viernes, 27 de junio de 2014

RIVAL SONS "GREAT WESTERN WALKYRIE: NOVEDADES 2014

En una época en la que el revival de sonidos 60 y 70’s es algo más que un “hype”, es complicado dar con bandas que realmente tengan el feeling, la habilidad y el buen gusto de recrear esos sonidos. Grupos de medio pelo a patadas; jovenzuelos (y no tanto) que creen que por llevar pintas y equipamiento “vintage” ya están en la onda y pueden empezar a dar lecciones ex cátedra sobre “Purple Haze” o “Inmigrant Song”; en fin… todo un despropósito.
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No es el caso de Rival Sons. Para empezar, ellos ya llevaban un tiempo reivindicando a los grandes antes del gran desembarco “hypster-vintage”. Unos cuantos discos así lo testifican.
Así que no os dejéis engañar por la gran marea… hasta en ésto hay clases.
Vamos al lío: con el cuarto trabajo de los californianos ya oído y quemado, la conclusión es que… cada vez me gustan más estos tipos.

Como no te va a gustar un disco que comienza con un auténtico trallazo Free: la hardrockera “Electric Man”, con ese riff made in Kossoff, y Jay Buchanan empeñándose en dar guerra nada más y nada menos que a un tipo como Paul Rodgers. A ésto le llamo yo una salida en tromba, a ganar el partido….

Pero… amigos, no todo va a ser hard rock contundente en este trabajo, que lo hay, y mucho. Hoy en día, reivindicar a un grupo como The Animals es toda una osadía, tanto musical como comercial. Pues ahí están señores, marcándose una del estilo de Burdon and cía en “Good Luck”. No tanto el espíritu de Animals, sino el más cercano de The Doors se aprecia en la siguiente, “Secret”. ¿Hay o no hay variedad en el disco? Con The Doors van a seguir jugueteando Rival Sons en canciones como “Rich And The Poor”. Puro buen gusto, Ray Manzarek creo que sonreiría bastante escuchando este trabajo.

rival sons hijodronkeel foto 2

Volvamos al hard-rock. “Play The Fool” es esa canción que apetece escuchar por las mañanas, cuando te levantas. Eleva el espíritu, y da ganas de salir a comerse el mundo. “Open My Eyes” podría ser el mejor tema del disco, hasta que… hasta que nos encontramos con la vena Zeppelin que a esta gente (y a nosotros), tanto nos gusta: dos bombazos hacia el final del disco, “Belle Star”, que a mí me recuerda ligeramente el estilo de discos como “Presence”, y la deliciosa “Where I’ve Been”, un tema que recuerda mucho, muchísimo, a esa otra bella canción de su anterior trabajo que fue “Jordan”. El mejor tramo del disco, sin lugar a dudas. Aunque lo podrían haber dejado ahí, porque para mi gusto, el tema que cierra el disco, “Destination On Course”, poco tiene que hacer con el resto de canciones.

Por ponerle un “pero” al disco, diría que se les ha ido ligeramente la mano con las distorsiones y el abuso de tonos graves. Supongo que está hecho a propósito, para darle un aire más clásico y vintage al trabajo, pero lo que realmente hace es perjudicar, en algunas ocasiones, ese prodigio de voz que el Sr. Buchanan gasta. Aún así, es una maravilla escuchar esa voz de uno de los vocalistas más en forma del panorama rockero actual.

Curiosa la portada, con los miembros del grupo, absolutamente irreconocibles,en una foto que pretende ser de época.

Empieza el verano, y con discos tan frescos, entretenidos y magistrales como éste, el calor se va a hacer mucho, pero que mucho más llevadero. Id sobre seguro y, lo dicho, no os dejéis engañar por grupos a los que mañana (o dentro de dos horas), nadie recordará.

Aquí hay música de verdad.

Ritchie Moreno


martes, 24 de junio de 2014

NIGHT RANGER: "SEVEN WISHES": MIRADA RETROSPECTIVA

1985
Night Ranger se forman en 1981 en la ciudad de San Francisco ( La misma que vio que vio crecer a Y&T y Journey) por obra y gracia de Jack Blades y Brad Gills quienes reclutan al batería Keally Keagy, al teclista Alan "Fitz" Fitzgerald (Que había formado parte de Montrose y también en la banda de Sam Hagar) y completan el puzzle con Jeff Watson, guitarrista americano que tenía su propia banda hasta ese momento. Publican dos exitosos discos (Dawn Patrol 1982 y Midnight Madness 1983) y no paran de girar durante esa primera mitad de los años 80, además sus video clips se programan con insistencia en la Mtv lo que supone el espaldarazo definitvo para la suerte de la banda.

"Seven Wishes" es el tercer plástico de los americanos y es considerado como un clásico del aor ochentero. El tema "Seven Wishes" abre con fuerza y agilidad un abanico que genera aires aoreros del gusto Journey/Frontiers con sus teclados bombásticos y los riffs de Brad Gills.



 Con "Faces" continuan viaje, misma ruta y escala que en la anterior aunque quizás con más dinamísmo y garra. Gills lo borda con un solo tremendo como solo el hombre que grabó "Speak At The Devil" con el tío Ozzy sabe hacerlo.


"Four In The Morning" es una composición de Jack Blades para que montes tú propia película ochentera, con muchos teclados y estribillo facil llegó al número 19 de las listas en Agosto del 85. Una de mis canciones favoritas de este disco es "I Need A Woman", con unos riffs importantes de Brad Gills, camina por por la delgada linea que separa el Hard Rock melódico del aor sin perder el equilibrio.

"Sentimental Street" es un medio tiempo con rítmo cardiaco de power ballad, el feeling lo vuelve a poner Brad Gills con otro solo de película. Todo disco de aor como dios manda debe tener por lo menos un tema que sea capaz de roquear para no perder la esencia original del género y no acabar haciendo un mero ejercicio pop vacío e inócuo. Esto lo consiguen Night Ranger con "This Boys Needs To Rock" compuesta a medias entre Jack Blades y Brad Gills, sencillamente tremenda.

"I Will Follow You" no está exenta de garra pero se me antoja inferior al resto de los temas de "7 Wishes", el estribillo no acaba de funcionar en mi opinión. En cambio, en "Interstate Love Affair" le dan la vuelta a la tortilla y la banda suena increible. El estribillo es memorable. "Night Machine" es uno de los pocos cortes en los que aparece Keally Keagy como compositor para una tonada que no está mal pero que tampoco es de lo mejor del disco apesar de su tremendo solo de guitarra y sus maneras de himno de estadio.

El "Norht American B-25 Mitcher Bomber" (El de la portada) toma tierra con la power ballad "Goodbye" que alcanzó el puesto 17 de las listas norteamericanas. Un agradable final de disco.

General Custer "Rides Again"






NIGHT RANGER "HIGH ROAD" NOVEDADES 2014

A diferencia de otros grupos que en los ochenta fueron grandes y que hoy en día se limitan a hacer conciertos de grandes éxitos, Night Ranger son de los que se siguen liando la manta a la cabeza y se meten en el estudio para ofrecer temas nuevos intentando conservar la esencia del sonido que un día les hizo grandes.

ranger high road foto RonK
Y aquí los tenemos de nuevo, tres años después de la publicación del estimable “Somewhere in California”, con nuevo disco bajo el brazo que desde luego no le anda a la zaga.

“High road” es todo (o casi, que hay puristas muy exigentes) lo que un fan puede esperar a estas alturas. El tema título es de esos de estribillo contagioso, lleno de vida, de ponerte una sonrisa en la cara en uno de tus peores días, y además cuando Gillis hace acto de presencia con su inconfundible sonido a la hora del solo, te hace sentir que el tiempo no ha pasado por ellos. Algo parecido, pero con menos inspiración, pasa con “Knock, knock, never stop” en el que la diferencia la marcan Blades y Keagy compartiendo y doblando las voces.


Y ya que mencionamos a Keagy, su primera aparición vocal en solitario viene de la mano de uno de los mejores temas de este disco, la magnífica “Don’t live here anymore”, una balada llena de fuerza, cuya parte inicial tiene un cierto sabor al rock setentero pero que no renuncia a tener también un toque actual más parecido al segundo disco de Keagy en solitario. El teclista Erik Levy se marca un buen solo de Hammond y Gillis y Hoekstra hacen lo propio con su duelo de guitarras.

“I’m coming home” es otro ejercicio de rock melódico que parece haber quedado sólo al alcance de los veteranos. Ese coro que le hace Blades a Keagy y las guitarras dobladas de Gillis & Hoekstra no tienen precio (ni rival).


Volviendo a terrenos más melosos, la otra gran balada del disco, “Only for you only”, vuelve a hacernos viajar a los ochenta y, con ese piano inicial, inevitablemente recordar “Sister Christian”, pero unos sutiles arreglos de acústica que lo acompañan marcan una diferencia y Gillis vuelve a dejarnos un bonito solo. Desde luego la desenvoltura y maestría de los Ranger a la hora de firmar este tipo de temas no tiene rival. Pero también rockean con fuerza, como en “St.Bartholomew” cuyas filigranas iniciales conducen a un riff potente y otra vez tenemos al dúo Gillis/Hoekstra doblando sus partes durante el solo.

La nota curiosa y diferente la pone “Brothers”, que parece que un tema que podría haber entrado tranquilamente en el que fuera debut de Shaw/Blades, con un sabor muy de rock americano semiacústico como el que ofrecía aquel disco y un final para corear redondeado con unos arreglos de pianola de Levy muy acertados.

Desde luego si Night Ranger van a seguir ofreciéndonos trabajos de esta categoría aunque sea cada tres o cuatro años, bienvenidos sean. Quedan pocos clásicos y menos todavía con ganas de seguir dando guerra en estudio.

Albytor




viernes, 20 de junio de 2014

CALIFORNIA BREED: NOVEDADES 2014

El tito Glenn nunca raramente defrauda. Siempre está ahí, al quite. Con su culo absolutamente inquieto, nos regala cada cierto tiempo discos maravillosos: en solitario, prestando su privilegiada y duradera voz a otros grupos, o montando auténticas superpotencias de bandas.

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Algunos no nos habíamos repuesto aún del fiasco que supuso la separación de Black Country Communion, ese supergrupo que mantenía el espíritu del mejor hard-rock clásico en lo más alto. Aunque, todo hay que decirlo, ya se intuía esa separación en su último trabajo. “Afterglow” fue el canto del cisne de ese gran proyecto, y en él ya notábamos cierto hastío, como si alguno de los temas fuera ya traído de los pelos, y hecho para cumplir, simplemente. Quizá esa separación haya sido lo mejor para el grupo.

Y cuando, como digo, alguno ya empezábamos a echar de menos toda esa sabiduría rockera, Hughes anuncia otro proyecto, con su ya compinche y hermano Jason Bonham, y un joven guitarrista, semi-desconocido, Andrew Watt. California Breed se monta como un power trío a lo Cream… ¿para qué más?
Y… qué tenemos aquí ? Pues, para ser breves y directos, un disco de Hughes de buen rock clásico. 

Al bajista/vocalista se le nota ya menos encorsetado y forzado que en sus últimos trabajos con BCC, algo que confirma esa increíble, repito, increíble voz que gasta en este disco. No pasan los años por esa garganta (otra cosa es el físico… madre mía, vaya peinado que nos gasta el bueno de Glenn. Ni Llongueras en sus peores delirios). Es capaz de llegar aún a unos agudos que a más de uno, con veinte o treinta años menos, le harían saltar la laringe en pedazos. Es curioso ver a un tipo como Coverdale, que compartió escenario y canciones con este hombre, arrastrar ese hilo de voz que aún le queda de mala manera, y mientras, contemplar y escuchar a este coloso de Hughes alcanzando esas notas como si nada. Fantástico trabajo vocal.

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Otro que se da un atracón, y una exhibición de paso, es Jason Bonham. Atentos al mini-solo que cierra “Midnight Oil”: ….es Bonzo !!! Si a alguno le quedaba duda de quien era el padre de esta criatura, creo que ya no le queda ninguna. Su sonido empieza a ser ya un referente (si no lo era ya) en la escena rockera, y a todo grupo de Primera División que se precie le gustaría tenerlo aporreando los parches. Espectacular. 

De Andrew Watt poco podemos decir, se limita a cumplir con la guitarra, y poco más. Nada de pirotecnia guitarrera, o solos vertiginosos. Creo que a este grupo le hacía falta un guitarrista para poder montarlo, y ya está. Nada del otro mundo. Por cierto, parece ser que el hombre que puso en contacto a Hughes con Watt fue el hijo de John Lennon, Julian.

Los temas, muy en la onda Black Country Communion pero… no sé… con más vida, más sugerentes, más frescos. Por supuesto se nota la presencia de Zeppelin en muchos de ellos, no tanto la de la otra nave nodriza,  Deep Purple. The Who también andan por allí. Como ya he dicho, a Hughes se le ve revitalizado, con ganas, y esas ganas se reflejan en las composiciones. No hay repetición en los temas, cada canción es una historia musical distinta. Suenan frescas. Mis favoritas: la ya mencionada “Midnight Oil”, el single, “Sweet Tea”, y el cierre con “Breathe”, todos temas de muchísima calidad.

Queda ver si este proyecto tendrá continuidad, o se queda en un experimento. Aunque yo preferiría un guitarrista con mayor personalidad y presencia, alguien que dominara los tempos clásicos, pero que al mismo tiempo aportara un poco más de garra al proyecto. Watt se me queda un poco soso para este asunto. 
Mientras se despeja la incógnita, vamos a disfrutar con este trabajo, que apunta a ser uno de los mejores del año. Pero, tito Glenn… algunos queremos más.

Ritchie Moreno



QUEENSRYCHE "THE WARNING" 1984 MIRADA RETROSPECTIVA


1984
La alternativa norteamericana a Iron Maiden, se decía a mediados de los 80. Hubo quien fue más allá en esa definición, para tacharlos de copia descarada de los británicos. Quizá no le faltara razón, porque un servidor, en su día, hizo la prueba con alguno que llegó a preguntarme qué disco de Maiden era ése. 

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Tras un EP tan fresco y avasallador como el que contenía ese himno que es y será, “Queen Of The Reich”, Tate, DeGarmo y compañía tenían ante sí la verdadera prueba de fuego. Componer un larga duración que estuviera, por lo menos, a la altura de la calidad que había demostrado su primer pero corto trabajo. 

La discográfica estaba por la labor de tirar la casa por la ventana con estos chicos: de productor, nada menos que James Guthrie, un tipo experimentado con bandas del calibre de Pink Floyd. Orquestaciones a cargo de Michael Kamen, un tipo asiduo a las buenas bandas sonoras de películas. Otro figura como Neil Kernon como ingeniero de sonido y mezclas… joder, todo un elenco de artistas para unos primerizos. Quizá les tocara la lotería por aquella época. 

Y… el resultado ? Pues un disco de metal clásico, muy muy clásico, con un sonido pulcro, quizás demasiado pulcro. He de reconocer que a mí me costó entrar en este disco. Me pareció que no estaba, ni mucho menos, a la altura de las expectativas que se habían creado. Esperaba mucho más. Y me encontré con un disco de metal correctito, pero nada nuevo bajo el sol. Con el tiempo, he aprendido a apreciar este trabajo en toda su amplitud. Para mí, hoy, y viendo cómo ha evolucionado la banda desde entonces, creo que fue un buen comienzo. No era, como digo, algo precisamente progresivo, sino algo más bien clásico. Pero echando la vista atrás me cuadran ahora ese tipo de composiciones.

Un tema como “Take Hold Of The Flame” bien podría haber formado parte de “Operation: Mindcrime”. La vena melancólica y acústica, liderada por DeGarmo, en canciones como “No Sanctuary” o el comienzo de “Roads To Madness” la encontraremos posteriormente en todos sus trabajos. Por cierto, si alquien no había notado la influencia Maiden en este disco, cosa harto improbable, que se de una escucha a la última parte de “Roads…”. Joder, casi clavan el “Hallowed By The Name” en su sección final.

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La experimentación la encontramos en “NM156”, una experimentación a la que se atrevían con descaro, y que alcanzaría su punto culminante en el siguiente trabajo, “Rage For Order”, para un servidor, su obra cumbre, no comprendida del todo por mucha gente.

Y temas metálicos de manual como “En Force”, “Child Of Fire” o la feroz “Deliverance”. 
Como he dicho antes, quizá el sonido en estos temas, de haber sido más crudo, los hubiera dotado de mayor pegada. Las guitarras suenan afiladas, pero no atronadoras, y ese matiz le resta contundencia al trabajo. Eso sí, los solos… esos solos… simultáneos a veces, combinativos otras, de DeGarmo y Wilton, ya en este disco señalan cual va a ser la verdadera marca de la casa. Inconfundibles. 


 La voz de Tate parece de otro planeta.
 En ese sentido (y que nadie se me moleste, por favor), le gana por goleada a la voz de Bruce Dickinson.  Y en este trabajo empezamos a descubrir las habilidades de uno de los baterías más versátiles, pero más desconocidos, del metal progresivo: Scott Rockenfield.

El disco salió en 1984, pero hay una re-edición del mismo, remezclado, del año 2003, que incluye temas en directo, bastante recomendable. Aunque la banda, y particularmente Geoff Tate, no esté muy contenta con esa remezcla.

Definitivamente, es un disco que, para mi gusto, ha aguantado como ha podido el paso del tiempo, y dándole ese tiempo, escuchas, y alejándonos de prejuicios y comparaciones, es un trabajo soberbio. Metal de manual, y un aperitivo del sonido progresivo que posteriormente predominaría en la banda.

Ritchie Moreno



viernes, 6 de junio de 2014

TESLA "SIMPLICITY" : NOVEDADES 2014

Hacer las cosas simples no es garantía de hacerlas bien. Hacerlas simples y hacerlas bien es, quizá, uno de los mayores logros a los que un artista de cualquier disciplina puede aspirar. El nuevo disco de Tesla parte de esas aspiraciones pero se queda a mitad de camino en un álbum que, con catorce canciones, termina por hacerse demasiado árido.
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Si en su anterior trabajo 100% original, Forever More, optaron por dar el salto y tratar de crear sonidos nuevos para la banda, “Simplicity” va por el lado contrario: se trata de un viaje a los primeros tiempos que consigue captar la esencia de aquellos años pero no su brillo ni frescura. Los cinco minutos de su primer corte, la nada casual “MP3″, se hacen cuesta arriba en una búsqueda por el estribillo matador que nunca llega. Un simulacro que continúa en “Ricochet” y que se repite en no pocos temas, como si la chispa electrificante de antaño no fuese a volver más que en retazos esporádicos. Las comparaciones con aquellos primeros álbumes con los que pretenden emparentarse son oportunas: resuenan “Ez Come Ez Go”, “Hang Tough” o “Song and Emotion”, pero las sensaciones que causan son tan distintas que es mejor aproximarse a este disco sin expectativas así de altas.
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La banda está en plena forma, todo suena con una potencia propia de los californianos y, aunque Jeff Keith demuestra ser mortal y sensible al paso del tiempo, su voz consigue mantenerse a un nivel que muchos quisieran para sí: sigue siendo una de las voces más características del rock, y eso nadie puede discutirlo.

Pero no todo es técnica. Son, precisamente, los temas más sencillos, lentos y acústicos los que más brillan y a los que más sabor se les puede sacar: “Cross My Heart”, “Life is a River” o “Burnout to Fade” ofrecen una calidad mayor que la mayoría de temas cañeros de un disco que es, a pesar de ello, muy disfrutable.

Para los artistas asentados, el camino a seguir se decide entre hacer lo de siempre o probar cosas nuevas. Parece que, después de la experiencia para muchos decepcionante del irregular pero estimable Forever More, Tesla prefiere dejar los experimentos de lado y hacer lo que, suponemos, mejor saben hacer. En este caso, sin embargo, y a pesar de muchos temas buenísimos, el resultado ni calienta, ni zarandea, ni electrocuta.

Lamotta




: SUCK "TIME TO SUCK" 1970: TROGLODITAS DEL ROCK DURO VOL 4

fotoportada timetosuck

¿Como sería Sudáfrica a finales de los años sesenta? ¿Sería parecida a lo que nos habían contado o hemos leído sobre la España de Franco o mucho peor?


Sudáfrica, país reaccionario gobernado por un tiránico sistema de segregación racial conocido mundialmente como "Apartheid" no podía poseer demasiado espacio para el Rock And Roll.



Dentro de un espacio cerrado a cal y canto menos para una minoría blanca y rica, el mundo le dio la espalda al país en el que nació y murió Nelson Mandela. Durante lustros poco se supo de Sudáfrica que no fuesen historias violentas sobre lo que se cocía en aquél país, nadie sabía quienes eran los "Springbocks" o los "Bafana Bafana".

El Rock era un vocablo tabú para un país que vivía atrapado por un gobierno exclavista más propio de los siglos XVII o XVIII.
Con el tiempo y gracias al cambio político Sudáfricano los seguidores del Rock estamos empezando a descubrir diferentes bandas dentro de distintos estilos.

El Rock Duro y el progresivo están siendo dos de los que más están aportando. Hoy en "Trogloditas del Rock Duro" os traemos al cuarteto de Johannesburgo "SUCK". 
La banda se formó a comienzos de 1970 y fue el bajista Louise "Moose" Forer el que lió a sus otros tres compinches, el vocalista  y flautista Andy Lonides, el guitarrista Stephen "Gil" Gilroy y el batería Saverio 
"Savy" Grande.

fotogrupo suck

Los cuatro eran fanáticos de Steppenwolf, Arthur Brown o Black Sabbath entre otros. En sus conciertos en los cuales tenían fama de incendiarios no faltaban temas de las grandes bandas de aquella época tipo Free o Grand Funk Railroad y de eso está compuesto su único y Heavy rockero álbum de 1971.


Nueve son las canciones de las que ocho son brutales versiones que van de King Crimson ( hay que tener un par de huevos muy grandes para hacer "21St Century Schizoid Man") a Grand Funk Railroad ( "Aimess Lady" y "Sin´s a Good Man´s Brother") pasando por Free en "I´ll Be Creepin´", los Black Sabbath con "War Pigs" o los Purple de Rod Evans con la incendiaria "Into The Fire".

Tan solo "The Whip" reza como firmada por estos cuatro "Australopithecus" del Rock Duro, una pena ya que es un auténtico temazo del único testimonio grabado que se conoce de estas bestias pardas del sur de nuestro continente vecino.

General Custer "Rides Again"!!!!