jueves, 31 de octubre de 2013

ESPECIAL NOCHE DE HALLOWEEN!!! MIRADAS RETROSPECTIVAS: BLACK SABBATH, URIAH HEEP, OPETH. NOVEDADES: BLOOD CEREMONY "THE ELDRITCH DARK"

1983
"Born Again" ¿El disco de la discordia? No pocas voces se alzaron en su día en contra de este trabajo, que si la portada era un horror, que si Gillian no pintaba nada en una banda como Black Sabbath, que si el sonido del álbum era una puta mierda...

En su momento se especuló sobre la posibilidad de que esta extraña unión no llevase el nombre de la insigne banda padre del Metal, pero finalmente "Born Again" se convertiría en el décimo primer trabajo de los de Sheffield.

En un principio Ian Gillian era reticente a entrar en una banda como Black Sabbath, fueron varias las ocasiones en las que el vocalista del "Mark II" manifestó su desagrado por la banda de Iommy y por el sonido oscuro de esta.

Pero finalmente accedió a convertirse en el sucesor de Dio, algo que alegraría enormemente a Ozzy que llegaría a comentar que "Born Again" era el mejor disco de la banda desde los tiempos de "Sabotage".


Y es que el disco de marras tiene su miga amigos...desde la portada, una portada que haría cagarse de miedo a las Ánimas del Purgatorio y que de tan cutre que es parece el cartel de una peli chunga de Paul Naschy, a la que sumamos una música tan descerebrada en ocasiones, que como banda sonora de la noche de "Halloween" no tiene rival.


El caso es que hay controversia con el sonido de "Born Again". Unos dicen que se mojaron las cintas donde estaban las canciones registradas y que ni el mismísimo Belcebú pudo arreglarlas. Otra historia que pulula por los mundos del metal es que Geezer Butler en un ataque de ego o vaya usted a saber, metió mano a la grabación subiendo el sonido del bajo a su gusto, jodiendo la marrana y de paso el disco.

Pero uno de los encantos de "Born Again" 30 años después de su publicación radica en ese sonido tan cacharrero y garajero, que da una dimensión psicótica a unas canciones ya de por si pasadas de vuelta. Primero por un Iommy descosido en sus riffs, y segundo por un Ian Gillian empeñado en demostrar que como vocalista de Heavy Metal podía competir con Harlford, Dickinson o su antecesor en la banda Ronnie James Dio.

"Born Again" de verdad que no tiene desperdicio, y es un trabajo altamente recomendable. En su día pese al disgusto que se llevó parte de la parroquia funcionó realmente bien en Gran Bretaña, alcanzando ventas similares a los buenos años de Ozzy.


Musicalmente hay que saber llevar los momentos en los que Gillian se desquicia cosa mala y puede llegar a desquiciar igualmente al personal. Pero es imposible quedar impasible ante un himno del calibre de "Trasehed", un temazo liderado por un riff marca de la casa que recuerda al "Neon Knights" del primer álbum con Dio, y con un Gillian emperador romano a la voz, que de tener el sonido que realmente se merecía campearía en aquellas lejanas campañas metálicas de la "NWOBHM".


Después del instrumental "Stoneange", llega el turno de la satánica "Disturbing The Peace", una mini odisea metálica en la que unas fuerzas demoniacas martirizan a un pobre cura ante la inocente mirada de un niño...ni que decir que el tema suena ochentero de cojones, aunque el principio mete bastante miedo gracias a los dementes alaridos de Mr Ian Gillian.

Otra canción de "alucina vecina" es "Zero the Zero", si le quitamos los efectos de sonido que le dan ese aspecto tan Kitsch 80´s, nos queda un tema de Hard/Heavy la mar de molón...¿Y que decir de "Digital Bitch"? Pues otro de los temas por lo que ya vale la pena gastarse los cuartos en este disco. HeavyMetal lascivo y poderoso, tan excesivo por sus riffs y gritos de Gillian como necesario en aquella genial década de los ochenta. Un cruce visceral de hemoglobina Heavy entre Purple y los propio Sabbath.

"Hot Line" es pura enajenación metálica con un Gillian fuera de si y "Keep it Warn" un flojo cierre de disco que no se merecía "Born Again", posiblemente una de las canciones más flojas del grupo.

La gira de "Born Again" imagino que sería ciertamente extraña y hasta cierto punto esperpéntica; imaginamos a los Sabbath tocando temas de este disco y hasta el "Smoke on the Water"  de los Purple, a Gillian cantando "Paranoid" y "Iron Man"...el disco se he reeditado con temas en directo como el mencionado "Smoke..." y tengo curiosidad por saber si ese remaster ha arreglado el desasguisado original o simplemente es otro saca cuartos al incauto fan...mientras tanto escucharé de nuevo "Trasher", el mejor tema de este desigual pero entrañable trabajo.

El Hijo de Ron Keel







1981
Tras el tremendo bombazo que supuso la vuelta de Black Sabbath, con un vocalista tan carismático como Ronnie James Dio, y dejando a todos boquiabiertos con el inmenso “Heaven & Hell”, la cosa estaba más que difícil de superar.

Así que la banda se puso de nuevo en manos de Martin Birch, ese hombre responsable de la mayoría de los discazos de metal que triunfaron a finales de los 70-principios de los 80, para acometer la compleja misión de al menos igualar su ya clásico por aquel entonces trabajo anterior.

Y la misión se cumplió… y de que manera. Con los acordes iniciales de “Turn Up The Night” te das cuenta de que las segundas partes si que pueden ser las buenas. Arrollador comienzo, Ronnie en completa forma, y la guitarra de Iommi, un guitarrista que nunca se ha caracterizado precisamente por su rapidez, emulando a alguno de los virtuosos que por aquel entonces empezaban a despuntar ya en el heavy metal. Para este hombre no hay barreras con las seis cuerdas.

La primera parte del disco es espectacular: a la ya mencionada “Turn Up The Night” le siguen las siniestras “Voodoo” y “The Sign Of The Southern Cross”. Sobre todo esta última, donde parece que te sumerges en un sueño maligno, en alguna remota aldea amenazada por las fuerzas del Mal, que se desbocan al llegar la noche. Un tema escalofriante de verdad, con una intro bucólica que se convierte inmediatamente en un arrebato de furia demoníaca, cortesía del Sumo Sacerdote del Riff, el señor Iommi. Un tema para disfrutar ahora que se acercan los tiempos de Halloween.


No abandonamos después ese aire maligno: la instrumental e hipnótica “E5150” nos hace mirar hacia atrás, no sea que algún ente nos amenace sigilosamente mientras oímos el disco. Hasta que llega de nuevo la furia: el riff demoledor de “The Mob Rules” lo invade todo, y nos presenta uno de los temas más violentos y cañeros que nunca haya grabado el grupo. Ronnie ruge mientras Iommi, Butler y Appice construyen un muro sónico absolutamente impenetrable, sólido como una roca. Uno de los temas imprescindibles del metal de los 80.

“Country Girl” nos da un pequeño respiro, con un riff típico de los Sabbath de épocas pasadas. El espíritu de Ozzy parece cabalgar en esta canción, y “Slipping Away”, quizá el tema más flojo del álbum, sirve para que los músicos exhiban sus habilidades ante el respetable.

¿Os acordais de la magnífica “Die Young” de “Heaven & Hell”? Pues tuvo su continuación en este disco. “Falling Off The Edge Of The World” parece su hermana gemela. Exactamente igual de estructurada, y exactamente igual de buena.

Esta obra se cierra con la dramática y oscura “Over And Over”, el lamento y el desgarro de Dio en una especie de balada insana acaba con uno de los discos que hay que tener

obligatoriamente si de verdad te consideras un amante del genuino metal de todos los tiempos. Qué pena que después de estas dos obras de arte, los malditos egos nos impidieran seguir disfrutando de una racha que, de haber continuado, quién sabe los tremendos momentos que nos hubiera proporcionado.


Ritchie Moreno




1974

Una noche como la de "Halloween" no solo la componen elementos puramente terroríficos. Para que la calabaza "Jack-O-Latern" muestre su característica y siniestra sonrisa con complacencia, tiene que haber un hueco para lo fantástico y misterioso...

La música de los británicos Uriah Heep siempre ha estado rodeada de esos dos elementos. Incluso en sus primeras grabaciones había una significante cantidad de sonidos barrocos y terroríficos.

En lo personal creo que por las tres primeras obras de los Heep el tiempo ha pasado bastante mal. Que nadie me mal interprete, " Very ´Eable...Very ´Umble", "Look at Yourself" o "Salisbury" tienen temas gloriosos que han marcado al primer Hard Rock de los 70, pero hay otros temas que ya no suenan tan frescos si los comparas con la misma época de los Black Sabbath, Budgie o Jethro Tull.

Creo que lo realmente bueno para los Heep empezó en 1972 con el fascinante "Demons & Wizards", y prosiguió con los siguientes "The Magician´s Birthday", "Sweet Freedom", "Return to Fantasy" y este "Wonderworld".

El disco se grabó en Francia, en los primeros meses del 74. Eran malos tiempos para los británicos. A pesar de que la banda estaba en un gran momento de creatividad, los escesos iban a empezar a resquebrajar al famoso villano de "David Copperfield".


David Byron se ahogaba día a día en una botella de "Jack Daniels", mientras que Ken Hensley respiraba poco más que en un océano de farlopa.

Ante tanto desatino, el guitarrista de la banda Mick Box que llevaba escamado con éste dúo de adictos (al que se unía el bajista y yonki Gary Thain) desde "Sweet Freedom" aún le quedaban fuerzas para intentar que el álbum no se fuese al garete...lo consigue a medias.

"Wonderworld" es un buen disco de Rock duro, con unas melodías muy bien trabajadas en las voces de Byron y en los teclados de Hensley. Las guitarras siguen sonando potentes de veras, y para hacerles la competencia a los Purple o Sabbath, algunos temas como la devastadora "Suicidal Man" o la hermosa balada "The Shadows of the Wind" tienen el suficiente potencial.

La producción a cargo del capo del sello "Bronce" al que pertenecía la banda, y las malas (en general) críticas con las que fue recibido "Wonderworld", bastarán para que este buen disco se pegue una buena ostia.

El disco, que merece la pena desde la portada (en la que los miembros del grupo se retratan como estatuas de cemento) pasará casi al olvido en pocos meses hasta su reedición con bonus tracks durante la década pasada.

Caído en Little Big Horn






2003

Quien pensara en Opeth únicamente como una banda de doom o black metal al uso, se llevaría un buen chasco con este disco, como le sucedió a un servidor.

Intrigado porque un tipo como Steven Wilson se involucrara con una banda de este estilo, el que os escribe se aventuró a rascarse el bolsillo para investigar más a fondo el por qué de esa colaboración. Bendito momento.

Lo que aquí nos encontramos es un álbum triste, melancólico, ideal para oir en estas largas tardes de otoño mientras vemos llover por la ventana.

Guitarras acústicas, mellotrones… y la voz de Mikael Akerfeldt casi susurrando las canciones. Una verdadera y melancólica sorpresa. Ahora si me cuadraba… Wilson y sus tristezas habían embaucado a estos aguerridos suecos, que habían por fín descubierto su lado más sensible.


Una amalgama de canciones lánguidas, pero deliciosas. Desde la inicial “Windowpane” y ese mellotrón que flota en el ambiente… la suplicante “In My Time Of Need”… la prog “Death Whispered A Lullaby”… la folkie “Closure”…

Una advertencia: tened cuidado con un artefacto como “Hope Leaves”. Es un tema peligroso, no muy aconsejable de escuchar en determinados momentos, en ésos en los que parece que todo se te derrumba. Puede que te ayude en tu caída libre.

Aparte de en la producción, Wilson echa una mano metiendo coros e instrumentaciones varias, sobre todo a nivel de teclados. Y se nota la mano del Maestro. Esta colaboración desembocaría en una estrecha amistad entre Wilson y Akerfeldt, que hasta nuestros días nos ha dejado cosas tan impactantes como ese disco que grabaron a dúo bajo el nombre de Storm Corrosion, y que esperamos continúe en el futuro para deleite de nuestros oídos.

The Fall Is Coming…

Ritchie Moreno






NOVEDADES:2013

Parece mentira que discos como este, tercero ya en la carrera discográfica de los canadienses haya sido publicado en pleno 2013. Hace ya algunos meses de su publicación, y no podía seguir haciéndole el vacío a "The Eldritch Dark".

Hay algunos indicios de que esta banda liderada por la vocalista y teclísta Alia O´Brien tomó su nombre de la película de terror (en todo el sentido de la palabra) "Ceremonia Sangrienta", cinta setentera en la que lo que más miedo daba era ver los nombres de Lucía Bosé y sobretodo el de Espartaco Santoni entre el elenco de protagonistas.

Obviando estas anécdotas, los canadienses decidieron empezar su fiesta pagana a base de Rock y Folk setentero y ocultista en el año 2008 con su homónimo lanzamiento, siguiendo su baile de los malditos con "Living with the Ancients" en el 2011 y con este "The Eldritch Dark" recientemente.

Blood Ceremony pertenecen a la secta "Doom" pero desde un lado amable en cuanto a su sonido, los ambientes de Folk campestre que envuelven a sus canciones, y la psicodélia de la que hacen gala en no pocos temas de esta grabación les alejan de bandas que viven como ellos por y para el "Doom Rock", "Stoner" o como queráis llamarlo. Bandas como "Vista Chino" o "Wo Fat" viven en la otra punta del pentagrama invertido de "Baphomet".

"The Eldritch Dark", como ya ocurrió en las anteriores grabaciones de la banda, recoge un suculento manjar de viandas de Rock y Folk Satánico con muchas referencias a la novela gótica del siglo XIX, y no pocas a las películas de horror de los años sesenta y setenta, convirtiendo al disco en una banda sonora digna de la "Hammer", que rodase una cinta basada en los Black Sabbath, Buffalo o cualquiera de las bandas de Hard Rock ocultistas de aquella época.


Si Black Sabbath tanto por riffs como por la estupenda voz de O´Brien son una referencia clara en el sonido de la banda, no podemos olvidarnos de Jethro Tull que también son carne de culto por los canadienses, amparados en los pasajes de flauta a lo Anderson con los que nos deleita la banda, y por los retazos de puro pillaje "Tullianos" del "Songs From The Wood" o del "Minstrel in the Gallery", a los que añadimos el debut de los belgas Wellington de 1970.

Así el disco nos estigmatiza desde el comienzo con "Witchwood", donde las brujas se citan en lo recóndito del bosque para hacer un aquelarre perfecto, donde la voz de Ozzy y la flauta de Ian Anderson toman el cuerpo de la misteriosa vocalista de la banda.

Los hermosos pasajes de guitarra se pasean por las estupendas melodías de "Goodbye Geminy" o "Drawing Down in the Moon" convirtiéndolo en un pandemónium que volvería majaras a los mismísimos Black Widow.

O´Brian que ejerce de maestra de ceremonias casi siempre, le cede su puesto al guitarrista Sean Kennedy en la formidable "Lord Summerisle", en la cual ambos, bruja ella, druida él, dan forma a la melodías vocales más agradables y "Folkies" del álbum.

Álbum que no decae en ninguno de los nueve números que contiene, y que se despide casi enorme con el instrumental "Faunus" y "The Magician", una hija ilegítima nacida de las entrañas de unos Sabbath o de unos Uriah Heep.

Caído en Little Big Horn



viernes, 25 de octubre de 2013

NOVEDADES:SASQUATCH "IV"


2013
La soleada California es el lugar de partida de esto trío calavera que debutaron en el 2004 con su homónimo disco. Álbum a álbum, festival tras festival, han ido labrándose un camino con discos con títulos tan originales como "II"(Con aquella tremenda portada que homenajeaba "Al Planeta de los Simios"), "III" y ahora "IV".

Rememorando a bandas clásicas los Sasquatch han tirado del "Top Manta" típico que suelen saquear los adictos al "Doom Rock" y al "Stoner"; es decir Led Zeppelin, Black Sabbath o Blue Cheer, añadiéndole ellos la cosecha insana noventera del "Grunge" y post "Grunge" de los Alice In-Chains, Soundgarden o Screaming Trees.

La popularidad de la banda en América sin ser desbordante, si que ha ido subiendo poco a poco con la aparición de la banda en algunos programas televisivos de US y Canadá, además la popular serie "Hijos de la Anarquía" contó con alguno de sus temas para ilustrar las famosas correrías de sus protagonistas.


Y "IV" debería de aumentar su base social de seguidores, será por canciones...veamos..."The Message" es un muy buen comienzo, un tema rocoso y heavy rockero, con la banda lanzada durante poco más de tres minutos cabalgando sobre olas de riffs pesados y estribillos pegajosos.


"Eye of the Storn" es el primer torpedo puramente "Stoner" que nos estalla en toda la cara. Una pequeña odisea sónica de minutaje medio que rememora tanto a Soundgarden como a los Black Sabbath, un tema cargado igualmente de consignas psicodélicas en lo musical y vocal, viniéndome a la cabeza nombres que van de Ozzy a Mark Lannegan entre otros.

"Sweet Lady" y "Money" siguen mostrándonos a una banda poderosa, dispuesta a seguir escarbando en el legado de la banda de Jimmy Hendrix y pegándolas a su antojo con buenas manos y su toque particular, para que no se note demasiado.

Keith Gibbs se lo monta bien con la guitarra en la pesada "Smoke Signal", uno de los dos temas que supera los siete minutos de duración pero que no llega a cansar en ninguno de ellos. El tema vuelve a recuperar el apocalipsis "Grunge" de la mencionada anteriormente "Eye of the Storm" con una puesta en escena tipicamente Soundgarden.

La tripleta formada por "Wolves at my Door", "Me and You" y "Corner" dan donde más duele, pesadas, setenteras y triposas, siendo la última nombrada mi favorita de las tres sobretodo por la perfecta conjunción de guitarras, voces, partes rítmicas y cambios de ritmo.

El final de "IV" con la brumosa y ácida "Drowning Files" deja el listón nuevamente alto para incursiones futuras, un listón que nunca es rebasado por una banda que lleva una regularidad pasmosa de calidad desde que publicase su primer trabajo allá por el 2004.

Caído en Little Big Horn





viernes, 18 de octubre de 2013

REEDICIONES: RUSH "VAPOR TRAILS" 2003/2013

2013 Reedición
Sin duda “Vapor trails” es un disco clave en la carrera de Rush y los que conocen la historia del trio saben que, tras la devastadora tragedia personal que sufrió Neil Peart, significó una resurrección para el grupo, dándoles una segunda juventud de la que siguen haciendo gala a día de hoy.

Seis años habían transcurrido sin publicar material nuevo cuando el disco llegó a las tiendas y lo hizo con cierta polémica entre algunos fans por su farragoso sonido. La mezcla final no salió precisamente al nivel que siempre había ofrecido el pulcro grupo canadiense y la saturación en algunos momentos hacía difícil poder disfrutar de su jugoso y vitalista contenido. Con el paso de los años Geddy Lee y Alex Lifeson reconocieron lo evidente, la mezcla sonaba distorsionada y se precipitaron al publicarlo así.

Once años después, el que en su día fuera uno de los candidatos a productor del trabajo, David Bottrill, ha sido el encargado de re-mezclarlo y hacerle justicia.  Creo que no exagero si digo que tras pasar de nuevo por la mesa de mezclas tenemos un disco diferente, que invita a ser descubierto de nuevo, con cada instrumento distinguible; la variada y amplia cantidad de capas de guitarra con las que Lifeson suplió los hasta entonces habituales arreglos de teclados son fácilmente apreciables; el bajo, voces y batería ya no parecen en constante lucha por destacar atronando por momentos para conseguirlo.


Ahora podemos apreciar las anteriormente saturadas líneas de bajo de la inicial “One Little victory” junto al despiadado ataque de Lifeson con su guitarra, o descubrir como en “Ceiling unlimited” las partes de éste (pequeño solo inédito incluido) se presentan limpiamente ante nuestros oídos, lo mismo que uno de los más contundentes pasajes que Lee ha dibujado con su bajo en el mismo tema.

 “Peaceble kingdom” es otra canción en la que la labor que ha hecho Bottrill destaca, haciendo que la voz de Lee se pueda escuchar acompañada de unas pistas de guitarra que antes estaban enterradas por un saturado bajo que se las comía.

 Y, siguiendo con la voz, ahora “Ghost rider” ofrece una desnudez que transmite la catarsis que Peart narra en la letra de una manera más brillante y emocionante, un tema para enmarcar. Los arreglos acústicos de Lifeson, ya sea con la mandolina en “How it is” o las acústicas de “Earthshine” y “Sweet miracle” también han ganado cuerpo.

En resumen, se puede decir que ahora casi todo es fácil y disfrutablemente audible. Por supuesto, tendrá sus detractores, aquellos a quien no guste lo que puedan considerar una remezcla que suaviza el tono de un disco realmente agresivo y crudo, pero al menos estarán disponibles las dos caras de la moneda y cada uno podrá elegir la suya.

Albytor




viernes, 11 de octubre de 2013

MIRADA RETROSPECTIVA: TRIUMPH "ALLIED FORCES" 1981

1981
Seguro que Triumph os suena a algo más que al nombre de una famosa moto...pues si muchachitos, Triumph es el nombre elegido por una de las bandas representativas del Heavy Metal y el Rock duro de América del norte en los años ochenta.

"Allied Forces" o "Thunder Seven" son los nombres de los discos por los que son conocidos los canadienses, y títulos como "Spellbound", "Magic Power" o "Follow your Heart" tres imprescindibles de la época dorada del metal americano.

Aquí a falta de "MTV" hubo de conformarse con ver alguno de los video clips de la banda en recopilaciones en "VHS" como los diferentes volúmenes del "Hard´N´Heavy" y poco más. Seguro que presenciar uno de sus conciertos allá por el 83 era toda una experiencia de Metal y melodías. Al menos en los últimos años hemos podido disfrutar del directo y "DVD" "Live at the US Festival", en el cual la banda ponía de rodillas a toda una generación de "Metal Heads" que se había congregado para disfrutar de un salvaje Maratón metálico entre los que destacaban Mötley Crüe, Quiet Riot, Van Halen y los Triumph entre otros.

Pero la banda canadiense se empezó a labrar su futuro a mediados de los setenta. Pronto sacaron los dientes al personal con su debut conocido como "Triumph Album" y más tarde como "In the Beginning", era el año 1976 y el trío de Ontario destacaba por un poderoso Rock duro heredero de sus compatriotas Rush o los Grand Funk norte americanos, aunque en sus dos siguientes trabajos "Rock and Roll Machine" y "Just a Game" fueron apareciendo otros estilos que estaban en boga durante la década setentera como el Rock Progresivo y el AOR.


El trío se las apañaba de miedo en directo, donde además del arsenal musical se encargaban de las luces y la pirotecnia, lo que casi les cuesta más de un disgusto encima del escenario. Obviamente con la llegada de discos como "Allied Forces" la cosa cambiaría totalmente para la banda, que pasó de ser un grupo de segunda fila a uno de los favoritos del público de la época.

Una de las señas de identidad de Triumph era el vocalista y guitarrista de la banda Rik Emmett. Un carismático músico de la escuela clásica que destacaba por un agudo timbre de voz que recordaba al de su compatriota Geedy Lee, y por su pericia a las seis cuerdas, dejando en no pocas canciones del repertorio de la banda su huella, tanto a la hora de crear riffs como inventar  solos de guitarra o los instrumentales, en los cuales Emmett solía salirse. Emmett además, era un consumado guitarrista tanto de  acústica como de española, algo que ha quedado patente en discos de la banda como este "Allied Forces" del que hoy os hablamos.

El álbum salió al mercado en uno de los momentos más excitantes para el público aficionado al Rock más potente. Estamos en Septiembre de 1981 y las grandes bandas de los 70 han sacado buenos discos en esa década recientemente inagurada. Judas Priest, Scorpions lo consiguen, y UFO o Thin Lizzy, que en menor medida también lo han logrado.


"Just a Game" y "Progressions of Power" han puesto a Triumph en el camino correcto...La banda lo refrenda con el sensacional "Allied Forces", uno de los clásicos por poderes de la historia del Heavy Metal, y el mejor trabajo de la banda para un servidor.

"Magic Power" y la inicial "Fool for your Love" se convierten de repente en las dos mejores canciones de la banda cuando solo han sonado dos canciones de "Allied Forces"!!!! La irresistible melodía "Power Pop" de "Magic Power" se mixtura con el AOR para ofrecernos una de las canciones más hermosas de la banda. "Fool for your Love" es más Hard Rock Blues. Ambas destacan por un sonido preciosista, con unas guitarras cuidadas al máximo, destacando las acústicas de "Magic Power" pasándole el testigo a la voz de Emmett cuando hace falta.

El tema que da título al álbum llega después de "Air Raid", introducción belicosa compuesta por el bajista Mike Levine. "Allied Forces" es un tema super metalero, ideal para el directo. Efectivo y pirotécnico en lo musical donde destaca el solo de guitarra de Rik Emmett, y por supuesto los riffs y el estribillo, que deberían estar en lo más alto del Olimpo Metálico.


"Hot Time (In this City Tonight)" es un homenaje a los fans del Rock a base de riffs a lo Chuck Berry Heavy Metalizados para ocasión tan especial, un tema menor pero efectivo en ese punto del álbum.

Luego llegan dos temas que son super característicos dentro de la historia de Triumph. "Fight The Good Fight" y "Ordinary Man". La primera empieza con una intro sinfónica que nunca abandona a la estrofa principal, la misma que se beneficia de las guitarras acústicas, hasta arribar al Heavy rocker estribillo del tema; celebre y muy recordado por los fans de Triumph.

"Ordinary Man" es un tema más pomposo, con una intro más cercana a bandas como los Styx y con un sonido a lo que esta banda americana practicaba a finales de los 70 en trabajos como "Cornerstone".

Luego llega el lucimiento de Rik Emmett en la instrumental "Pettite Etude" donde demuestra dos cosas: Ser un guitarrista con un gusto tremendo y que Steve Howe ha sido una gran influencia para este músico.

Finalmente "Say Goodbye" nos planta hasta la salida del irregular "Never Surrender" de dos años más tarde. Una canción Hard Rock que recuerda a Boston y al sonido más AOR de los Triumph de finales de la década de los setenta.

El Hijo de Ron Keel



jueves, 3 de octubre de 2013

NOVEDADES: THE ANSWER "NEW HORIZON" 2013

2013
The Answer llegan a la mayoría de edad...cuatro discos ya es una cantidad estimable de música y canciones, letras y algún que otro himno.

El caso es que los de Belfast no se quedaron en mitad de ningún sitio como les ocurrió a los "Roadstar" ("Hurrican Party") que tras dos buenos discos tiraron la toalla, o como a los americanos "Silvertide" que después de un prometedor debut desaparecieron sin dejar huella.

The Answer han tirado de paciencia y sobretodo de buenas canciones: Un debut prometedor, un gran segundo disco, y un tercero casi a la altura del segundo.

Como la confirmación ya llegó hace cuatro años con "Everyday Demons", se trata de seguir por la senda del rock and roll siendo innovador o conservador. Y los de Belfast tiran claramente por la vía de atarse los machos y jugar sobre seguro.

No estamos (de momento) en un caso de fotocopia-negativo, como ha pasado tantas veces en la historia del rock duro, pero veremos como vienen dadas en un futuro...


En la era en la que el rock no está, ni se le espera (al menos comercialmente hablando), The Answer han optado por un sonido más tenso y denso. Han cerrado el grifo a los medios tiempos que rememoraban a "Free" (salvo en la excelente y emotiva "Call Yourself a Friend" o en la mediocre "Speak Now") abriendo vía de paso casi exclusivamente a golpe de "Riff-N-Roll" y machaconería de la base rítmica.

No estamos ante un caso "Airbourne" ni mucho menos, pero la llegada del inicial  "New Horizon" o "Somebody Else" vienen colocadas con notas sobrantes de la partitura de la fabulosa "Use Me" del anterior álbum de la banda. Claro que los temas más violentos de "New Horizon" no tienen el alma de aquella canción, sino estaríamos ante un trabajo sobresaliente y no ante uno que luce entre bueno y notable.

Uno de los logros de este nuevo disco es el de la base rítmica. En los tres anteriores lanzamientos The Answer en mi opinión parecían por momentos partidos a la mitad. Como si dos remeros en un bote bogasen en una dirección y los otros dos en otra.


Por fin "New Horizon" disfruta del poderío que una banda de Rock duro requiere en las baquetas, dos ejemplos: " Baby Kill Me" o el primer tema "New Horizon", que por otra parte me parece el inicio más flojo de un álbum publicado por los Nor-irlandeses, pero con una base rítmica tan poderosa como las guitarras de Paul Mahon que sigue aportando riffs hirientes clasicorros que acompañan e imitan los berridos del vocalista de la banda.

Pero lo que pone nota a un discos como este, eleva la auto-estima de las canciones y del oyente de las mismas es la voz de Cormac Neeson. El desaliñado y desgarbado vocalista que fue capaz de emocionarnos con la majestuosa "Confort Zone", vuelve a la carga con "New Horizon".

Neeson es el "Ave Fenix" de este disco, el detonante que hace que un tema más bien mediocre te pueda encandilar, o que directamente te vuele el tarro en la espectacular (tenía que decirlo) "Spectacular".

The Answer llevan cuatro discos. Con "New Horizon" los declaro culpables. Culpables nuevamente de hacer un disco de Rock duro como los de antaño, de esos que te hacen estar atento a cada nuevo corte, a cada nuevo estribillo. De esos que durante semanas viven agarrados a tú plato incapaces de volver a su funda y de ahí a la carpeta.

Seguramente que "New Horizon" no catapultará al estrellato a The Answer, pero los chavales ya tienen  un buen repertorio, al que debemos sumar varias canciones (nos hubiese gustado que fuesen más) de esta nueva obra.

Caído en Little Big Horn