viernes, 28 de febrero de 2014

BULBOUS CREATION "BULBOUS CREATION" 1970: TROGLODITAS DEL ROCK DURO VOL 2

blog de caido bulbousLos padres del "Heavy Rock"...Sabbath, Zeppelin, Purple, Grand Funk...Cream, Jimmy Hendrix Experience, Mountain...¿Y que hay de los padres ilegítimos? Bandas nunca reconocidas, anónimas, de las que se han encontrado grabaciones perdidas en el tiempo como el que se topa con los enormes huesos de un T-Rex.

Los hijos reconocidos del legado de Tommy Iommi bien pueden ser hijos bastardos de esta serie de bandas. Los Graveyard, Vista Chino, los más vetustos Hermano, Queens of Stoneage...todos tienen en común el sol y el polvo del desierto corriendo por sus venas.

Antes de ellos ya hubo unos nómadas del "Stoner Rock". Unos iluminados que unieron el Alcohol, las drogas alucinógenas,  la brujería con el Rock ácido y el BluesRock, creando el "Proto-Heavy".

Una de esas bandas anónimas y padres ilegítimos del Heavy fueron Bulbous Creation. Me gustaría contar un montón de cosas de estos tipos salvajes pero la información sobre sus miembros o sobre el instrumento que aporreaban es nula. Han quedado eso si, un par de cosas.

La banda parece ( tampoco está claro del todo) que grabó las canciones de este "You won´t Remenben Dying" entre 1969 y el 70, en algún estudio de grabación (se desconoce la fecha, productor o productores) de Kansas City, hogar parece ser de Bulbous Creation.
Las canciones fueron grabadas en un "Master" y permanecieron ocultas como si de un libro prohibido se tratase hasta 1994. Ese año de nuestro señor del "Grunge", un pequeño sello italiano lo puso a la venta en cd, y hace un par de años el sello alemán "Original Music Records" haría lo propio en vinilo.



"You Won´t Remenber Dying" es un trabajo para degustar del tirón, repleto de atmósferas espaciales y de Rock ácido fumeta ( la inicial "En of the Page") y Rock duro salvaje y primigénio de cuando el cascarón estaba apuntito de romperse (ese momento entre el último disco de Cream y los debuts de Sabbath y Zeppelin).

Bulbous Creation fueron unos patitos feos dentro del Rock pesado, pero sus encantos aunque tardíos suenan a Gloria maldita a día de hoy. 

A destacar dentro del sonido del álbum las guitarras poderosas, "Having a Good Time" o "Satan" son tan viables como las primeras rockeradas de los Grand Funk Railroad. El Heavy ácido de algunos temas del disco son más Black Sabbath que los propios Sabbath (si se me permite tal blasfemia) antes de que Ozzy y Iommy sembrasen el pánico por la campiña inglesa.

Imaginad una voz demente y unos riffs entre Black Sabbath y los Cream. Eso es Bulbous Creation. Una banda maldita...malditamente maravillosa!

Caído en Little Big Horn




NOVEDADES 2014: TRANSATLANTIC "Kaleidoscope"

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NOVEDADES 2014
Escuchar el nuevo trabajo de Transatlantic se puede comparar a una de esas veces en las que uno queda con amigos que ve muy de vez en cuando y que, pese a que tienen poco nuevo que contar, no deja de ser una experiencia agradable en la que se rememoran batallas ya contadas que sigue gustando compartir.
Está claro que en el caso de un nuevo disco de estos fenómenos del rock progresivo el término no deja de ser ya una etiqueta, porque de progresar en el sonido, de intentar ir más allá, no hay nada. La diferencia con su anterior entrega de estudio viene esta vez en que se sustituye un sólo tema de cerca de ochenta minutos por cinco, dos de ellos de largo recorrido y tres piezas que los no amantes del rock progresivo llamarían “normales”, el mismo formato que nos ofrecieron en sus dos primeras entregas.




Como comentaba, no vamos a llevarnos sorpresas, los fans seguirán disfrutando de cuatro músicos de primera fila que saben lo que se traen entre manos, y  así tenemos como primer plato los veinticinco minutos de “Into the blue” con una suave y sinfónica intro que da paso a una majestuosa sección que desemboca en distintas partes concebidas para que cada uno de los miembros del grupo deje su estampa; la batería de un siempre inquieto y juguetón Portnoy; la solidez de un Trewavas mucho más suelto que en Marillion; un Morse que aparte de su trabajo a los teclados aporta el toque emocional con su voz; las guitarras de un Stolt siempre acertado en sus solos y arreglos, especialmente en el que desarrolla en la parte central con un in crescendo en el que Portnoy y Trewavas suben la intensidad rítmica; y para finalizar, la auténtica novedad tras ese pasaje: La aparición de Daniel Gildenlow para cantar la sección que más que claros ecos de Yes tiene (esos paisajes de calma y lirismo tan clásicos en los Reyes del sinfónico tras haber subido la intensidad al máximo).
Entre los temas de duración más estándar, el elegido como adelanto, “Shine”, nos lleva a terrenos de balada acústica claramente “made in Neal Morse” que se beneficia de unos arreglos y un solo de Roine Stolt de los que piden al oyente cerrar los ojos y dejarse llevar, una delicia de guitarra.
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 “Black the sky” y su enérgico discurrir recuerda bastante a aquellos pasajes más rápidos de Genesis, en parte por un potente ritmo de bajo que marca con fuerza Trewavas. Tema corto, directo y que bien podría poner el punto de efusividad en sus conciertos. Y antes del tour de forcé final, hay una minimalista y sentida “Beyond the sun”, dominada por la voz y teclados de Morse elegantemente adornados con unos arreglos de Stolt que parecen prestados del maestro Steve Howe. 

¿Y qué decir de un tema que dura casi treinta y dos minutos?. Seré sincero, lo mismo que del primer corte, lo que no quiere decir que sea algo malo ya que hay de todo, grandes melodías, cambios de ritmo constantes y disfrutables, buenos solos, todo tipo de arreglos, intercambio de voces para que cada uno cante su parte…pero ese todo es muy familiar, como la comparación que hacía al principio de estas líneas, aunque si al final es algo que te hace pasar un buen rato, bienvenido sea, además a su favor está el publicar discos cuando ya han transcurrido unos cuantos años desde el anterior.

Albytor


lunes, 17 de febrero de 2014

MIRADA RETROSPECTIVA: DAVID LEE ROTH "Eat´Em & Smile"


eat
1986
DAVID LEE ROTH “Eat’em and smile” Bueno, bueno, bueno… ésto si que fue una sorpresa en su momento. Porque, después de la desbandada de Roth de Van Halen, tras parir uno de los mejores (y más rentables) trabajos de su discografía, el imprescindible “1984”, la cosa no pintaba nada bien. Los hermanos holandeses optaron por fichar a Sammy Hagar, un cambio en el banquillo que, francamente, pocos entendieron en su día.
 Y Roth, después de grabar un EP altamente sospechoso, con canciones que se acercaban más a los territorios de cualquier “crooner” que a contundentes andanadas rockeras, parecía que estaba perdido para la causa. Nos quedábamos sin una de las mayores superpotencias que el rock USA nos había regalado. Pero, afortunadamente, los caminos del Rock son inescrutables. Mientras Eddie y Alex convencían a todo el mundo de que había vida después de Roth (como “5150” así se encargó de demostrar), la verdadera incógnita era el bueno de Diamond Dave.

 Sin embargo, y contra todo pronóstico, las primeras noticias de su vuelta no podían ser mejores: se había rodeado de músicos que hacían palidecer a cualquier banda rockera del momento: el increíble Steve Vai y su inmensa batería de trucos a las seis cuerdas. El no menos pirotécnico Billy Sheehan, y un batería, Greg Bisonette, que estaba empezando a dar mucha guerra en el circuito.

 No era previsible, por tanto, desperdiciar tantísimo talento haciendo un disco de versiones de Frank Sinatra o Dean Martin. Y el pepinazo se consumó… Desde el momento en que desvirgas con la aguja este “Eat’em And Smile”, y escuchas el cachondo diálogo de Roth con las guitarra de Vai, al comienzo de la espectacular “Yankee Rose”, sabes que esto va a ser una bomba. Un disco de rock difícilmente puede tener un comienzo mejor. Si Vai y Roth pretendían llevar la voz cantante en este trabajo, la verdad es que no eligieron los mejores compañeros precisamente.


eat and smile 2 



 El bajo de Sheehan desafía una y otra vez a Vai y su chistera en forma de seis cuerdas, y Bisonette y su contundente golpeo le siguen el ritmo a estos dos sin flaquear en ningún momento. No has terminado de cerrar la boca cuando “Shyboy”, un clásico de la vieja banda de Sheehan, Talas, pero reconvertida en un torbellino de notas y velocidad, te golpea otra vez en los morros. Quizá, el cénit técnico de este disco. A ver quién es el guapo que supera éso. Cuando todo parece que va a ser un orgasmo sónico, aparece la primera frikada del disco, cortesía de, como no, el inefable Diamond Dave.

 “I’m easy” nos recuerda el gusto de Roth por los viejos crooners, y este tema debió quedársele en el tintero de ese finstro de disco que fue “Crazy From The Heat”. Bienvenidos a los 50. Por ahí anda una big band cubriendo las espaldas a estos cuatro en este tema. Perdonado el desliz (la verdad es que una cachondada no viene mal para desengrasar un poco, y en eso Roth es todo un maestro), y después también de la sensual “Ladies Nite in Buffalo”, aparece el hit AOR de este trabajo. 

“Goin’ Crazy” se asoma a territorios que ya por aquel entonces los mejores Van Halen habían contemplado. Una fuerte cobertura de teclados inunda un tema que es un single perfecto, y que demostró a los fans de VH que a Roth no se le había olvidado lo que hizo con su anterior grupo. La segunda parte de este trabajo se inicia con la clásica “Tobacco Road”, y su riff, en manos de una bestia como Vai, se convierte en un auténtico riff de heavy metal, aunque el espíritu bluesy del tema no decae en ningún momento.
 “Elephant Gun” sigue un poco la estela de “Shyboy”, aunque no es ni de lejos de los mejores temas del disco, y “Big Trouble”, con esa especie de “rap” que se marca Roth recitando las estrofas de la letra y el contundente riff de Vai, suben un poco el nivel de esta segunda parte del disco que, a mi parecer, baja bastante en el octanaje general.

 El disco se cierra con “Bump And Grind” (nada que comentar) y, como no, con otra salida de tono del maestro Roth, “That’s Life”. Como ya he comentado, creo que nadie nos esperábamos un trabajo de este calibre que, comparado con el viraje hacia el AOR que Van Halen habían experimentado, convertían de golpe y porrazo a este “Eat’em And Smile” en uno de los mejores trabajos de ese año., y hacían que Roth y sus compinches tomaran franca delantera a Van Hagar. Habían conseguido sonar más a Van Halen que los mismísimos Van Halen.

 Más tarde, y debido al éxito del disco, Roth decidió, en otro de sus delirios, sacar una versión en castellano, el inefable “Sonrisa Salvaje”, un disco al que, si aceptáis el consejo de este humilde crítico, no deberíais acercaros más que en una noche de mucho, mucho alcohol y risas, que es cuando realmente no eres consciente de lo que estás escuchando, y no se lo tendríais tan en cuenta a Roth. Un disco muy divertido, espectacular, y salvaje.

Ritchie Moreno


NOVEDADES: DAN BAIRD & HOMEDADE SIN "Circus Life"


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NOVEDADES 2014

Definitivamente debo de estar perdiendo la chaveta, eso o me estoy volviendo viejo demasiado rápido. De otra forma no puedo entender como la última obra del gran Dan Baird se me había pasado por el careto y yo viéndolas venir.

Pues si, el tipo que hace pila de lustros me hizo amar la música de sus "Georgia Satellites" volvió hace unos meses con los "Homedade Sin", una super banda de Rock n Roll que en el 2008 nos engatusó cosa mala con su excelente debut.

"Circus Life" es más de los mismo; un billete de ida con botella paga incluida de Bourbon al mejor Rock n Roll americano de ayer, hoy y mañana.


Neil Young, Bob Seger, Petty, el Rock sureño, Georgia Satellites (Of course!!!) y AC/DC...Y digo AC/DC por el primer corte, "Fall Apart on Me" que rememora a golpe mortal de Riff al mejor Angus Young mezclado con el clásico sonido americano que Dan Baird y Warren E Hodges le dan a sus guitarras, tan americano o más que un paquete de "Marlboro".
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Dan Baird en directo
En otros temas juegan con el "Honky-Tonk", ese "Little Darlin´" que quedaría niquelada en un capítulo de "Sons of Anarchy" o la salvaje "Banshee", dos de las series macarras del momento en USA.
Dan Baird & Homedade Sin son arquitectos en "Circus Life" del mejor Rock de esta parte de la vida que nos ha tocado vivir junto a un reproductor que sea capaz de sacar jugo a tonadas tan imprescindibles como "All the Same" o "Where´m I Gonna Lay my Head"

Matriculados con honores desde mediados de los 80, ese Rock And Roll que escucharon de catedráticos como Chuck Berry o Lynyrd Skynyrd lo imparten ellos ahora, en una época en la cual hay muchas menos matriculas en la escuela del Rock que hace 30 o 40 años.

Así que una generación de cuarentones principalmente somos los que seguimos al pie de la letra como buenos alumnos estas nuevas canciones de Dan Baird, sustituyendo pupitres por sillones, sillas o simples barras de bar donde catar los ocho minutos de "Thousand Little Pieces" con una buena pinta de cerveza en la mano. Pocas cosas cuestan menos y dan tanta satisfacción.

Caído en Little Big Horn