viernes, 24 de febrero de 2012

NOVEDADES



¡Habemus nuevo disco de Van Halen! Algunas voces fueron críticas los primeros quince minutos. Que si el single ("Tattoo") no era digno de la banda, que si la portada copiaba descaradamente la cubierta de otro álbum... Pero la realidad es que ni en nuestros mejores sueños húmedos hubiésemos fantaseado con un disco como "A Different Kind Of Truth". Encima tema a tema se disipan las dudas sobre la química de los hermanos Van Halen con David Lee Roth o sobre el nuevo bajista, el hijo de Eddie.

Sobre este último caso hay que decir que si las pistas de bajo son realmente suyas, y no las ha grabado papá, el chaval sino tiene un gran futuro por delante, al menos podrá fardar de haber grabado uno de los mejores discos firmados por la banda, ni más ni menos que la reunión de su padre y tío con el gran "Diamond Dave" 28 años después del ya "Classic Rock Album" "1984".

De David Lee Roth se podría escribir bastante más. En los bolos que rulan por internet desde que volvió al redil de los VH se le ve cuasi pletórico. En las trece canciones de "A Different..." el espejo en el que se miró Vince Neil entre otros está soberbio. Aquel Frontman fuera de serie que parecía escapado de un circo vuelve en su mejor versión con casi sesenta tacos. Lee Roth ataca las canciones del nuevo álbum como si este fuese el último disco que vaya a grabar con Van Halen. Quizás, por si las moscas, Diamond Dave lo borda. Está claro que su voz no llega tan lejos como las de otros, pero sigue impartiendo lecciones magistrales de "Feeling", que vamos, que no hay que dar más explicaciones ¡Es el puto David Lee Roth! Y con eso ya está todo dicho.

Eddie Van Halen y su estado físico/mental también estaba en el punto de mira. No era para menos viendo su curriculum vitae de entradas y salidas de hospitales o centros de desintoxicación. Comentarios sobre abusos de sustancias y sobre si no tocaba una castaña...Finalmente y gracias a Dios parece que manos, dedos y talento han salido adelante. Por que hacía muchos lustros que la guitarra de Eddie no crujía como en este álbum. Por fin han regresado aquellos riffs característicos, originales e inigualables. Da igual que sean temas rápidos, más rápidos o de corte Blues. Eddie está en cada corte del álbum atómico, casi volcánico. Se recupera canción a canción al mejor Van Halen, aquel guitarrista que hacia furor en los años 80.


Su hermano Alex, también hace un trabajo de artesano en este disco, a este si que no le iba a faltar curro cantase o tocase el bajo uno u otro (Hagar, Cherone, Michael Anthony...) y encima, como ha hecho toda la puta vida, demostrando que es un gran músico.

Al final, el que pierde en todo este asunto del nuevo álbum de Van Halen es Sam Hagar. Al "The Red Rocker" se le volverán los pelos canos cuando escuche el nuevo material de su antigua banda. Ninguno de los discos que grabó con el grupo, ni tan siquiera los estupendos "5150" o "F.U.C.K." igualan a este tremendo "A Different Kind Of Truth". Luego la volatilidad emocional de Eddie o la personalidad simpar de David Lee Roth pueden acabar con el idilio, pero de momento que nos quiten los bailado a los fans, que babeamos cada vez que volvemos a escuchar "Outta Space", "Stay Frosty", "Big River"  o la imparable "China Town". Y todo esto sin hablar del primer single, una tal "New Tattoo", que por cierto no está nada mal.

El Hijo de Ron Keel


martes, 21 de febrero de 2012

NOVEDADES



Una banda que está luchando con bravura por hacerse un hueco en el panorama del Hard y el Metal actual  son los holandeses VANDERBUYST. El joven trio hará las delicias durante poco más de media hora de los amantes del Rock pesado más clásico de finales de los 70 y comienzos de los 80.

"In Dutch" es el segundo trabajo de la banda y mejora a su antecesor sobretodo en sonido. Estamos ante un disco honesto al mil por mil y si andas escaso de buenos riffs, solos de guitarras, y buscas un producto puramente "Old School", no perderás ni el tiempo buscando el disco ni el dinero inviertido.

UFO o Thin Lizzy pueden ser las principales influencias de la banda, pero sería injusto colgarles el San Benito de unos nuevos Lizzy aunque algunos tiros van precisamente por ahí. Vanderbuyst están bastante lejos de ser copia de nada ni de nadie, lo que han mamado de los grandes les ha valido para crecer con este álbum y para mejorar como banda.

Las ocho canciones de "In Dutch" tienen gancho y mucho apego por el sonido NWOBHM de bandas como Tygers Of Pan Tang o el "Thunder & Lightning" de los Thin Lizzy. Pero también  muestran su respeto por el Heavy ochentero americano de unos Dokken primerizos e incluso retoman el Heavy británico de nuevo con los Maiden de Paul Dianno, algo normal por el timbre de voz de Jochen Jockman, que recuerda al veterano cantante ingles.

No hay duda, "Black & Blue", "Into The Fire" o "Leaving The Living" por sus riffs contundentes y sus melodías de antaño son el reclamo perfecto para que vuelvas a militar y seas partícipe una vez más de esa hostia consagrada que para muchos es el Hard Rock y el Heavy Metal!!!!

El Hijo de Ron Keel

viernes, 17 de febrero de 2012

MIRADA RETROSPECTIVA



RAMONES, una marca con pedigrí para el Rock And Roll. Por un momento olvidémonos de las etiquetas. Vale, todo Dios sabe lo que el Punk Rock le debe a Joe, Johnny, Dee Dee o Tommy Ramone ¿Se lo debe el Rock And Roll en la misma medida? La respuesta está en los surcos de "Rocket To Russia" o "Leave Home".

El Punk como buen Rock And Roll cabreado con el "Establishment" musical de mediados de los setenta, contó con un buen altavoz de amplificación con los Ramones. Para los cuatro neoyorkinos el Punk se convirtió en algo más que una esporádica vacuna contra el Rock dominante de la primera mitad de la década. Mientras el sueño de los Sex Pistols acababa en pesadilla, Ramones se hacían fuertes con trabajos como "Road To Ruin" o "End Of The Century". La industria empezaba a respetarles y fuera de su país (En USA nunca terminaron de triunfar) los fans se expandían como la malaria (España, Argentina, Australia...)

Por supuesto que el choque de egos no estaba exento para ellos. Los primeros en quedarse en el andén fueron los baterías. Ni el original Tommy ni su sucesor Marky aguantaron tensiones, giras o grabaciones. De estas últimas tampoco surgían trabajos tan recomendables como los primeros discos de la banda, aunque seguían sumando himnos nuevos para la causa ("Kkk To My Baby" o "Psyco Therapy") de trabajos más bien mediocres como "Pleasent Dreams" o el todavía peor "Subterranean Jungle"

La mediocridad llamaba a la puerta de los Ramones y ellos en lugar de abrirla, le echaron un cerrojazo que respondía al nombre de "Too Tough To Die".
El primer nombre que hay que aprenderse de este octavo álbum en estudio de la banda es el del nuevo batería: Ritchie, que como no podía ser de otra manera recibía con gusto el mismo apellido que el resto de la banda. Aunque hay que señalar que Ritchie ya formaba parte de Ramones desde la salida del anterior "Subterranean Jungle". El nuevo fichaje grabaría con el grupo otros dos discos más, "Animal Boy" y "Halfway To Sanity".

La producción del anterior trabajo había sido un fiasco así que se trata de enmendar la plana con el ex batería Tommy Ramone y el experimentado productor Ed Stasium a los controles técnicos. La jugada sale bien y "Too Tough To Die" publicado el 1 de Octubre de 1984 suena como un cañón desde el primer acorde de "Mama's Boy". Un tema este de fisionomía 50's cantado más grave de lo normal por Joe Ramone, que explota en un ágil y agresivo estribillo altamente adictivo. Sorprende y mucho la fuerza   de Johnny Ramone y la contundencia de los rítmicos Dee Dee y Ritchie.


Ramones siguen sorprendiendo a propios y extraños con las dos siguientes canciones, las excelentes "I'm Not Friend Of Life" y "Too Tough To Die". Ambas están ligadas al alma de Dee Dee, pesimista y oscura la primera, visceral y rockera la que titula el álbum.

Pero para sorpresa "Durango 95". Se trata del primer instrumental del grupo y pese a lo repetitivo del mismo (Lo contrario sería lo raro) vaya que si cumple. El tema de Johnny se convierte en un clásico casi instantáneo y no hay concierto en el que no suene con fuerza durante sus 55 segundos gloriosos. 

Ramones van a por todas en este nuevo álbum, dando una nueva dimensión a su forma de entender el Punk Rock. "Wart Hog" es una brutal patada en la espina dorsal, un chute de Punk rápido y descerebrado destrozado vocalmente por un Dee Dee fuera de si. 

Otra de las grandes bazas de este magnífico disco son las melodías. Ramones nunca rehuyeron en álbums anteriores de estilos como el Pop. En "End Of The Century" producido por Phil Spector ya lo abordaron. En "Too Tough..." lo recuperan hasta en tres temas. "Chasing The Night"y "Daytime Dilema (Danger Of Love)" con sus aromas power poperos y sobretodo el bobalicón  "Hit-Single" "Howling At The Moon (Sha-la-la)", que viene a demostrar el estado de clarividencia compositiva por el que pasaba Dee Dee Ramone. 

Luego, la banda no rehuye de su ADN Punk rockero pero lo dotan de un sonido más pulcro y sobretodo moderno para la época, y que no ha quedado vetusto 28 años después de su grabación. 
Se vuelven sofisticados musicalmente, pacifistas y ecológicos en "Planet Earth 1988", cogiendo la directa nuevamente hacia la mala hostia que destapan "Human Kind", "No Go" y sobremanera "Endeless Vacation", esencia pura y dura todas ellas del famoso "One, two, Three..." que planea por su extensa y recomendada carrera discográfica.

Caído en Little Big Horn


sábado, 11 de febrero de 2012

NOVEDADES



“Mientras Foxy Shazam siga vivo, el rock and roll no estará muerto”. Y es cierto. Freddie Mercury, de haber sido enterrado, estaría revolviéndose en su tumba, sí, pero de puro goce: el rock pomposo, grandilocuente e irreverente tiene todavía cuerda, y encuentra en Foxy Shazam uno de sus máximos abanderados.

Con el antecedente de haber parido uno de los mejores discos de 2010 y algunos de los temas más adictivos y coreables de los últimos lustros, llega “The Church of Rock and Roll”, el lugar al que todo buen rockero debería acudir al menos una vez en su día. Sin llegar al insuperable y difícilmente igualable nivel de su anterior y homónimo trabajo, 2012 comienza con once temas que planean por encima de la mayoría de bandas de la actualidad sin esfuerzo alguno.
El rock manda desde el primer segundo, desde esa canción que da título al álbum y que nos invita a entrar en la Iglesia del Rock and Roll, en la que se dan cita guitarras, trompetas, coros por doquier y muchísima clase.

“I Like It” asoma como el primer single, un ritmo pegadizo y un estribillo potente nos mantienen con las pilas a tope para llegar a “Holy Touch”, uno de los temas que más recuerda a su anterior trabajo. “Last Chance of Love” nos recuerda poderosamente a la banda queenera con la que han compartido cartel en una ya extensa gira, The Darkness, donde las guitarras toman influencias despreocupadas (y no será la única vez) que, sin embargo, absorben sin problema para seguir creando su propio sonido. ¿Alguna duda de que ya lo han conseguido?

Es en la mitad donde vienen algunos de los mejores temas, como “Forever Together”, donde el rock da un abrazo al soul y al pop sin ningún problema: puro posmodernismo que demuestran que Eric Sean Nally, “el culpable de todo esto”, puede permitirse cuanto quiera y sin perder calidad por el camino. Sesentas, setentas, ochentas, noventas, dosmiles: Foxy Shazam miran atrás y crearán futuro. “(It’s) Too Late Baby” contiene algunas de las mejores melodías que podamos encontrar en su obra, y la macarra “I Wanna Be Yours” se niega a rebajar nivel o potencia.

“Wasted Feelings” vuelve a recordarnos a la banda que nos sorprendió con su disco, dos años atrás, y no por falta de sorpresa el tema resulta menos brillante, con falsetes, piano, coros y sección de viento.
“The Temple” se postula favorita a ser la primera olvidada del disco, pero que nadie tema, son tres minutos y medio más que correctos que se afrontan con muchísimo agrado, más cuando la recta final, con “The Streets” y “Freedom”, deja un sabor de boca tan espléndido: dos himnos como dos iglesias.

Foxy Shazam ha conseguido otro disco fabuloso. No ha hecho el milagro, pero ha conseguido mantener un delicioso nivel en un disco que ningún amante del rock setentero y pomposo debiera dejar escapar. Pasen, feligreses del rock, a ver cómo la banda juega con su música, cómo entran y salen las guitarras y los vientos, palmas, chasquidos de dedos, DJ’s a los que la música interrumpe y no al contrario. Cómo el rock sigue vivo porque, sí, Foxy Shazam está entre nosotros. Y por muchos años.


Julen Figueras