto unos buenos euros en memorabilia. Dos días después tocaría volver a disfrutarlos en Colonia y con algunos cambios en el set, pero esa es otra historia.
Albytor

Amsterdam:
Set 1
Set 2
Bises:

  

miércoles, 5 de junio de 2013

NOVEDADES: KADAVAR "Abra Kadavar" + RIVERSIDE "Shrine of New Generation Slaves" + AIRBOURNE "Black Dog Barking"

KADAVAR - Abra Kadavar



Con un juego de palabras nos llega el primer trabajo de este trío alemán para el potente sello "Nuclear Blast". Los germanos han querido dar una buena impresión con su segundo disco de mágico título, y a buen seguro que "Abra Kadavar" les permitirá hacerse un hueco dentro del panorama hard rockero, al menos mimbres para ello tienen.

En una época en la cual a los Graveyard les va muy bien, es de agradecer que opten por las reglas del juego que utilizan los suecos  apostando por un "Retro-Rock" que sigue a la cabeza para un buen número de aficionados a la música del riff demoníaco inventado por el "Mefisto" del Rock duro, Mr Tommy Iommy hace más de cuarenta años.

Con solo mirar la portada de éste "Abra Kadavar" ya sabes a que atenerte. Y es que parece de todas todas un trabajo del año 69 o 70. Tanto el color como el "Look" de la banda en la carpeta da el pego, transportándonos a la época del debut de "Bubble Puppy" por poner un ejemplo.

En cuanto al sonido, recuperan Kadavar en su segundo trabajo, algo más alejado del sonido fumeta con retazos Psicodélicos de su debut, el sello personal y "Quincallero" que en los 70 desplegaban algunos compatriotas suyos, bandas que se reprodujeron gracias al satánico rito sobre el gira discos del "Master Of Reality" de los maestros negros Sabbath. Me refiero a los "Gift" o a sus compatriotas germanos "Mournin' Night Sun", bandas de la serie B del Rock pesado y del "Proto-Heavy" setentero donde también se sitúan Kadavar.

Seguramente que los coleccionistas de grupos de rancio abolengo como los mencionados hasta ahora, o los Captain Beyond de Rod Evans o los daneses Hurdy Gurdy ya les habréis echado un buen bocado a Kadavar con su debut del pasado año.

Pues si aquello os dejó buen sabor de boca seguramente que "Abra Kadavar" haga tres cuartos de lo mismo. Esto no es jamón pata negra, pero como mínimo si que se puede degustar como si fuese "Paleta Ibérica" Hard Rockera, aunque sea el "Frankfurt" y la cerveza lo que más se destile en el país de estos tres jóvenes barbudos.

Nueve temas tiene éste trabajo, viscerales a más no poder, con el estigma del "Vol 4" de los Sabbath o de los dos primeros discos de los Judas Priest, en los cuales los riffs pesados campan a sus anchas. Riffs    escuchados hasta el hastío pero que tienen músculo y bemoles.





La banda da el do de pecho para que temas como "Come Back Life" o "Black Snake" suenen auténticamente salvajes, y con el añadido de una producción acorde a la altura del sello, algo que falló en el disco debut.

Lupus Hinderman, vocalista de la banda, no se conforma con ser recordado como un sucedáneo actual de Ozzy. Sus limitaciones las suple con entrega y con el convencimiento de poder sacar adelante canciones que pasan del corriente al potable, "Doomsday Machine" o "Eye Of The Storm". Sin haberle visto sobre un escenario tengo claro que en el estudio da el pego.

También lo hace como guitarrista, y no se corta a la hora de transportar parte del riff del "Doctor Doctor" de los UFO para su tema "Dust". En cuanto a la base rítmica de Rivoli y Mammut, bien, no dan tregua en todo el disco.

Ahí tenemos la mencionada "Dust", "Fire", o la final "Abra Kadabra" para demostrarlo, y para que tengamos presentes a Kadavar como futuribles al Top 10 del Stoner Rock que se guisa ahora.

Caído en Little Big Horn



RIVERSIDE "SHRINE OF NEW GENERATION SLAVES"


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NOVEDADES
Tras la pequeña decepción que, para algunos (entre los que me incluyo), supuso su “Anno Domini High Definition” (por lo del cambio de estilo), y un prometedor EP que nos reconciliaba con la causa, “Memories In My Head”, aquí tenemos el sexto trabajo de larga duración de los polacos liderados por Mariusz Duda.

Si hemos de darle una definición rápida, para que sepamos qué es lo que nos depara este disco así, a bote pronto, os sugeriría meter en una coctelera grandes dosis de Pink Floyd y Deep Purple, convenientemente aderezadas por esa especia tan adictiva que es Porcupine Tree, y unas gotas, muy pocas, de jazz. Lo agitamos con fuerza, y obtenemos este “S.O.N.G.S.”, un disco en el que los polacos se apuntan al carro del revival, y en el que encontraremos grandes influencias del mejor prog de los 70, muy similares a lo que un genio como Steven Wilson nos ha entregado recientemente. Los polvorientos estamos de enhorabuena !!!

El fuego se abre con “New Generation Slave”, un compendio o resumen muy acertado de todas las influencias que repasaremos en este disco, sobre todo, las púrpuras, que en este primer tema ya se dejan sentir con fuerza.

“The Depth Of Self-Delusion” se acerca al territorio que Wilson y sus compinches ya han asfaltado desde hace años, una influencia que Duda y sus chicos nunca han podido negar, y gracias a la que nos han entregado sus mejores trabajos. Un tema reposado, nostálgico, en el que la intro bien podría formar parte de alguno de los pasajes que Tool nos evocan en alguno de sus temas.

Despertamos del letargo al que nos han inducido para encontrarnos con el trallazo del disco. Así, sin avisar, se nos viene encima un riff purpleliano de manual: “Celebrity Touch”. El Hammond omnipresente de Michael Lapaj, liderando este tema, nos recuerda a ese monstruo que fue y será Jon Lord. El tema más duro y rockero del disco, aunque un servidor se queda con las secciones central y final, más atmosféricas… una delicatesen que, por desgracia, solo dura unos segundos.



“We Got Used To Us” nos devuelve a los mejores Riverside, a ésos por los que alguno sentimos debilidad. Aquí no hay influencias, son ellos mismos, en una canción melancólica, de ésas que suelen esconder en cada uno de sus discos. Una pequeña maravilla, no me atrevería a decir que la mejor del disco, pero si del mejor material de este trabajo. Mariusz Duda, soberbio. Este hombre cada vez canta mejor, sobre todo en tempos como éste.


Ahora… la pequeña decepción del disco. “Feel Like Falling”, una canción que me recuerda a los más infumables discos de Génesis con Collins: “Invisible Touch”, “We Can’t Dance”, etc. Sabemos también de la influencia de Banks, Rutherford y Cía. en los polacos, pero, francamente, en este caso, podrían habérsela ahorrado. No pega este tema en este colosal trabajo, y ello impide que sea de 10.



Entramos en la parte más densa del disco, con dos temas largos. “Deprived (Irretrievably Lost Imagination” nos devuelve a la onda hipnótica de los Porcupine Tree más lisérgicos, y después, “Escalator Shrine” nos mete en un ambiente fuertemente floydiano, que a un servidor, por el ritmo y tempo de la canción, le recuerda muchísimo al “Money” de Waters & Cía. Aunque, en la parte central, endurecen el ritmo, hasta quedar fuertemente “sabbathizado”, para, al final, retornar a la onda Floyd. Como veréis, el disco es de lo más entretenido.

Cerramos con “Coda”, una canción corta y acústica, sin mayor trascendencia, pero que nos deja con ganas de más.

Y, para los que quieran más, les recomiendo que se hagan con la versión extendida del disco, en la que tenemos, aparte de algunos extras, dos temas “Night Sessions”, partes 1 y 2, un poco experimentales, en la que los polacos dan rienda suelta a su destreza instrumental y en los que juegan con el prog y el jazz al mismo tiempo.

Un buen disco, en el que Riverside, afortunadamente, recuperan su esencia básica, y en el que no se cortan a la hora de mostrar sus más claras influencias musicales. Los amantes del buen prog y de los sonidos 70’s sabrán apreciarlo, aunque algunos esperamos que algún día puedan, por fín, etiquetar un disco con un sello y estilo personales. Un disco en el que, por fín, podamos decir “ésto suena a Riverside”.


        Ritchie Moreno




AIRBOURNE "BLACK DOG BARKING"






De verdad que no esperaba esto. Quiero decir, su primer disco me pareció muy bueno. Es verdad, ACDC por un tubo y poca originalidad. Pero lo que hacían estaba de puta madre, sonaba fresco y divertido...

...Esperaba la confirmación con el segundo trabajo, sí, ese disco que te lanza o te puede hundir...Al final aquel disco fue una decepción del copón amigos míos...

Así que incluso de mala gana me puse cara a cara con lo nuevo de los australianos y, mira tú por donde, "Black Dog Barking" me alegró aquella tarde lluviosa en la que estaba aburrido de cojones delante del reproductor.



Empezando por el himno que viene a redimir a Airbourne con los que nos aburrimos como el pulpo "Paul" con su anterior trabajo. "Ready to Rock" es el original nombre para un tema de todo menos original. Pero vaya trallazo amigos. Puro Rock de estadio, un himno que Airbourne pueden decir bien alto ¡Si! ¡Es nuestro y no de ACDC!. Un tema que no hay quien envíe a la papelera de reciclaje y se te incrusta en el disco duro como si nada.


Con "Black Dog Barking" han bajado el pistón de la velocidad , sonando más claros e incluso recordando a KISS en temas como "Animalize" (¿Coincidencia?). La producción es sin duda la mejor hasta ahora, y da gusto escuchar la potencia que exhiben los "Aussies" en los ochenteros riffs y estribillos de "Back in the Game" o "Firepower". Si "Ready to Rock" era un prometedor inicio y el resto no estaba del todo mal (más bien...¡Bien!) "Live it Up" vuelve a lanzar a Airbourne como a un hombre bala de un circo. Temazo con un riff inicial deudor del "For Those About to Rock (We Salute You)" y un desarrollo "Party Metal" total.


Que Airbourne parece que han encontrado algo parecido a un sonido propio se palpa en "Woman Like That" o la Heavy Rockera "Hungry"...Si estaban hambrientos, nosotros también de escucharles buenos temas otra vez.
Desde luego que no pensaba darles una oportunidad, pero sería un error. "Black Dog Barking" nos vuelve a traer a los mejores Airbourne.
Ponlo junto al Debut, ábrete unas birras, volumen alto y disfruta del cervecero aroma que dejan "Cradle to the Grave" o "Black Dog Barking", la posible resaca ya es cosa tuya.

El Hijo de Ron Keel