miércoles, 28 de noviembre de 2012

BLACK COUNTRY COMMUNION: "Afterglow"

NOVEDADES
Si es verdad que estos tíos se separan, después de aflorar esos “mega-egos” que parece que circulan por allí, yo, me llevaré un gran disgusto.

En el caos en el que parece que está sumido el rock durante no sé cuantas décadas, que un grupo como BCC, se dedique a reinstaurar la ortodoxia, es una bendición de Dios… o de los Santos Zeppelín y Purple. El espíritu “Kashmir” se deja notar en varios de los temas. Y otros podrían tener la voz de Gillan o Coverdale perfectamente.

Había oído rumores sobre este tercer trabajo. No muy prometedores… no olvidemos que esta gente está sacando trabajos a una cadencia de disco por año. Teniendo en cuenta el concepto “dinosaurio” que defienden, eso es más que peligroso.

Pero coño…. prueba superada en todos los casos. Incluído éste.

“Afterglow” tiene sus pros y sus contras, como todo disco clásico que se precie. Los pros: por fín Bonham y Sherinian tienen protagonismo. El primero, dando una exhibición de pegada y técnica. No esperábamos (o sí… hemos esperado mucho tiempo) menos del hijo de Bonzo. Y Sherinian… señores, ese Hammond hace sonreír a Jon Lord ahí arriba. Sobre todo, en monumentos como “The Circle”.

Los contras: Hughes debe cortarse un poco… solo un poquito. Algunos temas pecan de cierto histrionismo… esos agudos. Glenn, ya no te hacen falta. No tienes que demostrar nada. A no ser que quieras quedarte en alguna canción en fuera de juego, como te quedas, de hecho. Y Bonamassa… ¿desaparecido en combate? ¿Qué pasa… por qué no un tema (o dos, o tres) cantado por él? Solos de guitarra escasos, para mi punto de vista. Y comedidos.

Puntos fuertes: “Big Train” promete diversión, al principio. “Confessor”, es un pepino, el perfecto single: fuerza, melodía, y quizás el mejor solo del disco. “Cry Freedom”, la mayor concesión al sonido Bonamassa del disco (hasta se le oye !!!). “The Circle”: majestuosa, un medio tiempo que se convierte poco a poco en una demostración de fuerza 70’s. Y el órgano de Sherinian (el Hammond, malpensados !!!!) surgiendo de la bruma. Y “Common Man”: atentos a la “jam band” en la que se convierte el grupo al final del tema. Warren Haynes y sus chicos seguro que la tienen como favorita del disco.

Mención para Shirley: ha reforzado las rítmicas con el Hammond de Sherinian, lo que da bastante fuerza a los temas, y presencia al teclista.

Espero, por el bien de la música rock actual y, egoístamente, por mi bolsillo (pocas inversiones tan rentables como los discos de estos tíos), que las diferencias habidas se arreglen, y nos vuelvan a obsequiar, año tras año, con trabajos como éste.

Si no eres un genuino polvoriento, para tu desgracia, aléjate de este artefacto.

"Ritchie" Moreno






jueves, 22 de noviembre de 2012

ZZ TOP "La Futura"

NOVEDADES
Nadie conoce tan bien el motor del "Eliminator Coupe" como Billy Gibbons, Dusty Hill o Frank Beard. El primer barbudo solito se las arreglaría para montar y desmontar el motor pieza por pieza una y otra vez. Con Hill y Beard pues ya no digamos...

...Así lo llevan haciendo la tira de años, pero en los últimos álbumes el "Eliminator Coupe" no "Bufaba" como antaño.

Quizás por eso, para una puesta apunto más adecueda y para que todas las piezas del motor cuadrasen y el engranaje fuera perfecto, ZZ Top han contado con un mecánico de los de ajuste fino. Un tipo completo, que sabe de motores y de chapa y pintura, y que ha sido capaz hasta de producirles un último gran álbum a los hermanos Young, (Si, Angus y Malcom, esos dos) el lejano "Ball Breaker".

Rick Rubin es ese hombre, que uniendo fuerzas con Billy Gibbons ha logrado que con "La Futura", los barbas y el bigotudo tejano graben un disco con sonido añejo, si; pero actual al mismo tiempo, de sonido limpio y pulcro, algo que personalmente echaba de menos en las últimas grabaciones de la banda.

El arranque y la primera velocidad de "La Futura" entran de miedo con "Gotsta Get Paid". Tremendo ese "Reprise" con riffs de la casa Gibbons, que nos transporta a una de las mejores paradas que ha hecho el coche de los tejanos, el lejano y genial "Degüello". Los punteos, riffs y la cada vez más aguardientosa voz de Gibbons, con los apoyos en los coros de Hill, hacen que las revoluciones suban y de que manera.

Con la segunda velocidad, la cosa no se estanca, se dispara y entra directamente un salvaje turbo de la mano de dos temas entrelazados, "Chartresure"y "Consumption"; siendo la primera un "Boogie Hard-Rock" de altísima cilindrada en sus riffs y ritmo alocado, y más relajada la segunda, que vuelve a recordar los tiempos del "Degüello", pero con el añadido de esa producción limpia y clara que le ha dado Rick Rubin. Una vez más, las guitarras de Gibbons suenan de escándalo.

La tercera velocidad de "La Futura", como toda buena tercera marcha va lenta pero segura. "Over You" es un macizo Blues Rock, con un halo romántico de la leche. La quemada voz de Gibbons le imprime un carácter especial. Bonita balada.

La cuarta velocidad vuelve a lanzar a toda maquina a los de Houston...A medio camino de Nuevo Mexico y de la patria de la bandera tricolor con su estrella blanca, "Heartche in Blue" y "I Dont Wanna Lose, Lose, You" suenan a motor trucado por auténticos profesionales. "Heartche in Blue" es un Blues Rock con sabor setentero e intercambio vocal entre Gibbons y Hill; y además de unas buenas guitarras, tenemos una armónica que a mi me recuerda aquella gran unión entre los Blues Travellers y los Gov't Mule en el primer disco de estos.

"I dont Wanna Lose, Lose, You" es bastante más rockera, recuperando ZZ Top su faceta dura y peleona; Bourbon y cigarros, si, seguramente que si!

Cuando entra la quinta velocidad, el "Eliminator Coupe" se lanza a tumba abierta con otro par de canciones acojonantes. "Flyin'High" hace 25 años, y con un video clip currado, la pasaría a todas horas la MTV. Se trata de la canción más comercial del disco, con un ritmo vacilón y un estribillo muy pegadizo. Sería lo más parecido a lo grabado por ZZ Top en la época "Eliminator" o "Afterburner", pero prescindiendo de los sintetizadores y de aquel jodido sonido de batería ochentera.

"It's So Easy To Mañana", es un medio tiempo Blues con una acojonante melodía y un buen estribillo. Es como un cambio de rasante que te obliga a cambiar a cuarta, pero vuelve a meter la quinta en los últimos 25 segundos, con un pequeño acelerón de Gibbons en forma de riff, de uno de sus característicos riffs.

De tener seis velocidades, el coche rojo rallado de los ZZ Top despegaría como el "Delorean" de regreso al futuro con los dos últimos tirones de "La Futura".

Tanto "Big Shiny Nine" como "Have a Little Mercy" cumplen con su misión "Hard-Boogie-Rockera" con gasolina de alto octanaje saliendo de las guitarras de Gibbons y la base ritmica de Hill y Beard. Dos temas que dejarán satisfechos a todos aquellos que nos lo seguimos pasando pipa cada vez que volvemos a pinchar "Tush" o "JESUS LEFT TO CHICAGO"

Bien, han sido 39 minutos de viaje y lo único que he echado de menos es que Dusty Hill no cogiese el volante para deleitarnos como lo hacía en los tiempos de "Hi-Fi Mama".

El "Eliminator Coupe" ya está en el garaje, pero tengo la impresión de que seguiré subiéndome en él unas cuantas semanas más...seguramente que tú harás lo mismo!

Caído en Little Big Horn




jueves, 15 de noviembre de 2012

T&N: "Slave to the Empire"


NOVEDADES
La de Dokken es una de tantas historias rockeras de egos y personalidades enfrentadas que suelen darse entre cantantes y guitarristas y que, también en este caso, acabaron con uno de los grandes grupos de los ochenta por las luchas entre Don Dokken y George Lynch. 

Tras su separación y posterior vuelta las cosas no cambiaron y, una vez fracasado un nuevo intento en los últimos años, ahora tenemos a tres cuartos de la formación clásica (vamos, el grupo completo sin Don) en un nuevo proyecto originalmente llamado Tooth & Nail que por problemas legales han tenido que cambiar a T&N.

 Cuentan Lynch y Pilson que esta nueva colaboración (recordemos que ya grabaron un buen pero poco valorado disco, “Wicked underground”) nació tras estar trabajando ambos en ideas para un disco de Lynch Mob, pero que el resultado no se adaptaba al sonido del grupo y así nació Tooth & Nail.

 Brian Tichy (que también toca en Mob) sugirió la idea de llamar al hasta hace poco batería de Dokken, Mick Brown, y añadir unos cuantos clásicos regrabados, una idea que no hubiera estado mal si hubiera tenido otro enfoque (el de añadirlos como un cd adicional a modo de bonus). 


En cuanto a lo que es estrictamente el material nuevo, el equilibrio entre las raíces clásicas y el toque actual está perfectamente conseguido. El disco se abre con el tema que le da nombre, “Slave to the empire”, una canción que no hubiera desentonado en un hipotético disco de los Dokken clásicos reunidos, un buen riff de Lynch, una base rítmica potente y unas buenas melodías.

 Después se abre paso un tema de aire más actual, “Sweet unknown”, con un gran trabajo de guitarra a lo largo de toda la canción y un Pilson que pese a no ser un vocalista con todas las de la ley cumple con su trabajo. Otro tema de sabor más clásico es el medio tiempo “Rhythm of the soul”, un tema que termina siendo contagioso en cuanto a su riff principal le acompaña el estribillo.


 Y sin duda uno de los mejores momentos del disco es el oscuro y por momentos progresivo “When eagles die”, que se abre con unas acústicas que agregan una chispa de misticismo y que siguen arropando casi todo su desarrollo, asimismo Lynch ofrece todo lo mejor de su catálogo con un riff agresivo al principio, partes más melódicas y la guinda con un buen solo. La tónica general de los otros tres temas nuevos sigue por la misma senda y en conjunto ofrecen un trabajo bastante homogéneo y disfrutable que deja con ganas de más, pero para ello habrá que esperar a un segundo volumen que parece que está en camino junto con otra tanda de regrabaciones. 

Y volviendo al tema de los clásicos, aunque en general se adapta el sonido a los tiempos actuales sin perder la esencia que los hizo grandes, no aportan grandes novedades, destacando “Alone again” que recibe un buen tratamiento por Sebastian Bach, y el siempre genial “Tooth and nail” al que Doug Pinnick da un toque diferente. El que sale peor parado en el apartado vocal es “Kiss of death” ya que la voz de Ripper Owens no sirve para un tema de estas características aunque se haya buscado un enfoque más agresivo.

En definitiva, un buen disco que sabe actualizar lo que en sus buenos y grandes tiempos ofrecieron Lynch, Pilson y Brown y que hubiera sido todavía más redondo si se hubieran añadido más temas nuevos y dejado la regrabaciones como regalo para una edición limitada.

Albytor




miércoles, 7 de noviembre de 2012

NEIL YOUNG & THE CRAZY HORSE "Psychedelic Pill"

NOVEDADES

67 tacos recién cumplidos y el tío no descansa. Hace tan solo unos meses nos deslumbraba con un majestuoso disco de versiones clásicas arrancadas del suelo, de las mismas raíces del pueblo americano para sembrarlas a su manera, como siempre ha hecho desde mediados de los 60 y sorprendiendo a propios y extraños. Ahora, nuevamente Neil Young nos regala un pasaporte a su mejor rock con su banda al completo.

Cuando me enteré de que el canadiense publicaría otro disco pero con todos sus cuatreros juntos, ya imaginaba que si Young nos daba un dos por uno en un mismo año era porque algo grande tenía entre manos.

Hace unos días en una tienda de discos (obviamente) escuché por los altavoces lo que por narices tenía que ser un nuevo tema del nuevo disco de Neil Young, y me abalancé literalmente sobre la estantería en la que reposaba el doble cd "Psychedelic Pill".

El tema que sonaba se me ha quedado marcado a fuego como se le yerra a una res. Su estribillo, y una melodía silbada de lo más sibilina, no se irán tan fácilmente de mi cabeza. "Walk Like a Giant" es ese tema, una canción que para mi ya es un clásico de la discografía de Young y uno de los grandes temas de este 2012.

Pero "PS" empieza por otros derroteros más asombrosos, con una canción aún más valiente y con la que solo alguien con la suficiente personalidad de nuestro "Cowboy" canadiense es capaz de sacar adelante sin mostrar una arruga o mueca de duda en su curtido rostro.

"Drifftin' Back" es esa valiente de 28 minutos de duración. Poncho San Pedro y el propio Young dejan arrastrar los arpegios de sus guitarras al compás de los hipnóticos y sosegados ritmos de Bill Galbot y Ralph Molina (Bajo y Batería respectivamente) cabalgando los cuatro juntos por una sensacional "Jam Session" a la que no le falta el carácter que Young imprime a sus mejores letras, estrofas y estribillos. Todo ello con una tranquilidad y una sobriedad que asustaría si no estuviésemos hablando delante de un genio y de una de las mejores bandas de acompañamiento que han existido en la historia del Rock.
Con "Drifftin'Back" pareces estar atrapado en una "Jam" con la banda allá por el 69, contagiado por su aroma, su hedor de autenticidad.


"Psychedelic Pill" sirve para tomarnos un merecido respiro, aunque a medias señores, ya que tomamos contacto con un temazo de puro Rock Crazy Horse, con unos efectos en las guitarras que parecen aviones despegando del aeropuerto más cercano. Quizás alguno prefiera la "Bola extra" del disco, un remix más duro de la canción pero menos sucio y más directo, como si fuese extraído del cajón del "Rockin in the Free World".

El Neil Young de mirada densa regresa con la entrañable y larguísima "Rammada Inn". Un tributo a la amistad de ayer, hoy y siempre...y por qué no decirlo, un tributo a ellos mismos, y al sonido que les hizo grandes hace más de tres décadas.

Justo antes de terminar el primer disco, Neil a lomos de sus "Crazy Horse"· cabalga por las praderas de la tierra que le vio nacer hace 67 años. "Born in Ontario"es una cabalgada tranquila, trotando al son de sus raíces "Countries" que incluye un pequeño guiño irlandés en su final. No es una de las canciones más arrebatadoras del disco, pero uno se deja llevar mesmerizado por su melodía y su estribillo.


En el segundo disco Young va más al grano. Apuesta fuerte con "Twisted Road", rockera y directa; más melodías del mejor Rock americano de toda la vida, con cruces de camino con el mismo demonio de la mano, para vendernos su alma por un puñado de riffs y Rock and Roll...lo vuelve a conseguir, si, otro gran tema.

Más emotiva se pone la cosa con "She's Always Dancing", un tema para disfrutar de sus guitarras o de las voces de Poncho, Billy y Ralph Molina, que le hacen la cobertura perfecta a un Neil Young que vuelve a dar otra lección de Rock cantado con pasión y emoción. Lo que hizo grande en "Harvest" sigue estando presente en su nuevo disco.


"For the Love of Man" es una agradable balada antes de que la tormenta de Neil Young & The Crazy Horse nos coja por sorpresa como a un servidor. Y es que ya he hablado al principio de "Walk Like a Giant". Simplemente Neil Young durante catorce minutos resume con maestría más de cuarenta años de buena música, con un tema que solo ese señor es capaz de componer, grabar y cantar.

Si lo hace solo ya pinta bien, pero si le acompañan sus forajidos favoritos la cosa se pone mucho mejor. Definitivamente, uno de los discos de este 2012.

Caído en Little Big Horn




jueves, 1 de noviembre de 2012

NOVEDADES: MAGNUM "On the 13th Day"



Hay discos entretenidos ("Monster" de Kiss), discos extraordinarios ("Clockwork angels" de Rush) y discos mágicos. A este último grupo pertenecen las nuevas doce canciones de los británicos Magnum.
"On the 13th Day" es la cúspide de un elegante castell discográfico que comenzó a elevarse a mediados de los 70 con varios singles y un par de albumes en los que cohabitaban el rock progresivo, el rock duro y muchas influencias de Queen.
En los 80 endurecieron su sonido en plena NWOBHM con su primer gran disco "Chase the Dragon", y cuando parecía que Magnum empezaba a estancarse se sacaron de la manga el disco del antes y el después de Magnum "On a storytellers night".
"Vigilante" y sobremanera "Wings of Heaven" les colocaron al mismo nivel de otras bandas AOR, pero con un plus de calidad y unos tipos sin ningún sexappeal, lograron vender muchos discos sin tener la fachada de unos heavys ochenteros recién salidos de la peluquería.
Y es que los miembros de Magnum siempre han aparentado ser (sobretodo ahora) esos vecinos normales que tocan la guitarra el fin de semana sin molestar demasiado.
Si pasamos por alto los 90, la actividad de Magnum desde mediados de la década pasada se ha vuelto del todo volcánica.
Con el entrañable barbudo del sombrero, Tony Clarkin, más inspirado que nunca casi año a año, han ido cayendo discos de bastante calidad y que recuperaban parte del encanto ochentero de la banda, pero sabiendo sonar actuales.
"Princess Alice and the broken arrow" y "Into the Valley of the Moon King" ya eran dos discos más que interesantes y "The Visitation" aunque repetía los esquemas de los dos anteriores tampoco estaba del todo mal. 
Con "On the 13th Day" Magnum alcanzan la cúspide con una obra intensa, repleta de épica y muy pero que muy hermosa.
En un principio Bob Catley parece que canta más ronco que en anteriores trabajos. Con las escuchas lo que capto es a un Catley más agresivo e intenso, lo suficiente para dar esos matices geniales de su voz a las ideas que Clarkin ha querido plasmar para este maravilloso disco.
Aunque por supuesto Catley sigue cantando magistralmente, tejiendo maravillosas melodías con su voz, y es que Catley no es un tio tan reconocido como Paul Rodgers o Robin Zander, pero como sigue cantando el Angelito.
Del disco nada malo que decir. Lo dicho, es increible que una banda en estos tiempos tan extraños para el Rock, sea capaz de publicar año a año buen material.
"On the 13th Day" en algunos momentos parece un disco concepto con temas entrelazados, pero no es más que un discazo de Rock duro melódico sin paliativos.
Ese comienzo con "All the Dreamers", con una itro de 1:20 cercana a Iron Maiden que se convierte en una fiel seguidora de "On a Storytellers Night" durante siete minutos épicos que se quedan cortos, como los cinco y medio del tema que titula el disco, aspero pero muy melódico, con un estribillo tan Magnum pero con una base rítmica más potente y contundente.
Precisamente esos dos adjetivos es lo que no le falta a "Dance the Black Tattoo", el tema más heavy que recuerdo de Magnum donde Clarkin mete caña a su guitarra y de que manera, siendo parte importante Harry James con los palos que le da a su batería, con partes plagadas de redobles más acordes con estructuras típicas del Heavy Metal.
"Blood Red Laughter" y "From Within" no se diferencian demasiado de lo grabado en sus tres anteriores obras, pero mejor acabadas, mucho más redondas, con estribillos que entran mucho mejor y melodías super pegadizas.
Y por supuesto, como no podía faltar en un disco de Magnum la cara más amable de la banda no se esconde, aparece y de que manera...el AOR pero del bueno alumbra en dos temazos increibles, "So let it Rain" y sobretodo "Shadow Town" son el puro y mejor Magnum de siempre, o "Blood red Laughter, "Broken Promises", todo un ramillete de temazos. Incluso una balada como "Putting Things in Place" es capaz de enervarnos y de dejarnos al borde del K.O. técnico.
Tony Clarkin y Bob Catley seguramente no volverán  a ganar tanta pasta con sus discos como en los 80. Pero como músicos deverían estar orgullosos de lo que está ocurriendoles durante estos últimos años, y sobre todo de "On the 13Th Day". Quizás su obra más completa en 35 años de carrera.
Caído en Little Big Horn