jueves, 21 de julio de 2016

RIVAL SONS: HOLLOW BONES

No vamos a descubrir ahora las excelencias de una banda que se ha instalado, por méritos propios, como una de las referencias del actual panorama Rock internacional. A ver… tampoco es que hayan descubierto la Piedra Filosofal: sus canciones, estructuras y ritmos pertenecen a muchos de los grupos de los 60 y 70. Pero el buen gusto con el que fusilan, a veces, esas texturas de antaño es lo que les ha dado esa popularidad de la que gozan ahora los chicos de Buchanan.

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Esta continuación de su exitoso “Great Western Walkiria” es, precisamente, eso. Una continuación. Nos hemos aprendido el guión, y como funciona, pues seguimos en esa línea. Incluso seguimos utilizando el mismo sonido áspero, desentonado a veces, y orgánico que nos acompañaba en el anterior trabajo.
Holiday prefiere no arriesgar con los solos, cuando sabe que un buen surtido de riffs puede llegar a ser igual de efectivo. Algún desmelene aislado, pero nada más.

Y Buchanan… ¿qué más se puede decir de este hombre? Me río a veces viendo los rankings de mejores vocalistas de rock, viendo que este portento no sale ni en los reservas. Menuda cultura tenemos, amigos.
Led Zeppelin está, como de costumbre, muy presente en el ambiente de este disco. Y ya lo dejan claro con la inicial “Hollow Bones Pt. 1”, donde el riff a lo Page marca el inicio del viaje.

Otros temas más sensuales, menos hard rock, como “Tied Up” o “Pretty Face”, o tempos más bluesy como “Fade Out” o “Black Coffee” (gran versión ésta, con un aire y unos coros negros realmente soberbios), contrastan con asuntos más duros, como la grandiosa “Hollow Bones Pt. 2”.

Un tema con una atmósfera misteriosa y densa, que se rompe con un poderoso riff, y con Buchanan entonando una especie de letanía religiosa, rogando a Dios y al Creador. En un momento del tema, los instrumentos callan, dejando únicamente la poderosa voz del cantante como protagonista. El solo es capaz de mantener la tensión. El mejor tema del disco, para un servidor.

Como ya he dicho, si os gustó el anterior, os va a gustar éste. Por ponerle algún “pero”, diría la brevedad del metraje, y un último tema, lánguido y acústico, que se podrían haber ahorrado. No pega mucho en el contexto general del disco.


 Ahora toca ver si en próximos trabajos van a arriesgar más, y subir la apuesta.

Ritchie Moreno


jueves, 7 de julio de 2016

MANOWAR "INTO GLORY RIDE & HAIL TO ENGLAND" AULLIDOS DESDE EL VALHALLA

En otra ocasión escribiremos sobre "Battle Hymns", ese estupendo debut de los MANOWAR, pero hoy nos ocupamos de su segundo y tercer disco, un par de trabajos que empezaron a auparles hacia el Olimpo del Heavy Metal a este lado del "Valhalla".

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Y es que si en el debut Manowar parecían la versión Heavy Conan y motera de unos Mötorhead, en "Into The Glory Ride" primeramente, desarrollarán un nuevo sentido épico dentro del Metal que en muchos momentos puede sonar a broma, pero amigos míos, la broma se queda principalmente en la portada y poco más.

Pensad que era el año 83, Kiss se pasaban al redil metálico sin pinturas de guerra al grito de "Lick It Up", Twisted Sister arrasaban en los escenarios presentando el peligroso "Under The Blade" y no perdían comba publicando el "quinqui" "You Can´t Stop RNR", Mötley hacían lo propio con el seminal Metal USA de "Shout At The Devil" y Maiden volvían a hacerlo con "Piece Of Mind".

¿Y Manowar? Pues se volvían más heavies que nunca clamando a los Dioses Vikingos con siete canciones sin desperdicio al que quizás lastra una producción bastante pobre.

En el álbum Eric Adams da un paso al frente como ministro de aquel nuevo metal, posiblemente abusa de los falsetes y gorgoritos a lo largo del plástico, pero su trabajo es todo lo que un buen Heavy de pelo en el pecho quiere oír ese lejano año.

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¿CUATRO JINETES EN LA M-30?
Adams por debajo de Ronnie Dio, Dickinson, Harlford o Tate, pero presentando candidatura, claro que sí. No nos engañemos, "Into Glory Ride" no es el mejor disco metalero del mundo, pero si que tendrá repercusión para estilos como el "Power Metal" (no el germánico) o el "Speed Metal".

Las guitarras de Ross The Boss también evolucionan lo suyo del debut al nuevo disco. Riffs más pesados y muchos máS punteos en comparación con "Battle Hymns". 

El asalariado guitarrista de los Dictators también crea escuela de la buena en cada nuevo tema del álbum, disco por cierto con una temática forjada como no podía ser de otra manera en "Hierro y acero", en guerreros medievales conquistadores y folladores, o en Vikingos moribundos que han dado mil mamporros ante de postrarse en los brazos de Thor u Odín.

"Warlord", "Gloves Of Metal" o la "Sabbathiana" "Hatred" son alguna de mis favoritas, lejos aún del sonido comercial pero no exento de poder que exhibirán más adelante en "Fighting The World" o en "Kings Of Metal".

El Hijo de Ron Keel


Corría el año 1984 cuando los norteamericanos MANOWAR publicaron "Hail To England", tercer disco de su carrera y cuyo título rendía homenaje a la tierra en la que los músicos se conocieron y formaron la banda.

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Si hay algo que de verdad se pueda definir como "auténtico metal guerrero" puro y duro, con sus pros y sus contras, es este disco. No hay manera más auténticamente Heavy de abrir un disco con el pesado y cuasi marcial ritmo de "Blood Of My Enemies", corte de estribillo hímnico apuntalado por unos peliculeros coros. Canciones de esas que si las vas escuchando por la calle con tus auriculares te hace marcar el paso con aíre triunfante y enérgico. Estamos sin duda ante uno de los mejores temas que ha firmado Joey DeMagio en su carrera.

En general el disco es divertido y te hace sentir ese estado de euforia metálica durante casi todo su recorrido. "Each Dawn I Die" invita a agarrar la raqueta de tenis, escoba o similar y mover la cabeza como si no hubiera un mañana parando únicamente para desmelenarse imitando a Ross The Boss en su gran solo.

Con "Kill The Power" pisan el acelerador y firman un cañonazo de Heavy Metal de manual que posee todas las características del género: Bajos y guitarras veloces y machacones, solo furioso, batería potente y un Eric Adams desatado gritando a pleno pulmón aquello de "Die, Dieeeee".

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Y tras el mencionado homenaje a Inglaterra con el tema título, dedican otro a sus fans con "Army Of The Inmortals", demostrando que en aquella época eran únicos escribiendo historias sobre guerreros, lealtad, valentía y hermandad metalera con buen hacer dentro de los cánones del género y contagiando fácilmente al oyente a la hora de cantar coros puño en alto.

Con el innecesario solo de DeMaio bajo el nombre de "Black Arrows" el disco sufre un bache y ya se empezaba a gestar un gusto por los excesos que pasaría factura de manera seria con el transcurrir de los años.

No se puede pasar por alto que el sonido del disco no es el mejor y con una producción más pulida se difrutaría más, sobre todo si la guitarra estuviera un poco más alta en la mezcla, ya que el bajo de DeMaio está marcando el ritmo casi a la par que la guitarra de Ross, por momentos como otra más.

Albytor